En todo el barullo de cosas acerca de la famosa “ley Sinde” habría muchas cosas que decir. Bastantes de ellas las ha dicho ya muy bien Roger. Pero hay una que me llama mucho la atención: la idea del ataque a la libertad de expresión.
Es significativo que un sitio como Seriesyonquis se haga eco de un manifiesto en el que se reivindica la libertad de expresión, en teoría como bandera de oposición a la ley en cuestión.
Seriesyonquis, si aún hay alguien que no lo sabe, es un sitio en el que de modo intuitivo uno puede verse o descargarse prácticamente cualquier serie de televisión. Por tener tienen hasta Aló aló. No hay debates políticos o científicos. No hay debates artísticos como tales: el grueso y la base del sitio, uno de los más populares de España, es que puedes ver casi la serie que quieras, cuando quieras y sin pagar nada.
En un artículo de El País podíamos leer que el 70% del tráfico en España lo tenían las páginas que se “pusieron en huelga” en protesta por la ley. Esas páginas son del estilo seriesyonquis: son sitios donde vas, ves/descargas series/películas/videojuegos sin que los creadores vean un euro y ya está.
Casi tres cuartas partes del tráfico en España están dedicados a la descargar de series, películas, música o videojuegos. Supongamos que el 30% restante es dedicado casi en exclusiva a debates políticos, económicos, científicos y a ejercer la tan mencionada “libertad de expresión” (ignorando el porcentaje de ese 30% que se llevará el porno, por ejemplo). Si uno atiende a los comentarios en Menéame o Escolar parece que vivimos en una época de creación artística, política e intelectual que ríete tú de Sócrates y aquellos locos griegos. Aunque en realidad es más triste: la gente más que ejercer su libertad de expresión prefiere mayoritariamente bajar cosas para entretenerse.
Por otro lado, sitios como Red Progresista, Red Liberal, Socialdemocracia.org, Siracusa o Neoprogs tratan temas políticos, ejercen su libertad de expresión. Ninguna de esas redes corre peligro: generan sus propios contenidos, dicen las barbaridades que les apetece, pero no están amenazadas. Los sitios que se han sentido amenazados no divulgan opiniones ni discuten sobre ciencia ni se dedican a la crítica literaria, cinematográfica o de videojuegos. Se dedican, simplemente, a dar gratis contenidos que no han creado ellos.
Todo esto forma parte de las cosas fascinantes del llamado dospuntocerismo: pretenden vender un discurso de modernidad, de comuna hippie que comparte todo, de fomento de la cultura y de los valores libérrimos, para en el fondo caer en el vandalismo, la apología de la violencia (ver comentarios del enlace anterior), el desprecio al trabajo ajeno (“¡les voy a pagar yo por haber cantado/actuado una vez nada más! ¡amos, anda!”), la envidia hacia el que gana más, las comparaciones demagogas, victimistas y abochornantes con las víctimas del Holocausto nazi (¿a cuantos millones ha matado Sinde? ¿nos os da VERGÜENZA?) y los excesos idiotas que se perdonan u omiten en nombre de la causa. Por ejemplo:
La Ley Sinde no nace de la voluntad del pueblo español, sino que es una imposición extranjera. La embajada de Estados Unidos ha presionado a nuestro gobierno para aprobarla, pisoteando nuestra soberanía nacional. Quieren una Internet sumisa y controlable, que sea útil para convencer a la población, como los restantes medios de comunicación controlados desde el poder. No quieren que la gente comparta información, no quieren que sepamos quién mueve realmente los hilos, no quieren que sepamos cómo se enriquecen empobreciendo al resto de la población. Quieren una red esclava desde la que vendernos su visión del mundo.
Mezcla de patrioterismo del malo (¡¡pero si internet era el lugar donde no había inmigrantes!! ¡¡donde los sentimientos nacionales de diluían!!), paranoicismo, ignorancia (antes de internet no sabíamos nada de Sociología o Ciencias Políticas. Tampoco que los espías espían o que los países tratan de presionar a otros países por cosas que les interesan. Claro que no) y sobre todo, mentira desvergonzada: claro que el parlamento es donde están los representantes del pueblo español. Las intenciones de pasar leyes así vienen de mucho antes de que lo sacara Wikileaks. Es abiertamente falso e infantil vender las descargas en masa de los últimos FIFA, los últimos capítulos de Big Bang Theory o la última de Melendi como actos de insumisión “al poder” o como ejercicios de rebeldía antisistema. Que os estais descargando canciones, videojuegos o películas del sistema…es más, suelen ser películas o canciones publicitadas hasta la nausea por el “sistema”. Probad a subir a vuestros servidores sólo películas o videojuegos de aficionados que las cedan voluntariamente y gratis, a ver qué si continua vuestro éxito. Ya sabemos todos que no.
¿En qué tema político, económico o científico han sido incómodos para “el poder” seriesyonquis, Taringa o gratisjuegos.com? ¡En ninguno! Ni Zapatero ni Esperanza Aguirre ni Putin tienen nada que temer de las descargas de música o películas. Pensar lo contrario es ridículo.
Lo llaman 2.0 pero quieren decir “bajarnos las cosas gratis y hacernos los rebeldes”. Y mira que hay causas para ser rebelde contra el sistema, como el 20% de paro, la educación, los gobiernos autonómicos que se perpetúan 20 años y forman redes clientelares, el integrismo religioso y demás…pero no, entre las noticas más meneadas día tras día aparecen siempre montones de referencias a las P2P, a Sinde, a la SGAE y etc.
Pues muy bien, pero luego nada de llantos cuando venga el FMI y nos diga: “Vds. pueden seguir con eso que les parece tan esencial y les divierte tanto, que nosotros nos encargaremos de su economía”.