Reforma laboral y resultados

Un amigo, cargo medio-alto en una famosa ETT, me ha mandado un correo con detalles sobre la reforma laboral. Como hace mucho que no publico nada, entiendo que el gentío ansía deseoso mi regreso triunfal y como he contestado en tres párrafos (en estos tiempos forococheros eso es un plus), he decidido compartir con el Pueblo mis agudas observaciones al respecto.

La parte que te toca está bien. El INEM no es capaz de colocar ni a Cristiano Ronaldo cobrando 400 euros/mes: es vergonzoso. Que las ETT metan la cabeza ahí me parece estupendo.

Lo de la flexibilidad interna es buena idea, pero se ha roto totalmente cualquier poder negociador por parte del empleado. Al fin y al cabo, se intenta bajar los sueldos para ser más competitivos, y se va a hacer “a las bravas”, sin poder negociar nada. Mucha judicialización y mucha conflictividad. Va a ser chungo chungo. Me huelo la tostada y sé que nos van a bajar el sueldo a muchísimos sin poder tener poder de negociación alguno. Yo digo que si hay que bajarse el sueldo para no irnos a la calle o para contratar a más gente pues lo hago, pero me gustaría tener algún poder negociador, individual o colectivo. Algo. La reforma me quita tal posibilidad. No me gusta.

Por lo demás, al final lo que cuenta es el resultado. Entiendo que no han hecho esto por dar de comer niños obreros crudos al empresario, y que creen desde el gobierno que puede ayudar. Yo creo que no, pero vamos a ver. Si la reforma consigue o contribuye a crear empleo, que ahora es casi lo único que cuenta, me trago el sapo. Pero si no funciona, el descenso generalizado de sueldos no va a hacer muy feliz a la gente precisamente, y habrá cabreos gordos, y con razón. Se la han jugado a lo grande los chicos de Rajoy. Pero al final, como en casi todo, lo que contarán serán los resultados.

Se aceptan aplausos y piropos de todo tipo.

Cerrando el infierno…y bajando la palanca

Este es el último post de El Daño de Lübel y el último como Luzbel. A partir de ahora cambio de nick, paso a ser Terapeuta y a escribir en mi nuevo blog: Terapia de Choque (oooh).

Las razones del doble cambio son varias, todas igual de épico-decadentes, ridículas y vacías de interés.

La primera, representar el cambio ideológico del que escribe ésto. Seguimos en la zurda, no soy de centro-izquierda o moderado en absoluto. Pero han cambiado muchas cosas desde que empecé en Red Progresista con ese nick, siendo, no nos engañemos, un blogger típico que simpatizaba con el perroflautismo izquierdoso. Hay demasiadas entradas que escribí en esa época de las que ahora me cachondearía y pondría en Los Dos Minutos. En el fondo, cada idea por la que pasamos deja un poso, aunque la abandones, y por eso tampoco voy a ponerme a borrar lo escrito.

En segundo lugar, la estética. Demasiados años con una estética diabólica, que a estas alturas se me hace infantil e incluso inútil como provocación…por no comentar lo recargado que tenía el blog o el fondo negro: pasamos a lo minimalista y al fondo blanco.

En tercer lugar, el contenido. La idea de llamar “Terapia de Choque” intenta reflejar eso: estamos en una época en que son necesarias no reformas tímidas, sino reformas valientes. Y muchas. Y a muy a fondo. No una revolución (no soy antisistema), no una reforma tímida. No matar al paciente, no darle paracetamol: electrodos y abajo la palanca. El radicalismo (que no el extremismo) es más necesario que nunca.

Después de estos párrafos intentando explicar algo intrascendente como si fuera algo importante, sólo queda saludar a mis escasos lectores. Bienvenidos a Terapia de Choque, pueblo.