El descontento no es de ayer

Democraciarealya es el primer éxito que al menos yo conozco en España de una movilización internetera que acaba en algo significativo políticamente: tener el protagonismo mediático en medio de una campaña electoral. Sin apoyo de ningún partido político, sindicato ni medio de comunicación estatal.

Las peleas en Facebook, Twitter y demás están divididas entre los que creen que esto es un canto al perroflautismo y los que ven el preludio de la nueva toma de la Bastilla. También hay conservadores sorprendidos de la ausencia de peticiones de recortes a la sanidad pública o similares. Sí, sí, de verdad. Esa gente existe. El cacao mental en este país no es patrimonio de ninguna ideología.

Rastreando un poco no sólo en las propuestas sino en las pancartas o gritos podemos ver algo obvio: esta gente es de izquierdas. Protestas por los privilegios, protestas por el excesivo poder de los bancos, por la impunidad del bipartidismo, por la falta de recursos públicos, por la privatización de cosas…seguro que hay gente que se sorprende, pero el cabreo mayoritario contra el PSOE no es por su “ofensiva laicista” o por comerse fetos crudos. El run-run mayoritario contra ellos va por el paro desmadrado y por la idea más que generalizada de que hace políticas económicas de derechas, materializadas en los recortes en las pensiones, recortes a las rentas altas y demás. Pero todo ésto no es de ayer, ni sólo es esto.

Volvamos a 2008, cuando bastantes periodistas y blogeros izquierdosos estaban extrañados. ¿Cómo el PP guiado espiritualmente por Jiménez Losantos estaba tan cerca en las encuestas del PSOE de Zapatero? ¡Si la economía crecía, incluso más que con Aznar! ¡el paro bajaba! ¡había hecho leyes sociales con gran apoyo social! ¡enfrente estaba una derecha gritona, paranoica, incivil y, en definitiva, malvada! ¿qué pasaba?

Aznar tuvo varias cosas buenas. Una de ellas, que durante su mandato bajaba el paro. Con empleo de mierda, sí. Con ladrillazo, sí. Con gente que acababa la primaria ganando el doble o triple que los que acabamos una carrera universitaria, sí. Pero menos paro. La solución a corto plazo fue buena (empleo de mierda es mejor que paro), pero se le subió a la cabeza del entonces gobierno y creyeron que no hacía falta hacer nada más. La realidad era que los sueldos estuvieron estancados una década y que nadie relevante políticamente parecía preocupado, aunque los precios se desmadraran.

Zapatero fue continuista en lo económico. Lo más celebrado fueron las ocurrencias que se sacaba en los debates del estado de la nación, cuando se sacaba de la chistera ayudas, descuentos fiscales y chucherías populistas. Sacó la Ley de Dependencia, algo importante, necesario e igualitario, sí. Pero la vida del día a día, los sueldos estancados, los precios al alza o la estructura del mercado laboral seguían en las mismas dinámicas, poco apreciadas, curiosísimamente, por la gente.

No sé, podría haberse dicho algo así como que la moderación salarial era necesaria en un modelo de crecimiento en que nuestra productividad era una mierda, y que el PSOE dejaba claro que los sueldos sólo podían subir con subidas de productividad, por lo que iban a reformar x, y, z para que esto fuera posible. “En otros países la gente gana más, y es por estas leyes y mecanismos, señores. Vamos a intentar adaptar lo que podamos. Que los sueldos sean los mismos que hace una década es inaceptable”, podrían haber dicho. O al menos haber tratado este tema, no sé.

Pero nada de eso pasó. Zapatero, como Aznar, se creyó el rey del milagro por conseguir bajar el paro mes tras mes vía ladrillazo. España iba bien, y luego estuvo en la Liga de Campeones económica. La prensa, los políticos, la ciudadanía y los blogeros estuvimos a otras cosas. A nadie le importaba la economía. Repito: a nadie. Tenían que haber sido los años de la Economía, pero fueron los años del Derecho: la ruptura de la Constitución, la ruptura de las instituciones por “los nacionalistas” (concepto que engloba a los periféricos pero no a los centralistas), Plan Ibarretxe, Estatuto de Cataluña, recursos a los tribunales, jueces estrella y los derechos inalienables del pueblo catalán, vasco, alcorconés, etc.

La economía tenía pies de barro, la educación universitaria era una fábrica de parados (muchos de los cuales insistían en que la “empresa debe estar fuera de la universidad”…ojalá en Psicología hubiéramos tenido más empresa metida allí). Nuestras peleas contra el Mal con barretina/txapela por un lado y nuestras obsesiones con Jiménez Losantos/la derecha extrema/la extrema derecha/extrema la derecha/derecha la extrema y demás combinaciones posibles para la denominación de El Mal por otro lo ocupaban casi todo, y apenas había espacio para nada más. De vez en cuando aparecía lo de la burbuja inmobiliaria o la inmigración. Poco más.

Claro que la gente no dio la mayoría absoluta a Zapatero en 2008. Es que lo que movilizó el voto en 2008 fue, de nuevo, el miedo al PP que parecía subido a la parra. Y eso llegaba a donde llegaba, porque el run-run de que en lo económico poco había cambiado respecto a la época de Aznar estaba ahí. Yo, al menos entre mis conocidos izquierdistas, detectaba cansancio por estar participando en un juego en el que lo más inmediato, el trabajo, cada vez valía menos y los precios iban a más, mientras en periódicos, radios o blogs estábamos en un mundo paralelo.

El descontento estaba ahí, pero el miedo al PP pudo con él. El importante trasvase de votos de IU y de los partidos políticos izquierdistas nacionalistas periféricos hacia el PSOE y sus motivaciones para ello hablan de por dónde fueron los tiros. El descontento actual, cuyo síntoma es el éxito de democraciarealya, viene de lejos. Los niveles de paro dignos del África subsahariana que sufrimos en España sólo han hecho aumentar y poner en primer plano con el tiempo lo que ya teníamos oculto entre otras muchas cosas apasionantes (¡¡¡España se rompe!!! ¡¡¡el fascismo avanza!!!). El día en que Zapatero, con el culo dolido por los azotes de China y EEUU, se presentó en el Congreso para anunciar recortes en las pensiones fue el día del despertar para muchos: la última línea roja había sido traspasada, y ya no se le perdonaría. Fue la puntilla a lo poco que ataba a mucha gente a Zapatero: la esperanza de que sin tocar nada “social” se saldría de esto.

Y aquí los que somos de izquierdas tenemos más responsabilidad. Estuvimos obsesionados con la oposición (el PP) y sus agitadores paranoides mediáticos en vez de pedir cuentas a Zapatero por su triunfalismo económico, su pasividad ante el desastre educativo, su pasotismo ante el estancamiento salarial o lo inalterable de la chapuza del mercado laboral, que trituraba a los más jóvenes. Debimos haber presionado para que la agenda mediática no estuviera copada por Carod-Rovira o Ibarretxe y sí por la redistribución económica, la mejora del estado de bienestar y el debate sobre cuales son los mejores métodos para conseguirlas.

No lo hicimos. Yo el primero, que tuve un pequeño blog, El Daño de Luzbel, en el que estuve muy entretenido en muchas otras cosas apasionantemente irrelevantes. Sí, me leían dos o tres personas, pero la ausencia, ignorancia y/o miedo al hablar de economía, la tendencia a buscar el cuerpo a cuerpo en polémicas idiotas sobre declaraciones idiotas o el entusiasmo por las chorradas de Jiménez Losantos estaban ahí. Eran síntomas de la izquierda blogosférica y también periodística. De vez en cuando lo recuerdo y me da vergüenza. Sí, vergüenza, hasta el punto de desentenderme de leer/oír/ver cosas relacionadas con la política unos cuantos días. Soy consciente de que a mi pequeñísima, ridícula y patética escala he contribuido al estado de cosas actual.

Como casi todo, se me pasará, pero aquí que cada uno se lo haga mirar y piense qué ha hecho mal. O no, allá cada uno, pero tengamos en cuenta algo: el Estado de Bienestar y las políticas de redistribución no vienen del aire ni son elementos innatos e inamovibles. Se tienen, primero, porque pueden pagarse y, segundo, porque decidimos pagarlos. Cuando no se ha hecho lo suficiente para que haya dinero para pagarlos y además hay poca voluntad de pagarlos pasa lo que pasará: Mariano Rajoy sacará la motosierra con el Estado de Bienestar cuando arrase en las próximas elecciones generales. Que nadie lo dude. Pero lo tenemos más que merecido. Que nadie tampoco lo dude lo más mínimo.

Por todo esto y más cosas, las protestas de democraciarealya no son irracionales, como dice Roger. No lo pueden ser con la que está cayendo, por más que bastante de lo que propongan parezca salido de alguien que por primera vez en su vida le da por pensar en los problemas del mundo, sin preguntarse si otros antes han pensado sobre ello. ¿Y qué? Lo irracional y surrealista de verdad es que con 40% de paro juvenil (Parémonos a pensarlo. Bien. ¡¡40%!!) no monten ni un mísero pollo, aunque sólo sea por dejar claro que están hartos.

En el fondo da igual qué pase con democraciarealya. Habrá que suponer que no durará mucho, en condiciones normales. Pero es el último síntoma de la inmensa decepción que encarna el actual gobierno.

Y sí, este post ha sido repetitivo. Es otro post de desahogo.

Esto no es un juego

Era de esperar que cosas como ésta aparecieran antes o temprano. Resumen: las miles de muertes, el caos y horror de Haití han sido provocados por…los EEUU.

Bajemos a la piscina de barro un momento. Los que apoyan esto hablan del “Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia”, supuesto instrumento a través del cual los EEUU han matado a miles de personas.

Uno pensaría que dicho instrumento digno del típico maloso de las películas de James Bond estaría algo escondido o sería difícil tener información sobre él. Qué va. El arma más devastadora de la Historia de la Humanidad tiene página web. No sólo eso, tiene toda una base de datos, con gráficas, numeritos y todo lo que quieras, gratis, accesible a cualquiera.

Estamos pues ante el primer caso de Arma Destructora de Países con su propia página web pública. Uno esperaría algo más de secretismo por parte de los genios del mal que se ventilan a miles de personas con un arma de su invención.

Vamos a dejar el chapoteo y subamos por la escalerilla. Salgamos de la piscina. No se sabe cuanta gente ha muerto, puede que miles. Hay caos, gritos, saqueos, tiros. Leeros despacio el enlace de El Mundo:

Muchos cadáveres siguen acumulados en las calles —mientras miles han sido arrojados a fosas comunes— y el acceso a la ayuda continúa siendo más que insuficiente. Tras el drama que ha dejado el desastre natural, ahora son los saqueos y los primeros brotes de violencia los que mantienen a Haití sumido en el caos.

Esto está pasando de verdad. No en una pantalla de PC, no en la televisión, no en el papel. De verdad. Gente de verdad. Esto no es un juego: es vergonzoso acusar de miles de muertes REALES sin más pruebas que enlaces a la wikipedia y a páginas que no mencionan ni enlazan sus fuentes. Las afirmaciones extraordinarias necesitan demostraciones extraordinarias. ¿Con cuatro enlaces de rumores o a la Wikipedia podemos acusar a personas, empresas o países de genocidios o destrucciones de países? ¿os dais cuenta de las consecuencias prácticas de lo que estais diciendo? ¿pero dónde os creeis que estáis? ¡Ésto no es un juego! ¡Ésto es la realidad!.

Facepalm