Psicólogos seleccionando personal: la Mascarada (4/4)

¿Porqué esta serie de post tenía en el título la Mascarada? Vampiro: la Mascarada era un juego de rol de los años 90, en los que los jugadores encarnaban a vampiros. La idea central del juego giraba en torno a un gran pacto entre la mayoría de los vampiros para ocultar a los humanos su existencia. A esta conspiración cuyo objeto era la supervivencia de los vampiros la llamaban la Mascarada.

Y respecto al papel de los psicólogos en la empresa privada a la hora de seleccionar candidatos algo de esto hay. Como es normal, los psicólogos no tenemos poderes sobrenaturales (de momento) y nuestro poder conspirativo es tirando a ridículo. Pero hay toda una montaña de artículos, ponencias, cursos o similares dando vivas al papel del psicólogo a la hora de seleccionar candidatos a un puesto de trabajo.

Buscad un rato en San Google, y asustaos. No pidáis referencias a estudios cuantitativos que demuestren que los candidatos seleccionados por psicólogos son mejores que los seleccionados por no psicólogos. No os los darán. Muchos artículos hablando de la necesidad de la empresa de tener psicólogos, del importante papel del psicólogo en la empresa…pero una ausencia sospechosísima de estudios sobre la importancia o relevancia medible de los psicólogos en la empresa.

En este punto alguien dirá: “¿Y cómo leches puede medirse eso?”. Hay maneras. Por ejemplo, en la cantidad de tiempo que aguanta un candidato que hemos seleccionado en su puesto de trabajo. Podría ser una señal de que hemos seleccionado al candidato ideal para el puesto dado. También podríamos comparar resultados de empresas sin psicólogos en Recursos Humanos con empresas sólo con psicólogos en Recursos Humanos, midiendo el número de bajas laborales, número de empleados que se van antes de tres meses, productividad de los empleados seleccionados, etc.

Yo he buscado bastante (incluida la página de la todopoderosa Asociación Psicológica Americana) y no he encontrado gran cosa. Si alguien encuentra o conoce algo relevante que me lo diga. Alguna vez incluso se lo he pedido a algún psicólogo que trabajaba seleccionando. A la espera estoy. Tan abrumadora la cosa no tiene pinta de ser. O tienen los datos que demuestran la necesidad del psicólogo en la empresa escondidísimos, por razones que no acabo de entender.

Lo curioso es que en los años 50 del pasado siglo a un loco le dio por hacerse una pregunta aparentemente chorra pero que era esencial: sí, sí, tenemos montones de teorías psicológicas y hay psicólogos tratando a gente en consultas. Muy bien, pero…¿la gente “se cura”? Es decir…¿lo que estamos haciendo funciona? Ese loco era Eysenck, y tras investigar hizo un favor maravilloso a la Psicología:

Las primeras investigaciones sobre el éxito de las psicoterapias realizadas con anterioridad a 1952, hasta entonces de corte psicoanalítico, fueron revisadas en conjunto por Eysenck (1952/1980, 1992) en su famoso artículo. En esta revisión, el psicoanálisis (inicialmente desarrollado por Freud y posteriormente por otras escuelas) no salió bien parado. En términos globales, su efectividad no superaba el 44 por ciento, y resultaba menos eficaz que el “no tratamiento”. Era más probable que la gente mejorara sin ayuda que con la ayuda del tratamiento psicoanalítico (Eysenck, 1952/1980).

Aquello hizo que hubiera cierto interés por empezar a medir si los síntomas de los pacientes remitían por ir al psicólogo o si las diferencias entre ir o no ir eran nulas (o contraproducentes, glups). Era algo ligeramente importante, vaya. Si hoy la Psicología Clínica está algo por encima de lo que puede hacer la Bruja Lola se lo debemos en gran parte a él, que se llevó broncas tremendas por romper la Mascarada de su momento.

Los psicólogos que seleccionan a gente aún no tienen a su Eysenck. Y están en plena Mascarada, en un intento de venderse sin ofrecer pruebas objetivas de su utilidad en cuanto a psicólogos.

Yo entiendo que no hablen mal de la burra que quieren vender. También que es duro aceptar tras cinco años que lo que te enseñaron en la carrera no se corresponde con el mundo real. Y, cómo no, entiendo que las empresas contraten psicólogos para seleccionar: nuestros informes del porqué hemos seleccionado a uno y no a otro son mucho más floridos que los de los ingenieros que puedan ponerse a ello. Tenemos más práctica y nos manejamos mejor en el lenguaje de lo mental (evaluación de competencias, CI, rasgos de personalidad, etc), que para algo hemos estudiado para ello. Un informe con apariencia más técnica es más vendible de cara a alguien inexperto, y la empresa compra gustosa.

El ahorro para el cliente tiene que ver con el tiempo que se ahorra en buscar a gente, tener acceso a buenas fuentes o formar a “reclutadores” o comerciales. Lo del informe “más bonito” es un plus que se agradece, pero lo esencial es lo primero. Y todo eso se puede hacer sin haber pasado por Psicología.

Eso, creo, es todo. Si alguien tiene datos que me demuestren lo contrario que los aporte. Yo, insisto, no los he encontrado.

Psicólogos seleccionando personal: la Mascarada (3/4)

3.- Perfiles altos: directivos, jefes de proyectos, jefes de planta y coordinadores de esbirros, en general. Gente con mucha formación y/o mucha experiencia, sueldos altos y con un móvil al que tienen que atender 24h durante dos semanas (o más) al mes.

Hablamos de gente clave en una organización. Dentro de los tópicos habituales suele decirse que una empresa la forman todos o que un equipo de fútbol es una piña, pero una cagada del director general de la empresa o que Iker Casillas se ponga malo antes de unos cuartos de final de Liga de Campeones son cosas mucho más graves que el que al de la limpieza se le olvide limpiar una sala un día o que un vendedor de las tiendas del Bernabeu se ponga malo una semana.

En ese sentido, fallar al seleccionar a los que limpian la oficina implica en general pocas consecuencias. Fallar al seleccionar un operador informático tendrá algunas consecuencias más, pero en general son cosas salvables que pueden que cómo mucho acaben con su despido y alguna chapuza de por medio. Fallar en seleccionar quien está al mando del cotarro puede implicar llevar a toda la organización a pique.

Aquí es en teoría donde los psicólogos de Recursos Humanos pueden lucirse: los estudios de personalidad, evaluación por competencias, entrevistas estructuradas, etc.. ¿Es útil? En teoría sí…pero bajemos al desierto de lo real.

¿Cómo se suele seleccionar a directivos? Normalmente suele hacerse tirando de agenda. Tú conoces a tal y le llamas, te interesa porque trabajó en tal empresa, que era de la competencia, coincidiste con él y te viene bien o alguien te dijo que trabajaba bien (un ejemplo bueno sería el fichaje de Figo por el Real Madrid o el de Villa por el Barça). Seleccionar a un directivo desde cero no digo que no sea posible, pero es menos habitual. Hay que tener en cuenta que gente con experiencia o habilidad para estos puestos no hay tanta y que factores como que conozcan a alguien de la empresa que quiere contratarles puede ser clave. Muchas veces la selección de este tipo de perfiles más bien consiste en venderles la moto y hacerles mucho la pelota para que vengan.

El ejemplo del fichaje de un futbolista de élite aquí sigue siendo bueno: por ejemplo, Cesc Fábregas y el Barça. No hace falta un psicólogo para decir que Cesc Fábregas es bueno técnicamente (necesitan, de hecho, directivos técnicos que tengan conocimientos de futbol más allá de leer todos los días la portada del Marca), necesitan a alguien que venda a Cesc que es mejor para él dejar el Arsenal e irse a Barcelona.

Más que gente que seleccione necesitaríamos gente que sepa vender nuestra empresa…es decir, un comercial. Las empresas tecnológicas, por ejemplo, para perfiles medio-altos suelen tener comerciales para conseguir convencer a jefes de proyecto de otras empresas para pasarse a la empresa que nos interesa. No es raro que lleven al candidato a tomarse algo o le inviten a comer (hay comerciales que se pasan el día en comidas y bebiendo). Esto es porque no es una selección: es una venta.

En cualquier caso, a esta gente debería entrevistarla el director general o consejero delegado (su jefe, vamos). El proceso sería: contacto con alguien que conoce el jefe o al menos tiene referencias- entrevista con jefe donde hablan de todas las condiciones y detalles– paripé de RRHH (el último paso muchas veces se suprime) cantando loas en un bonito informe ad hoc a la brillante decisión de las altas esferas.

En este punto, los psicólogos del sector hablan de chapuza, tercermundismo y etc. Pero, además de lo antes dicho, pensemos por un momento desde el punto de vista organizacional: vas a dejar una decisión de graves implicaciones de poder dentro de una empresa al departamento que cobra menos (el jefe de Recursos Humanos suele ser el peor pagado de todos los jefes de Departamento). Quien será jefe de tal cosa tiene implicaciones en los equilibrios de poder: sería raro que esa decisión tan importante se deje en psicólogos que a saber a quien eligen (o a quien benefician).

Resumen: a este nivel la cantidad de gente con experiencia o conocimientos técnicos necesarios para estos puestos no es mucha, y lo que hay que hacer es venderles el puesto de trabajo. La cualificación técnica o experiencia de los pocos candidatos suele ser más que conocida (no son tantos), así como el tipo de persona que es…imaginaos a la Federación Inglesa cuando fichó a Fabio Capello: ya sabían cómo era y qué pretendían al ficharle. No hacía falta ningún test de personalidad…aunque la cara de Capello/Mourinho/Cruyff si se les dijera que tenían que pasar por un test de inteligencia para sentarse en un banquillo de un equipo grande anda que no daría para risas. Además, las dinámicas de poder dentro de una empresa hacen complicado que la decisión de un puesto de alto nivel pueda llevarlas a cabo alguien no cercano a la cúpula del poder en la empresa.

Hay empresas gigantes que sí se atreven a que este tipo de selecciones las lleven psicólogos (o, en general, el Departamento de Recursos Humanos), pero son las menos. Si alguien conoce un CEO que haya sido entrevistado y seleccionado por psicólogos que me lo diga, pero yo al menos no conozco nada parecido. Y creo que hay razones de peso para que sea así, como hemos visto.

En el siguiente y último post de la serie, mis motivaciones para escribirla y las sorprendentes conclusiones (con erótico resultado…o no).

Psicólogos seleccionando personal: la Mascarada (2/4)

2.- Perfil medio: nos referimos a personas con nivel educativo medio, con algo de experiencia, un sueldo más tendente a la moda y con algún grado de posibles “marrones”. Un ejemplo más o menos bueno podría ser buscar Operadores Informáticos para, p.ej., Telefónica.

¿Y aquí? ¿aquí les pasamos los temidos psicotécnicos, las pruebas de personalidad como el 16-PF y entrevistas en las que los entrevistados están tensos por si al acariciarse el pelo el psicólogo va a pensar que eso es prueba de una fijación sexual por los objetos inanimados? (nota: todo ese tipo de “recomendaciones” son mitología urbana).

En este campo lo técnico ya empieza a pesar. Por ejemplo, se quiere a un Operador Informático que haya trabajado con Linux al menos un par de años. Bien, pues un psicólogo no tiene porqué saber de Linux, más allá de saber que hay algo llamado Linux. ¿Cómo sabemos que al que entrevistas sabe Linux? Pues sabiendo tú Linux, claro. Haciéndole dos o tres preguntas para ver qué dice, por ejemplo (“¿Qué hacías con Linux en tu anterior empresa?”). Para ello más que Psicología lo importante es tener conocimientos técnicos del asunto…es decir, saber de Informática, Linux, Oracle o demás.

El psicólogo puede que sepa informática e incluso qué es Linux, porqué no. Pero en condiciones normales no sabrá más que un informático/alguien que haya hecho cursos de informática/alguien que haya trabajado en ello/ etc. Su condición de psicólogo aquí pesa poco, su conocimiento técnico mucho.

El psicólogo puede aprender, cierto, el “lenguaje de los que saben de cada cosa informática”: qué tipo de cosas dan la clave para saber si alguien sabe de verdad Linux o no. Se parece bastante a aprenderte un papel de cine fonéticamente: no entiendes el contenido (no sabes hacer cosas en tu ordenador con Linux) pero sabes cuando el otro actor tiene que decir algo para que tú sigas (sabes cuando el otro no tiene ni idea de Linux o que no es tan experto como dice). Puede funcionar bastante bien, no es tan difícil, pero estaremos de acuerdo en que alguien con conocimientos técnicos va a ver mejor si el entrevistado miente o no sobre sus capacidades técnicas. Y, al final, la empresa va a querer alguien con los conocimientos técnicos adecuados, y a ser posible ayer…¿he mencionado ya que la rapidez en encontrar gente es clave para un departamento de Recursos Humanos/empresa de servicios/ETT?

Lo de las características de personalidad compatibles con los demás compañeros o con el puesto de trabajo puede ser importante, por supuesto, pero volvemos a lo mismo del caso de los perfiles bajos: la inmensa mayoría de gente cae en la normalidad, y la mayoría de las veces seleccionando a alguien con conocimientos técnicos vamos a dar un buen candidato, que trabaja bien y etc. ¿Puede el psicólogo con sus cuestionarios, evaluación de competencias y demás herramientas seleccionar a gente que, de media, trabaje aún mejor, rinda más, no se vaya a otras empresas y sea menos conflictiva? Sí, es posible que puedan buscarse candidatos con una personalidad más adecuada al puesto y a la de otros compañeros…pero el tiempo y el coste requerido es muchísimo mayor. En función de las características técnicas, es muy posible que tengamos que aceptar a un horror en lo personal pero que en el campo técnico es bueno. Lo contrario (alguien sin conocimientos técnicos pero una bellísima persona, comprometida y amiga de las flores) no es muy viable a la hora de colocarlo. Lo técnico prevalece.

Si ya tenemos varios candidatos aceptables en lo técnico quizás podamos hacer algo más de selección pura y dura, pero siempre es preferible coger a alguien con más experiencia, con menos “tiempos muertos” en el curriculum (vamos, que no tiene muchos períodos de su vida laboral en los que ni estudia ni trabaja), que no está en diez empresas por año (puede ser signo de conflictividad), que no pone mala cara o pegas al sueldo/condiciones que se le ofrece, que no parece muy “rarito” (agresivo, antisocial, etc). Para percibir este tipo de cosas, que pueden verse en una breve entrevista, no es necesaria una carrera de Psicología. Un Máster de Recursos Humanos o cursos relativos al respecto pueden dar toda la formación necesaria. Para pasarle un cuestionario, corregirlo y demás necesitamos valiosísimo tiempo. No hay pruebas de que la selección salga mejor (operativizada en cosas como “tiempo medio que el trabajador se queda en la empresa sin irse a otra /sin que lo despidan”, por ejemplo).

El hecho de que muchos informáticos, ingenieros o similares actúen en Recursos Humanos de muchas empresas, y en más de una importante, es totalmente justo, por más que muchos psicólogos se quejen del presunto intrusismo/chapuzas/etc. Por resultados, que es de lo que hablamos en todo momento, no nos engañemos, desde luego que lo es. No hace falta haber estudiado Psicología para tener una efectividad similar o superior a la de los psicólogos en estos perfiles.

¿Porqué contratar a alguien para seleccionarte gente de este perfil? Una empresa no debería poner a un técnico para seleccionar, porque hay que ser rápido. No pueden tener a un técnico malgastado buscando en Infojobs, reclutando y entrevistando gente… es un desperdicio. Mejor tener a otro que lo haga (psicólogo, historiador o filólogo). Y eso sí, si luego hay que asegurarse (en puestos medios no suele hacer falta) pasar por entrevista técnica, pero solo poquitos candidatos muy seleccionados ya. El mejor resultado suele darse cuando la selección la hace el jefe directo…pero normalmente no tiene tiempo ni recursos para acceder a candidatos. De ahí que se “compre” a consultorías ese “tiempo y recursos para seleccionar a grandes rasgos a alguien con un perfil técnico parecido a lo que queremos”.

Conclusión:No es realmente necesario que hayas pasado por Psicología para seleccionar a gente de perfil medio. Sí sería necesario tener conocimientos técnicos del campo y recomendable tener experiencia entrevistando gente (aunque ésto último es más fácil de adquirir).

En el siguiente post, perfiles altos.

Psicólogos seleccionando personal: la Mascarada (1/4)

Inspirado en una serie de post escritos hace tiempo por gente más sabia que yo (I, II, III), vamos a hablar de la teórica utilidad de los psicólogos para seleccionar a gente para empresas variadas. Para ello, veremos tres posibles perfiles laborales, uno por post, más uno final con las ciertamente estremecedoras conclusiones (o no).

Hoy, los perfiles bajos.

1.- Perfil bajo: nos referimos a personas con bajo nivel educativo y/o con poca experiencia, que buscan un trabajo de sueldo bajo y normalmente con muy pocas o ninguna responsabilidad. El ejemplo típico es buscar reponedores para un Alcampo o similar.

¿Qué utilidad tiene el psicólogo, sus cuestionarios y sus entrevistas para seleccionar a, pongamos, 15 reponedores para Alcampo? La misma que vd., estimado lector no psicólogo. En principio en este tipo de perfil no hace falta saberse las teorías de un tal Eysenck ni saber las diferencias entre inteligencia cristalizada y fluida, etc.

Cualquiera que acepte el sueldo y condiciones horarias nos vale. ¿Está bien hecho? Unos cuantos psicólogos te dirán que no, que no se están seleccionando los mejores candidatos así, que hay que pasarles una prueba de xxx, una evaluación por competencias y similares. Los de la empresa en cuestión te dirán que si has encontrado 15 personas que quieran y sean gente corrientucha (que no echen babas al hablar, que en principio no tengan a Hitler tatuado en la mejilla y cosas por el estilo) les vale. Y es que la inmensa mayoría de gente puede desempeñar el trabajo de reponedor bastante bien. La mayoría de la población tiene inteligencia suficiente para entender ese trabajo y el puesto no requiere ninguna personalidad especial para funcionar.

Por otro lado, tenemos el problema de que los sueldos que se pagan normalmente a este nivel te dejan pocos candidatos para elegir, con lo cual no tiene mucho sentido hacer un test o meterte mucho en profundidades de competencias y demás. No merece la pena gastar tanto tiempo en eso cuando tienes, pongamos 5 puestos de trabajo, 10 candidatos que aceptan el sueldo y las condiciones generales (y ya es mucho) y 6 de ellos tienen un aspecto extraño o comportamiento extraño o mala higiene corporal, lenguaje inconexo… pues te quedas con los 4 restantes ¿para qué más?

Puede que con el actual paro en este país, a niveles gloriosamente iraquíes, quizás se pueda seleccionar más porque habrá potencialmente más candidatos válidos que acepten las condiciones (por lo menos en teoría). Así que ahora quizás se pueda uno permitir el lujo de hacer más pruebas para asegurarnos de conseguir ese candidato ideal, bueno, majo, fiel, comprometido con la empresa, amable, que tanto anhelamos.

De todas formas, independientemente de las circunstancias económicas del país, las diferencias entre buscar a alguien con la personalidad idónea para trabajar de reponedor y no haber hecho pruebas de personalidad (ahorrándonos mucho tiempo) son pequeñas en la práctica: es un puesto para el que vale muchísima gente y en el que muchísima gente lo puede hacer muy bien. Alguien con demasiadas habilidades o con más formación de la necesaria puede, además, irse a la primera que le salga algo mejor, teniendo que hacer otro proceso de selección (lo cual implica invertir más tiempo en algo que podías haber hecho bien a la primera).

En la práctica casi nadie hace cinco pruebas a candidatos a reponedores del Alcampo: es perder tiempo y recursos en algo que no va a compensar tanto. Puede que alguna empresa lo haga para dar una determinada imagen de importancia a los candidatos o no pocas veces justificar el sueldo de quien hace estas pruebas (que realmente es reclutamiento: el que quiera nos vale), pero poco más. No es raro que quien se dedica a telefonear para “reclutar” a perfiles bajos se canse de su dinámica de trabajo tras muy poco tiempo: es una tarea cuasi mecánica para la cual no es necesario haber estudiado una carrera.

Conclusión: vd., estimado lector, es capaz de hacerlo igual del mal/bien que el psicólogo medio para estos perfiles bajos.

En el siguiente post, perfiles medios.

De nuestros vergonzantes parecidos

Mientras hay Gürtel en Valencia o incluso en Madrid, en Cataluña tenemos Operación Pretoria. Pujol avisa del daño que se pueden hacer todos, demostrando que aquello lejano del 3% era algo sabido y callado por “el bien común”.

Desde un sitio tan poco sospechoso como Público, Javier Vizcaíno recopila algunas opiniones de periodistas conservadores sobre el tema, y ninguna falla:

Tercer café, sexto pitillo. Subrayo, recorto, acoto, transcribo, clasifico. Lo del caso Cobo, muy visto. Gürtel, ni te cuento. Del PNV y el aborto, nada nuevo. Del aborto sin el PNV, refritos de refritos. ¿Qué queda? Para sorpresa del removedor de detritus opinativos que suscribe, un puñado de citas con las estoy de acuerdo del punto a la cruz. Primer ejemplo, Martín Ferrand en ABC: “Sin diferencias entre los colores de los partidos presentes, todas las formaciones que tocan poder y tienen acceso al Presupuesto se pringan en el choriceo más ignominioso. Sobre una hipotética mayoría de políticos honrados, destacan los golfos que se suceden en el estrellato nacional de las más abominables prácticas políticas”. ¿Algún discrepante en la sala? Bien, sigamos.

Como varios periódicos, El Mundo explica que en 2007 la Sindicatura de Cuentas de Catalunya envió al Parlament un porrón de folios con pelos y señales de la escudella podrida de Santa Coloma y que el dossier quedó archivado en la P de Papelera con la anuencia de todos -sí, de todos- los partidos. El editorial toma forma de dedo y se posa en la llaga: “Resulta muy difícil de creer que nadie se enterara hace dos años del contenido del informe de la Sindicatura, pues sacaba a la luz un notable escándalo. Por tanto, la hipótesis más verosímil es que todos los partidos fingieron no enterarse de lo que decía y prefirieron no destapar la corrupción siguiendo la filosofía de Pujol de no barrer la porquería sino guardarla debajo de la alfombra”. Tanto da Agamenón, su porquero o la suegra de ambos. Eso se parece bastante a la verdad.

Terstsch atina

Si son parroquianos habituales de este garito, saben perfectamente cómo hemos apostillado algunas perlas cultivadas por Herman Terstsch. En esta ocasión, nos guardamos la ironía y, simplemente, asentimos al transcribir parte de lo que dejó escrito ayer en ABC: “Lo triste es que existe una mayoría social que cree que esto [la corrupción] es inevitable y que sucede en todas partes, lo que no es en absoluto cierto. Nuestro país se va convirtiendo otra vez en una perfecta anomalía en este continente y no sólo porque hayamos elegido el camino más corto de retorno a la pobreza, al analfabetismo y a la zafiedad. También porque se respira literalmente un ambiente de docilidad, miedo y fracaso que son impropios de una democracia desarrollada europea”. Espero no haberlos descolocado demasiado. Hoy tocaba contratrama.
 

Los hay que piensan que Madrid es el nido del fascismo del que viene todo mal y toda ignorancia. También los hay que piensan que Cataluña es el bastión de la anti-España y del liberticidio.

Y yo creo que nuestros problemas de amigachismo, redes clientelares o corrupción se parecen demasiado. Y no sólo en Madrid, Valencia o Cataluña. También en Andalucía, Castilla-León y varias más. Se parecen tanto que me avergüenzan de un modo muy parecido.