Matías Prats, legislador supremo del reino

Hace muchos años en los telediarios de Antena 3, entre otros, apareció un fenómeno “nuevo”. Tal como se presentaba el asunto, una horda de perros violentísimos atacaba a niños y les mataba. Hasta ese momento nunca había pasado, era algo nuevo. Noticias sobre perros asesinos se sucedían una tras otra. Expertos en perros aparecían en programas de las televisiones hablando del tema. Hubo tertulias al respecto. En ninguna parte, por más que pude ver, aparecían datos reales sobre cuantos de estos incidentes había en el país, cuantos históricamente hay al año, cuantos hay en otros países. Es decir, algún dato con más o menos base sobre si el tema que tanto protagonismo estaba teniendo había experimentado un cambio grande que justificara tanta atención.  Sí supe que el gobierno aprobó una ley sobre ello en 2002. También sabemos que todo el gran bombardeo mediático se ocasionó con un tema que implicaba a 27 muertos en 20 años en un país que supera los 40 millones de habitantes. Por ningún lado vimos asociaciones o grupos de la sociedad civil reclamando nada al respecto. Fue una ley promovida por informativos de cadenas de televisión.

Desde el asesinato de Sandra Palo en 2003, quizás antes con el famoso crímen de Alcasser, hemos tenido en los informativos de Antena 3, entre otros, aperturas sobre asesinatos cometidos por menores de edad. Muchas aperturas de telediarios. Y, luego, muchas tertulias, programas en directo, entrevistas con familiares de las víctimas, etc. En todas esas tertulias, programas o informativos nunca se sacó el dato de criminalidad juvenil en el país, la evolución de la misma o la comparación de dicho dato con otros países de nuestro entorno. Es decir, la justificación de ese interés mediático día y noche sobre el tema. Todo eran argumentos morales, imágenes de las víctimas y de los familiares. Dichos datos existían, claro, y nos hablaban de una criminalidad juvenil baja y estable, lo que está en la línea de la criminalidad general en el país, baja y estable. Ninguna asociación ni grupo de la sociedad civil presionaba públicamente para endurecer las penas a los menores, pero aún así la Ley del Menor se modificó cinco veces en esa misma década. Los políticos responsables nunca hablaron de cambios en los niveles de criminalidad, siempre mencionaron “la alarma social causada”. Al principio de la década apenas hubo movilizaciones sociales al respecto, aunque a lo largo de los años, con los progresivos endurecimientos legales, diversas asociaciones fueron creando y llegando a convocar manifestaciones para pedir aún más endurecimiento de las leyes. Pero desde el principio las modificaciones legales fueron impulsadas en solitario por informativos de cadenas de televisión. Las asociaciones, manifestaciones y demás vinieron después.

En este último año, 2012,  hemos podido ver cómo los informativos de Antena 3, entre otros, aparecían noticias sobre suicidios de personas a las que echan de su piso en propiedad. Muchas veces abriendo el informativo. El tema de los desahucios y los suicidios provocados inundó las redes sociales, se crearon imágenes que circularon por Internet sobre banqueros asesinos, etc.  Había en este caso un grupo, Stop Desahucios, que llevaba protestando e intentando impedir desahucios desde hace bastante tiempo antes. Las cadenas, de nuevo, sacaban debates, tertulias, programas especiales en directo con familiares, etc. Por ninguna parte, de nuevo, aparecía ningún dato sobre los suicidios en España, su evolución histórica, su comparación con otros países en crisis económica o rescatados (datos que, por cierto, no indican claramente que la crisis económica sea causa del aumento de suicidios), etc. Toda este bombardeo ha hecho vincular en el imaginario colectivo los desahucios con un teórico aumento de suicidios que de momento no sabemos si existe (reconocido incluso en medios pocos sospechosos de ser conservadores como El Diario, como puede verse en éste artículo). También ha provocado una movilización social y acusaciones de “terrorismo bancario“. Esta vez no hemos tenido una nueva ley, hemos tenido una moratoria.  Pero ha sido una moratoria aprobada por motivos “de alarma social” ante la insistencia mediática de vincular desahucios y suicidios. En este caso podemos decir que después de la atención mediática sí hubo movilización popular. Y que antes sí existía Stop Desahucios, organización centrada en el tema. Pero la moratoria, hasta donde yo sé, no bebe de ninguna de las propuestas de dicha organización ni tampoco a ninguna entrevista con ningún miembro de esta.

En resumen, son los medios de comunicación tradicionales y más potentes, las televisiones, y su principal instrumento mediático, los informativos, los que están llevando a cabo la tarea que en teoría desde el punto de vista republicano debería corresponder a la ciudadanía mediante organizaciones, sindicatos, ONG´s, etc. Son ellos los que marcan agenda política, muchas veces movidos por el puro amarillismo relacionado con muertes violentas (que es lo que les da audiencia y beneficios). Llevan a dar protagonismo a temas que no tiene la importancia social que le dan si vamos a los datos reales que tenemos, que nunca son mencionados. Las movilizaciones en la calle, las ONG´s, las distintas organizaciones existentes no han conseguido meter un sólo tema en la actualidad informativa que haya provocado cambios legislativos en los últimos diez-quince años más allá de la legalización del matrimonio homosexual o la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Quizás hay alguno más, pero no muchos más. De todos modos,  esto sólo lo han logrado casi en exclusiva los informativos televisivos. La sociedad civil española o no existe o no funciona bien o se limita a protestar en manifestaciones sin hacer nada más, renunciando a proponer alternativas y a implicarse políticamente a largo plazo en cualquier proyecto. En 140 caracteres o su equivalente en tiempo de dedicación no cabe ningún proyecto político alternativo viable. Todo esto es previo a la crisis económica actual.

Es el estilo impuesto por Matías Prats el que se ha impuesto en los informativos, el amarillismo con traje, al amarillismo respetable, que busca la muerte violenta relacionada con algún tema para llevar a cabo campañas de espanto, transmitiendo una sensación de indefensión a su público y consiguiendo reacciones fuertemente reaccionarias de gran parte de sus espectadores, da igual que el tema pueda favorecer tesis izquierdistas (bancos malvados en el caso de los desahucios) o conservadoras (jovenes malvados que necesitan “mano dura” en el tema de la criminalidad). Este estilo se ha trasladado a cadenas teóricamente progresistas, con programas que son fábricas de reaccionarios cabreados que piden reformas endurecedoras de penas o actitudes agresivas legislativas sin importar la gravedad real del asunto. El ejemplo claro es “Hermano mayor“.

Para finalizar, no deja de ser curioso cómo programas inocuos políticamente como “Sálvame” son generalmente apaleados por la gran mayoría de la gente que quiere aparentar gafapastosidad o elitismo cultural pero otros tóxicos políticamente, por su capacidad para dar protagonismo político desmadrado a temas que no lo tienen realmente y por hacernos perder un tiempo precioso que podíamos dedicar a los temas que sí lo tienen (¡¡¡educación universitaria!!! ¡¡¡¿¿cuando??!!!), como los telediarios de todas las cadenas de televisión o “Hermano Mayor” no reciban el mismo trato. Da la sensación que la estética aparentemente seria de los presentadores de informativos prima sobre el amarillismo del contenido.

 

 

No debiste haberles fastidiado el chiringo, Garzón

Si Garzón ha prevaricado o no es un tema técnico, de juristas. Me siento incapaz de meterme en si las leyes de amnistía son esto o aquello. Si ha prevaricado, pues se le tendrá que aplicar la sanción o etc que corresponda. Y si no, pues nada.

Lo importante del juicio no es si Garzón nos cae bien, mal, es alguien que busca protagonismo o tiene en cabeza el altruismo supremo. Lo importante respecto al juicio es qué ha hecho. Eso se verá en el juicio.

Podemos glosar su historial de palos a terroristas de ETA, de organizaciones terroristas islamistas, del GAL y etc, todo ello no le haría más ni menos culpable o inocente del tema de la prevaricación. Puedes haber hecho muchas cosas buenísimas, pero si cometes un delito deberías pagar por él. Un teórico expediente inmaculado no debería hacerte ganar la impunidad. Y eso, una vez más, se verá en el juicio.

Podría pensar el que me lea que estoy contra Garzón o que intento ser equidistante en el tema. Para nada. Estoy en la postura que tienen casi todos los izquierdistas en el tema, pero por otras razones. La idea general es que detrás de esto tenemos al franquismo (tenemos a la Falange ahí). Pero siguiendo la cadena de acontecimientos, lo central del asunto Garzón no es el franquismo. Lo central es la trama Gürtel.

El ataque mediático por tierra, mar y aire contra Garzón empezó cuando fue uno de los protagonistas que destapó el caso Gürtel (además de Esperanza Aguirre, claro). Se empezó a decir desde el PP y medios afines que eso era una conspiración socialista, que Garzón era del PSOE, que tenía trapicheos con bancos y conferencias en los EEUU, que se iba de caza con un ministro del gobierno socialista, que casi era hermano de Correa, etc. Todo eso empezó (y siguió) cuando Garzón empezó a destapar lo del Gürtel. Y van con todo, sean trapos sucios inventados, sean trapos sucios auténticos.

No sé si en este caso es cierto o no. Eso, insisto, se verá en los juzgados y la discusión debería ser de juristas. Sé que la denuncia de la Falange es lo de menos, que la campaña contra Garzón empezó con el destape de la corrupción masiva dentro del PP. Lo del franquismo simplemente venía a mano.

Han ido a por él por haber “descubierto” (nótense las comillas) que el PP sí es compatible con la corrupción, en Valencia, en Madrid y demás. Si no se hubiera metido en el tema del Gürtel estoy casi seguro que nada de esto lo estaríamos viendo. Van a por él por haber destapado chanchullos de golfos con gobernantes, en este caso, del PP.

No sé si ha prevaricado o no. Sí sé que le pasa lo que le está pasando por investigar el Gürtel. Y eso me parece vergonzoso: si sale de este juicio, El Mundo, Libertad Digital y demás tendrán más munición, inventada o auténtica. La motivación del PP y sus medios afines respecto a Garzón no es la Justicia: es la venganza por haberles fastidiado el chiringo. Están desesperados.

Y entonces… ¿por qué piensan así? (Segunda parte)

Vamos a ver de dónde creo yo que viene la predisposición de la que hablo en el post anterior.

1.- Estructura de la delincuencia en España: Es baja comparativamente, y no ha sufrido grandes cambios en esta década (y si los hay es a la baja). Los asesinatos están bajando, como en todos los países ricos (fijaos, por ejemplo, en los datos de los EEUU, cortesía del mismísimo FBI)

Pero…¿y los tipos de delito en España? Pocos asesinatos, pocas violaciones…pero una cantidad desproporcionada de robos. España tiene históricamente una cantidad de robos por 100 000 habitantes de las más altas de Europa (página 44). También puede verse en el estudio ya enlazado varias veces en este blog, de Díez Ripollés, en la página 4, gráfico “Tasa de robos con violencia Europa-España”.

¿Estos datos qué implican en el mundo real? Que mucha gente es atracada y robada cada año en España. En principio las víctimas de delitos no son más punitivas que las no víctimas, pero su sensibilidad y la de sus familiares-amigos a estos temas es mayor. Quiero decir, noticias relacionadas con delitos captan antes su atención: es algo que en Psicología se denomina “Sensibilización” (ver segunda página). La Sensibilización consiste en que la respuesta (la alarma que siente la gente) es más intensa con estímulos fuertes (las noticias de crímenes en primera plana), que previamente han sido asociados por similitud al estímulo aversivo (el recuerdo del robo). Esta respuesta, como es normal en la Sensibilización, no se mantiene a largo plazo (cuando no hay tantas noticias la preocupación baja, como puede verse en el gráfico 1 de la página 15 del estudio de Daniel Varona).

Pero claro, sin la tasa desmadrada de robos y atracos los medios tendrían mucho más difícil tener grandes audiencias con este tema, que estoy seguro que las da.

2.- Historia de la delincuencia en España y consecuencias sociológicas: Los ochenta del pasado siglo fueron en España un espanto para la criminalidad (página 5). Según unos a lo largo de la década se dobló la criminalidad, según otros estuvo cerca de triplicarse. Los noventa fueron estables. Al final de esa década-principios del siglo XXI creció de nuevo, manteniendose estable o a la baja hasta hoy.

Doblar la criminalidad en diez años es una auténtica barbaridad: eso, en el mundo de a pie de calle, significa muchísima gente atracada, y mucha que recuerda que antes no era tanto. También significa mucha gente que oye a mucha gente pasar por lo mismo, lo que lleva a un legítimo temor hacia atracadores y demás. Puede que luego se estabilizara la criminalidad, pero en el imaginario colectivo la criminalidad desbocada no se fue, formaba parte del consenso social sobre el tema, y quizás contribuya aún hoy a que haga falta más bien poco para que esa idea siga flotando en el aire. Puede ser más un facilitador que una causa. Al fin y al cabo, mucha gente lo vivió.

3.- La imagen de la Justicia:Teniente Kaffee, del blog Halón Disparado, critica la posición de medios progresistas de crítica al endurecimiento progresivo de las penas. Creo que lo que dice en comentarios, sobre su desconfianza hacia las estadísticas, puede tener que ver con el volumen enorme de robos y atracos que sí tenemos (y que él parece ver en su día a día de trabajo), como expliqué arriba. Quiero destacar lo siguiente:

De momento, quédense con la idea: la Seguridad Social, la Dirección General de Tráfico, la Agencia Tributaria, tienen medios informáticos vastos y precisos, que les permiten conocer nuestra situación patrimonial prácticamente en tiempo real. ¡Ay del que se le ocurra distraer un euro sin ser un consumado defraudador o el titular de una SICAV! El Ayuntamiento te puede bloquear las cuentas de hoy para mañana, la Guardia Civil te puede cobrar las “recetas” de los radares con tarjeta de crédito o por Internet. Pero la Justicia… no, la Justicia es el hermano pobre. En muchos Juzgados de provincias no han visto un ordenador ni en foto, como para andarse con pesquisas informáticas. Así que las multas, salvo supuestos raros de ver, se quedan sin cobrar.

Ésto, de nuevo, es algo real y lo sufre la gente: la Justicia Española es lenta. Los plazos se eternizan, los medios de los juzgados son de risa, tenemos pocos jueces. Cuando alguien va a un juicio se lleva la idea del inmenso cachondeo que puede llegar a ser (contribuyendo a tener aún más alarma, en el sentido del punto primero del post). Por no mencionar que lo mejor contra los delitos de robo o atraco es la rapidez de condena, más que el que sea muy dura.