Psicólogos seleccionando personal: la Mascarada (1/4)

Inspirado en una serie de post escritos hace tiempo por gente más sabia que yo (I, II, III), vamos a hablar de la teórica utilidad de los psicólogos para seleccionar a gente para empresas variadas. Para ello, veremos tres posibles perfiles laborales, uno por post, más uno final con las ciertamente estremecedoras conclusiones (o no).

Hoy, los perfiles bajos.

1.- Perfil bajo: nos referimos a personas con bajo nivel educativo y/o con poca experiencia, que buscan un trabajo de sueldo bajo y normalmente con muy pocas o ninguna responsabilidad. El ejemplo típico es buscar reponedores para un Alcampo o similar.

¿Qué utilidad tiene el psicólogo, sus cuestionarios y sus entrevistas para seleccionar a, pongamos, 15 reponedores para Alcampo? La misma que vd., estimado lector no psicólogo. En principio en este tipo de perfil no hace falta saberse las teorías de un tal Eysenck ni saber las diferencias entre inteligencia cristalizada y fluida, etc.

Cualquiera que acepte el sueldo y condiciones horarias nos vale. ¿Está bien hecho? Unos cuantos psicólogos te dirán que no, que no se están seleccionando los mejores candidatos así, que hay que pasarles una prueba de xxx, una evaluación por competencias y similares. Los de la empresa en cuestión te dirán que si has encontrado 15 personas que quieran y sean gente corrientucha (que no echen babas al hablar, que en principio no tengan a Hitler tatuado en la mejilla y cosas por el estilo) les vale. Y es que la inmensa mayoría de gente puede desempeñar el trabajo de reponedor bastante bien. La mayoría de la población tiene inteligencia suficiente para entender ese trabajo y el puesto no requiere ninguna personalidad especial para funcionar.

Por otro lado, tenemos el problema de que los sueldos que se pagan normalmente a este nivel te dejan pocos candidatos para elegir, con lo cual no tiene mucho sentido hacer un test o meterte mucho en profundidades de competencias y demás. No merece la pena gastar tanto tiempo en eso cuando tienes, pongamos 5 puestos de trabajo, 10 candidatos que aceptan el sueldo y las condiciones generales (y ya es mucho) y 6 de ellos tienen un aspecto extraño o comportamiento extraño o mala higiene corporal, lenguaje inconexo… pues te quedas con los 4 restantes ¿para qué más?

Puede que con el actual paro en este país, a niveles gloriosamente iraquíes, quizás se pueda seleccionar más porque habrá potencialmente más candidatos válidos que acepten las condiciones (por lo menos en teoría). Así que ahora quizás se pueda uno permitir el lujo de hacer más pruebas para asegurarnos de conseguir ese candidato ideal, bueno, majo, fiel, comprometido con la empresa, amable, que tanto anhelamos.

De todas formas, independientemente de las circunstancias económicas del país, las diferencias entre buscar a alguien con la personalidad idónea para trabajar de reponedor y no haber hecho pruebas de personalidad (ahorrándonos mucho tiempo) son pequeñas en la práctica: es un puesto para el que vale muchísima gente y en el que muchísima gente lo puede hacer muy bien. Alguien con demasiadas habilidades o con más formación de la necesaria puede, además, irse a la primera que le salga algo mejor, teniendo que hacer otro proceso de selección (lo cual implica invertir más tiempo en algo que podías haber hecho bien a la primera).

En la práctica casi nadie hace cinco pruebas a candidatos a reponedores del Alcampo: es perder tiempo y recursos en algo que no va a compensar tanto. Puede que alguna empresa lo haga para dar una determinada imagen de importancia a los candidatos o no pocas veces justificar el sueldo de quien hace estas pruebas (que realmente es reclutamiento: el que quiera nos vale), pero poco más. No es raro que quien se dedica a telefonear para “reclutar” a perfiles bajos se canse de su dinámica de trabajo tras muy poco tiempo: es una tarea cuasi mecánica para la cual no es necesario haber estudiado una carrera.

Conclusión: vd., estimado lector, es capaz de hacerlo igual del mal/bien que el psicólogo medio para estos perfiles bajos.

En el siguiente post, perfiles medios.

7 Febrero, 2011 por Raúl S. | 2 Comentarios »

Ensalada de enlaces sobre neurociencia

En primer lugar, pacotraver desde Neurociencia Neurocultura. Interesantísimo post sobre lo observado en los terribles 80 respecto a los adictos a drogas duras.

Una curiosa observación de los años 80 fue que raramente los adictos a heroina desarrollaban esquizofrenia o psicosis en general a pesar de ser una población supuestamente vulnerable, se trataba de heroinomanos puros sin trastorno mental sobreañadido, posteriormente la irrupción de la cocaina en el mercado negro y el disparo de su consumo en años posteriores en nuestro pais (somos el pais occidental mas consumidor de cocaina) nos alertó sobre otra cuestión muy importante en las toxicomanias: la dependencia y la abstinencia no eran las únicas consecuencias de su consumo abusivo: algunas drogas no son peligrosas por su riesgo de adicción sino porque conllevan riesgos psiquiátricos sobreañadidos, como es el caso de la paranoia y la depresión con la cocaina o la irrupción de psicosis tóxicas en los consumidores de cannabis indistinguibles de la esquizofrenia.

La cuestión comenzó a agravarse en la ultima década con una generación de personas que además de padecer una enfermedad mental abusaban de las drogas y que usualmente abusaban de todas las drogas: alcohol,cannabis, tabaco, benzodiacepinas y cocaína.

En segundo lugar, Eduardo Robredo, desde La Revolución Naturalista. Expone el caso más famoso de “determinismo hormonal”: la oxitocina (“la hormona del amor”, terminología que usa Punset más de una vez en El Viaje al Amor). El post es, como de costumbre en él, fantástico y brillante.

¿Existe algún buen argumento para decir que la oxitocina subyace al racismo, al menos en cierta medida? Sí, de algún modo, en alguna medida. Los autores del estudio parecen convencidos de un vínculo causal directo a juzgar de sus explícitas menciones de conflicto racial y el tono general de su artículo. En el extracto del artículo escriben “conjeturamos que el etnocentrismo podría estar modulado por la oxitocina del cerebro, un péptido del que se sabe que promueve la cooperación entre los miembros del propio grupo.” Yo estoy menos dispuesto a ir tan lejos. Aún no se conoce que otros sistemas interactúan con la oxitocina y bajo qué condiciones cultural/sociales se “activan” (ver figura abajo).

En tercer lugar, René desde Neuroeconomía. Contestando a una declaración surrealista, hace un fantástico resumen de lo que sabemos de la influencia del estatus socioeconómico de las mujeres embarazadas y su influencia en variables psicológicas (entre otras):

El bajo ESE (estatus socioeconómico) en mujeres embarazadas incrementa la probabilidad de deficiencias en el desarrollo fetal y el nacimiento prematuro (1). Ambos factores son predictores significativos de problemas en salud mental y bajo rendimiento escolar (2,3,4,5,6). Ambos también se asocian a menor volumen del hipocampo en la vida adulta (12), estructura clave, entre otras cosas, para la consolidación del tipo de memorias (semántica y episódica) que forman parte importante de las competencias requeridas para acceder a los trabajos mejor remunerados. El bajo ESE además está asociado a mayores niveles de estrés, infección y nutrición deficiente durante el embarazo. Todo ésto incrementa los niveles plasmáticos de glucocorticoides en la madre y el feto (7,8,9,10). Además de ser otro factor asociado a nacimiento prematuro, y luego de controlar ese factor en el análisis, los niveles de glucocorticoide durante el embarazo están asociados con debilitamiento es sistemas de autocontrol comportamental, problemas en focalizaciónde la atención y bajo coeficiente intelectual (11). Todo eso respecto a lo que puede ocurrir antes del nacimiento. Detallar las diferencias que pueden generarse desde el nacimiento hasta el mes 18, punto de partida de las diferencias en oportunidades de desarrollo para Ossandon, sería redundante para el argumento. Lo puede revisar aquí. Yo mando el artículo a cualquier interesado que no pueda bajarlo.

Este tipo de cosas deberían darse más a conocer y deberían ser objeto recurrente de atención mediática, por su grave importancia política. Muchas veces se habla de la heredabilidad de la inteligencia o de la inteligencia entrenada. Y muchas veces se nos olvida algo: las circunstancias del embarazo, el parto o los primeros años. Circunstancias que pueden conllevar efectos casi permanentes en las competencias cognitivas (y los posibles empleos que pueden desempeñar adecuadamente) de las próximas generaciones.

La educación infantil, la sanidad infantil o las ayudas a madres pobres deberían ser de las últimas cosas a congelar/recortar de un país.

4 Febrero, 2011 por Raúl S. | 1 Comentario »

La crisis de la izquierda, según la Sexta y el Follonero

Este domingo pasado la cosa empezó bien: “The Walking Left”, con imágenes de la serie “The Walking Dead”.

Siguió el Follonero entrevistando a Miguel Angel Aguilar, mi tertuliano favorito y por tanto el mejor (aquí relatan el porqué). Nos sorprendió diciendo que Zapatero tenía como activo electoral a Losantos, ya que confiaba que la gente de izquierdas le votara para evitar la victoria del entonces locutor de la COPE, de Libertad Digital, etc. Nunca lo hubiera pensado. Cielos. Cáspitas. Etc.

El programa pretendía explicar algo sobre el declive de la izquierda en España, no sólo a nivel electoral, también a nivel anímico. Para ello, fue a un pueblo andaluz donde gobiernan comunistas (que ponen la imagen del Ché en estadios municipales) y los pisos eran muy baratos. También entrevistó a Julio Anguita.

Con todo esto la izquierda ha perdido otra maravillosa oportunidad. Estoy seguro que el programa ha conseguido lo contrario de lo que pretendía, causando aún más desencanto y desanimo en mucha gente de izquierdas que lo haya visto. El propio Follonero preguntó a Miguel Angel Aguilar si de la crisis sólo puede salirse con medidas de derechas, a lo que éste venía a responder que sí. La izquierda como algo bonito para cuando no es necesario.

La izquierda en la que yo creo es la de Roosevelt, que cogió a un país en un momento económico épicamente crítico y levantó las bases de lo que se haría en economía en décadas. La izquierda en la que yo creo es la de Lula, que debería ser imitado por el resto de izquierdas sudamericanas. La izquierda en la que yo creo es la de Felipe González, que a pesar del “peculiar” clima militar o de la traumática década de los ochenta plagada de asesinatos de ETA, consiguió que el país creciera económicamente y estableció las bases de un estado de bienestar algo más parecido al del resto de Europa.

Es la izquierda en la que yo creo. Es defectuosa, tiene lagunas y deja muchas dudas. Vamos, que es una opción horrible, lo sé. Pero es la menos horrible de todas las horribles opciones políticas que conozco.

Por eso creo que es a Felipe González al que debieron entrevistar. Es a la Fundació Olof Palme donde debieron ir (entre otros muchos sitios). Es a Keynes y Roosevelt a quienes deberían empezar a mencionar, y seguir con otros ejemplos en el extranjero, como Lula da Silva. A gente que hizo que más igualdad fuera posible, que el crecimiento económico fuera posible. Y todo ello desde la izquierda, desde la preocupación principal por la desigualdad.

El objetivo es más igualdad. Y es posible. No es una utopía que se desvanece cuando un partido de izquierdas llega al poder. Es real. Ha pasado. Ha funcionado. Varias veces. En varios países. En diferentes circunstancias. Se puede aprender de ello. Algo de todo eso puede repetirse, algo seguramente no. No todo es importable, pero seguro que podemos mejorar muchísimo.

La depresión no viene por creer que hay demasiadas cosas malas en el mundo. Es la ausencia de cosas buenas la que deprime. El actual ánimo depresivo de la gente de izquierdas tiene una base real (el principal partido de derechas ganará las próximas elecciones de paliza, salvo milagro laico). Pero también tiene otra base que no lo es: tener sueños o aspiraciones que ya han fracasado repetidamente mientras se desconoce o se ignora ejemplos de éxito de políticos izquierdosos. Repitiendo una y otra vez la derrota del comunismo frente al capitalismo se fomenta una nostalgia y desesperanza doblemente peligrosa, por ensalzar algo que en la práctica era peor para el trabajador medio y por transmitir la idea de que no hay alternativa a “la derecha”: no nos queda nada bueno para evitar la depresión. De ahí el mito de la eterna traición a la Auténtica Izquierda, sea ésta lo que sea.

Los medios autodenominados “progresistas” deberían actualizar algo sus lecciones de Historia. No muchos van a pegarse por leer cosas de oscuros economistas aficionados a divulgar, pero muchos más van a ver la Sexta. Repitiendo errores del pasado y revolcandonos en ellos como oseznos felices sólo conseguimos perder un tiempo valioso.

25 Enero, 2011 por Raúl S. | 5 Comentarios »

“La Aznaridad” de Vázquez Montalbán

El libro desde la portada deja claras sus intenciones: vamos a hablar de Aznar, vamos a identificarlo con el nacionalcatolicismo y vamos a hacer muchos chistes en el proceso.

El autor tiene talento para hacerlo pasar bien y arrancar carcajadas, casi nadie puede negárselo. El tono del libro es, en general, irónico pero fino, cosa rara, ya que estamos todos hechos una ironía sangrante y casi psicopática (yo también, no quiero engañar a nadie). A ratos se repite más de lo que debería, haciendo la lectura demasiado pesada.

Reconozcaos, eso sí, que tiene ingenio para sacarte más de una sonrisa:

Tuve la osadía de aconsejarle a aquel Aznar en formación que con el tiempo se aceptara a sí mismo y descubriera que no hay que ir por ahí con gesticulación postiza, sino plantearse tal como es: un antipático peligroso. Conozco el paño porque yo he sido antipático casi toda mi vida y no es que haya mejorado con la edad, sino que he llegado a la conclusión de que los demás no se merecen la sinceridad de mi antipatía. De todo aquel que me considera simpático me apunto el nombre y un día u otro lo pagará muy caro.

Lo interesante del libro es ver la perspectiva de uno de los intelectuales clave de la izquierda catalana sobre el nacionalismo español y su principal paladín moderno, Aznar. Se le muestra como un individuo que desea recuperar el nacionalcatolicismo para España, como alguien limitado, antipático, con delirios de grandeza, etcétera. El retrato típico y tópico en el ideario general izquierdista (con añadidos recurrentes, como la burla sobre su gusto por la poesía y en concreto por el famoso poema If).

El tema central del libro es el nacionalismo español típico y tópico como peligro para los nacionalismos periféricos, y más en concreto, el catalán. Intenta justificar la defensa clásica de las izquierdas españolas hacia los nacionalismos periféricos frente al españolista, encarnado en la derecha española:

Los que cuestionamos el nacionalismo como razón suprema de la voluntad política y en ese sentido no asumimos los integrismos nacionalistas, ni el español ni el serbio, a veces parecemos atraídos y agradecidos por la ascensión de los nacionalismos vascos y catalán. No se trata del síndrome de Estocolmo, sino de la ultimación racional de una crisis de cohabitación española. Cuando antes consigan el derecho de autodeterminación en Cataluña y el País Vasco, antes podremos afrontar el rediseño de esa cohabitación, ya sin el menor complejo de culpa de nacionalismo español dominante.

Aunque parezca a día de hoy un argumento bobo (éste artículo de Javier Cercas explica muy bien el porqué: lo suscribo de principio a fin), esa posición no era tan rara no hace tanto, cuando la izquierda catalana y las del resto de España no estaban tan enfrentadas (quizás antes del trámite del famoso “Estatut”).

Habla mucho el autor sobre la necesidad del gobierno central de hacer que Cataluña se sienta más querida por el resto de España, de no ondear mucho la bandera española para no ofender a nadie y cosas así. Cuando oigo o leo esas cosas llego a la conclusión de que los políticos de Cataluña deben ser todos buenísimos y que han solucionado todos los problemas de allí, pero que los que fallan son los psicólogos y psiquiatras catalanes, que no han sabido solucionar los gravísimos problemas de autoestima que campan por las tierras catalanas. Total, sus problemas no tienen que ver con la clase política, económica, sindical o empresarial catalana, sus problemas se limitan a que sienten que desde más allá del Ebro (o en “ciudades africanas”) no se les quiere. Bueno, y a que esa falta de amor (o directamente odio) es la fuente de sus problemas. En todo caso, sus problemas vienen de fuera de Cataluña, nunca de dentro.

Esta exitosa explicación que consiste en echar tu propia mierda a “los otros” la hemos copiado en Madrid, ya que Esperanza Aguirre aplica el mismo patrón: Madrid lo hace bien, pero Zapatero y los “catalufos” nos quieren joder. Todo ello con gran éxito de crítica y público (ver elecciones autonómicas). En ese punto, los nacionalismos catalanes y vascos han sido grandes precursores de todo un modo de actuar que luego Esperanza Aguirre o Camps han sabido copiar y adaptar a sus realidades autóctonas. Luego los problemas reales siguen ahí, pero oye, lo que nos hemos divertimos lanzando mierda en catapulta a “los otros” no nos lo quita nadie. Y si no te gusta vete del pueblo, traidor a la patria.

En el libro se pueden ver vestigios de lugares comunes que ya no lo son tanto, como una crítica a la Ley de Partidos, que según salió desató polémica. Las críticas van desde la limitación de libertades hasta su ineficacia para combatir el terrorismo. Sí, ineficacia. Pero es que muchos estábamos en esos sitios por aquel entonces. Como reflejo de ciertos consensos izquierdosos que ya no lo son el libro es estupendo.

Y Aznar, claro. Dentro del contexto de la época y lugar, las ideas de Vázquez Montalbán tienen su sentido, pero donde falla más clamorosamente es en el intento de ridiculizar a Aznar y reducirlo a alguien antipático a ojos del lector. De hecho, es al contrario: el personaje termina cayendo hasta bien. Y esto tiene mérito: soy de izquierdas, me manifesté en su momento no sé muy bien cuantas veces contra decisiones de su gobierno y animé a mucha gente a dar una patada en el culo de Rajoy para que la sintiera Aznar, todo ésto muchos meses antes de las elecciones.

Por ejemplo, se incide en que es un personaje frío con los más cercanos, incluidos los periodistas y medios afines. Viendo cosas como la TDT Party del PP o la apertura de la Sexta del PSOE, es un halago. Pero de los grandes. No es nada nuevo: Pedro J. en “Amarga victoria” ya contaba que en su momento de mayor amistad con Aznar éste nunca fue muy simpático, y menos aún cuando fue presidente. Contaba alguna escena de extrema frialdad con periodistas derechosos que le limpiaban el pompis día sí y día también. No era que Aznar creyera en la neutralidad informativa (ver TVE made in Urdaci o la ya olvidada Guerra del Fútbol contra el grupo PRISA), era una cuestión de personalidad: le incomodaban esas cosas. De todos modos, es algo a favor de él.

Otras cosas en las que se incide son conocidas por otros muchos escritos de signo contrario a éste. Como por ejemplo, su incomodidad ante la gente carismática, simpática o sociable. Se habla de la obsesión enfermiza con la sombra de González, del trauma que le ocasionaba su absoluta falta de carisma o habilidades oratorias. De su carácter introvertido, arisco, rencoroso. Se recalca tanto en el libro todos estos defectos y toda esta batalla del friki callado, trabajador, falto de talento y poco simpático incluso con sus allegados que uno termina cogiéndole cariño.

Sí, a Aznar.

La pintura plantea cómo alguien así, predestinado a ser un oficinista gris cabreado (como la mayoría de los españoles), pelea contra el simpático de la oficina, el talentoso, el que se las lleva de calle, al que odia. No sólo eso, es que le gana. Gana al carismático, al querido, al invencible. El friki introvertido y sin talento le gana. A pesar de eso, sigue acomplejado y actúa como tal, como debía ser para que el relato fuera auténtico y honesto, cual Peter Parker que lo primero que hace cuando tiene superpoderes es intentar sacar tajada de ello. No sólo eso: el friki termina sintiendose orgulloso de ser poco simpático, carismático y lo convierte en un virtud.

Yo, como friki introvertido, sin talento y tirando a arisco incluso con amigos, tengo más facilidad para en el relato de Vázquez Montalbán empatizar con Aznar que con Felipe González, Pujol o demás personajes del libro. Al intentar ridiculizarle e insistir tanto en estos puntos, Vázquez Montalbán consigue, creo que sin querer, lo contrario: hace el mejor relato épico y reivindicador de Aznar que he podido leer, sobre todo porque de intentos de hacer pasar a Aznar por un gran estadista no hay ni rastro en el libro (como sí pasa en otros de gente con aspiraciones a esbirro pagado con fondos públicos). Lo cual es tremendamente triste, para el autor y para mi, ya que nunca aguanté a Aznar, cosa que fue empeorando con el tiempo, aunque esto es esperable de casi cualquier izquierdista de este país, creo.

Para acabar, es especialmente tierno el capítulo dedicado al Real Madrid, al que, como no, se pone como el símbolo de la madrileñización de la política. Se habla de la época de Zidane, Figo y Roberto Carlos, que supongo que debían ser agentes concienciadísimos de la necesidad de extender Castilla a las regiones del Imperio aún sin convencer de lo bueno que es el cocido madrileño. Aznar era del Real Madrid, y Franco también. Dice el autor que por todo ésto no se imagina mejor enemigo que el Real Madrid. Entiendo al autor si vivieramos en los años 50-60, pero estando ya entre los años 1996-2000 la cosa es rara. Tan rara como reclamar a jugadores profesionales que renuncien a ganar el doble o el triple por algo tan engañoso como “el amor a los colores”. Los futbolistas son trabajadores, muy bien pagados, pero trabajadores. Yo estoy donde me pagan. Si te pagan el doble o el triple, es normal que te vayas. Todos los clubs tienen que funcionar como empresas, y los futbolistas como trabajadores. El que se enajene de ésto vive en otro mundo. Las consideraciones político-ideológicas en el mundo de futbol van por esos lares. Claro que vendemos la camiseta. Es que en el mundo real hay que vender la camiseta: era cuestión de tiempo. Mientras tanto, el coro de perroflautas futbolísticos seguirá moralizando sobre el Bien y el Mal en algo que consiste en ver quien mete más goles, mientras tanto Italia sigue siendo el equipo europeo con más mundiales.

Seguimos creyendo que quien gana es quien se lo merece. Nos gusta pensarlo. Pues no. Gana el que mete más goles, el que mata a más gente o el que saca más votos. El merecimiento o falta de él va por otro lado. Este perroflautismo fomenta la comodidad y la vagancia, al creer que los “buenos” vencerán por designio divino, que los derechos laborales vienen del cielo o que el estado del bienestar se sostiene sólo sin reformas.

18 Enero, 2011 por Raúl S. | 3 Comentarios »

Violencia y trastornos mentales

Cuando la doctora del Jiménez Díaz mató a varias personas se desataron argumentos habituales sobre los enfermos mentales. Que si gente violenta. Que si asesinos en potencia. Etc.

En aquellos días el doctor Ignacio Robles apareció en Telemadrid, donde le entrevistaron. Aclaró que los esquizofrénicos no tienen una tasa de asesinos mayor a la de la población normal, ni tampoco son más violentos. El problema venía de la espectacularidad de sus actos violentos, mucho más llamativos para la prensa (¿una doctora que decía ver extraterrestres y que iba dando machetazos por el hospital? ¡wow!).

El tema ha vuelto a la actualidad informativa por el tiroteo a la congresista demócrata. Eduardo Robredo, hablando de ello en un fantástico post, recuerda que los trastornos mentales no correlacionan con actos violentos.

Casi todos los comentarios equilibrados coinciden en que la enfermedad mental no explica el suceso. Se recuerda por ejemplo el estudio más amplio sobre el vínculo entre violencia y trastornos psiquiátricos, dirigido por Seena Fazel de la universidad de Oxford, que no halló una relación estadística significativa entre enfermedad mental y violencia. Los resultados del trabajo fueron publicados en PlOS. De hecho el riesgo de violencia parece estar mucho mejor relacionado con el uso de drogas y alcohol que con el diagnóstico de esquizofrenia, como sintetiza Vaughan Bell en un artículo.

Y respecto al tema, recomiendo leer a Jordi Pérez Colomé:

Los republicanos deberían ser capaces de responder por qué un joven al que se considera inestable, que el ejército no le permite el servicio y causa problemas en su comunidad puede comprar un arma (una Glock de 9 mm.) con tanta facilidad.

10 Enero, 2011 por Raúl S. | 2 Comentarios »

La legalización de las drogas (III): el tabaco

Como llevamos unos días hablando todos de la nueva legislación sobre el tabaco, voy a seguir con la serie de las drogas (I y II, ¡autoenlazándome, como Roger!!) centrándome en el tabaco.

Hipocresía. Con esta nueva ley ya estamos oyendo varias teorías al respecto de la ley. Una de ellas es que si se supone que el tabaco es tan malo quizás deberíamos prohibirlo y acabar con la hipocresía del estado, que trata de lucrarse de algo que hace daño (Jessica ya habló de ello). Las experiencias que tenemos sobre prohibiciones de drogas no son muy buenas en cuanto a efectividad (por no decir que son muy caras). Lo que mejor ha salido, de momento, es la legalización junto a la limitación de los sitios de consumo para no perjudicar a quien no ha elegido fumar:

Planchuelo ha recalcado que el tabaco en los espacios públicos “choca también con la igualdad de cerca de un millón de trabajadores de hostelería que tienen que convivir con el humo de los cigarrillos”. De hecho, los actuales niveles de contaminación en los locales de ocio causan 988 casos anuales de cáncer de pulmón entre los trabajadores de hostelería, según ha indicado.

La cuestión es que no se convierta en un gasto bárbaro para el estado (economica y humanamente) y que los que no fuman puedan ir a trabajar sin tener que ser obligados a fumar pasivamente.

Negocio. El tabaco tiene muchos impuestos, pero aún así el estado pierde mucho más en tratamientos de lo que ingresa (el doble, de hecho). El tabaco no es un negocio para el Estado. Al contrario.

Efectividad. El tratamiento del tabaco en Irlanda, EEUU o similares es el mejor que se puede tener respecto a una droga masificada. Legalización pero limitación fuerte a dónde se puede consumir y prohibición de la publicidad. Incluso subir el impuesto sobre el tabaco (funciona para reducir su consumo, especialmente en adolescentes). En España tenemos un problema, ya que somos el noveno país en consumo de tabaco per cápita del mundo. Bastantes efectos de conseguir bajar escalones en esa clasificación se verían a medio-largo plazo, pero serían enormes. Otros efectos más inmediatos serían también muy importantes para muchos individuos con genes no muy favorables:

Los equipos dirigidos por los profesores Wiebe y Jameson, de las universidades de Nebraska-Lincoln y Illinois, respectivamente, encontraron que aquellos bebés que habían estado expuestos al tabaco durante el embarazo y que tenían una versión del gen DRD2 mostraban menos atención y más irritabilidad. Un estudio paralelo con una muestra de preescolares también encontró que la exposición al tabaco unida a la misma versión del DRD2 se relacionaba con más dificultades en la realización de tareas de control ejecutivo.

¿Cómo están yendo las políticas contra el consumo de tabaco en España? Razonablemente bien. Las políticas tanto de los gobiernos de Aznar como de Zapatero han sido continuistas y han seguido la senda del resto de la UE, manteniendo legal el tabaco pero limitando los lugares donde se puede fumar.

Hasta 2003 el consumo se había mantenido relativamente estabilizado. Entre ese año y finales de 2007 la prevalencia de consumo diario ha descendido en todos los grupos de edad y sexo, pero especialmente en el grupo de 35-64 años.

Comparación con otras fuentes de enfermedad. Es recurrente también la idea de que no sólo el tabaco mata, que también lo hace la contaminación de los coches, las fábricas, etc. Pues sí, la contaminación también es grave. Pero no se puede acusar ni a éste gobierno ni al anterior de tocarse las narices: la agenda internacional ha estado muchas veces centrada en asuntos ecológicos, como reuniones sobre el Cambio Climático y etc. Más allá de adonde lleven estas cumbres internacionales, casi todos los países ricos más o menos se han movido para minimizar los efectos de la contaminación.

En ese sentido, la acción sobre el tabaquismo es una más, que no impide meterse en otros fregados, como de hecho se hace.

P.D.: Relacionado con ésto también ha escrito Ender.

5 Enero, 2011 por Raúl S. | 10 Comentarios »

Grandes momentos de la Revolución® a principios del Siglo XXI

Nos hemos divertido mucho esta década.

En la primera mitad estuvimos entretenidos con el peloteo de Aznar a Bush Jr.(y todos sus derivados: Guerra contra el Terrorismo, etc). La segunda mitad nos otorgó grandes y bellos debates identitarios y no menos interesantes choques de boinas, tanto españolazas como vascas o catalanas. Es cierto que en la segunda mitad lo estadounidense también fue importante y que en la primera el campeonato de ver quien la tiene más larga (la nación) tampoco faltó. Entre la imagen exterior de España y nuestras peleitas recurrentes fuimos pasando el tiempo.

Lo cierto es que ya en el año 2000 lo demás estaba todo muy bien. La educación universitaria. Leyes y subvenciones que favorecían la burbuja inmobiliaria (y también la corrupción casi generalizada de los Ayuntamientos, ese ente noble y del “Pueblo” que ha vivido momentos de gloria en esta década). Sueldos que no han subido prácticamente nada en estos diez años. Jóvenes que encadenaban contratos sin futuro. Mayores acojonados agarrándose al sillón. Gente que no se siente muy cómoda con la inmigración o gente que cree que cada vez hay más delincuencia. Alguna cosilla más. Pero todo iba francamente bien. De verdad.

De ahí que sea entendible todas las energías que, por ejemplo, yo gasté en pegarme en tiempos primigenios con gente de Red Liberal por las cosas que decía Jiménez Losantos. ¿Qué quien era ese? Un locutor de radio conservador que se alteraba mucho, y que nos escandalizaba lo suyo a los izquierdistas. Era todopoderoso y nos acojonaba: había conseguido echar a Gallardón del PP, echar a Mariano y poner a Espe, contribuir a que el PP ganara elecciones generales librarse de ser condenado varias veces prácticamente todo lo que se había propuesto. Ahora parece que le va regular. La verdad es que yo y casi todos los individuos interesados en la política española no teníamos demasiadas causas perdidas propias de amigos de las flores, así que en eso estuvimos: unos pegándole como si nos fuera la vida en ello y otros defendiéndole como si fuera un mendigo sin amigos.

Y quien dice Losantos dice la Iglesia. Ah, hicimos bien en rebatir y saltar a cada sílaba pronunciada por los obispos y por su esbirro mejor pagado. No teníamos nada más que hacer. Ni un gobierno al que reclamar que queríamos vivir mejor (o, al menos, un poco menos mal).

Somos gente ambiciosa, claro, así que vimos el último objetivo, la última meta para alcanzar el paraíso soñado-eyaculado: las descargas e interné. Con la sabiduría y conocimientos históricos, económicos, sociológicos y psicológicos que otorga automáticamente el hecho de saber configurar un módem, nos lanzamos a llenar la blogosfera con nuestras reclamaciones. ¡Interné libre! ¡No a la censura de Interné! ¡ya que estamos tan jodidos que no paren las descargas del último FIFA! (¿¿¿de dónde sale todo ese “jodimiento”??? ¿no sería ciertamente curioso protestar por las cosas que nos joden en vez de pedir sopa boba para soportar el sufrimiento? naaaah). El que lo dude que se pase tres días al azar por Menéame y mire lo más meneado. O compare las entradas relacionadas con la llamada “ley Sinde” con, qué sé yo, la evolución de los sueldos en este país, la criminalidad o la sanidad.

Yo, honestamente, estoy cada vez más entusiasmado con la evidente Revolución que se está generando en Interné. Los poderosos están acojonados, creedme. Botín o Amancio Ortega ni duermen muchas noches pensando en la que tenemos montada en interné. Las decisiones de la gente para elegir temas de reivindicación y las energías puestas en estas acciones políticas tan importantes, trascendentes y nada endogámicas me animan cada vez más a seguir escribiendo sobre cosas relativas a la política (como puede comprobarse por la frecuencia con la que actualizo este blog). Qué leches, voy a dejar de ser modesto, si yo he contribuido (a pequeño nivel, eso sí) a toda esta maravillosa dinámica durante unos cuantos años. Es cierto que llevo un tiempo escribiendo cosas alejadas de la Revolución®., pero qué diablos, puse mi piedrecita. Bien por mi. Bien por (casi) todos.

Démonos un gran abrazo y reconozcamos que lo hemos hecho muy bien hasta que estalló la crisis, momento en el que hemos bajado el nivel hablando de cosas como “economía”, “energía”, “delincuencia”, “inmigración” o cosas así (todo esto salió con la crisis, antes nada de esto era problemático si miramos a qué hacíamos caso en internet). Menos mal que nuestro empeño revolucionario no cesa y siempre volvemos a hablar de Ramoncín, Alejandro Sanz o de la última batalla casposa de banderitas y sentimientos nacionales heridos (la España que se rompe, la Cataluña incomprendida y demás bostezos recurrentes).

Las cosas extrañas de Losantos no las comentamos (está en un chiringo propio sin tanta visibilidad y le tenemos un poco “sobao”), pero de vez en cuando tenemos un Sostres, un Dragó o cualquier otro cavernícola a sueldo que permite centrarnos una cantidad gigantesca de tiempo en lo que nos gusta de verdad. Qué narices un comentario de pasada o una coña, no: debates y montones de escritos sobre cada chorrada. Como debe ser. Traed más mierda, que nos vuelve locos.

Yo, por mi parte, espero de todo corazón que por lo que toca a la Izquierda y al ciberproletariado todo siga igual que en esta década. Hemos hecho un gran trabajo (insisto, yo he puesto mi piedrecita en ello, cosa de la que me siento MUY orgulloso) moviendo debates hacia donde nos interesaba: básicamente dejar claro que Jiménez Losantos debía follar más y que queríamos bajarnos de gratis lo último de La Oreja de Van Gogh.

Buen trabajo, chicos.

Feliz año nuevo.

Advertencia que no sería necesaria en un mundo mejor (gobernado por Enrique Dans) pero que en éste (gobernado de momento solo cibernéticamente por Enrique Dans) es necesario: efectivamente, el post es irónico.

30 Diciembre, 2010 por Raúl S. | 6 Comentarios »

Lo llaman 2.0 y no lo es

En todo el barullo de cosas acerca de la famosa “ley Sinde” habría muchas cosas que decir. Bastantes de ellas las ha dicho ya muy bien Roger. Pero hay una que me llama mucho la atención: la idea del ataque a la libertad de expresión.

Es significativo que un sitio como Seriesyonquis se haga eco de un manifiesto en el que se reivindica la libertad de expresión, en teoría como bandera de oposición a la ley en cuestión.

Seriesyonquis, si aún hay alguien que no lo sabe, es un sitio en el que de modo intuitivo uno puede verse o descargarse prácticamente cualquier serie de televisión. Por tener tienen hasta Aló aló. No hay debates políticos o científicos. No hay debates artísticos como tales: el grueso y la base del sitio, uno de los más populares de España, es que puedes ver casi la serie que quieras, cuando quieras y sin pagar nada.

En un artículo de El País podíamos leer que el 70% del tráfico en España lo tenían las páginas que se “pusieron en huelga” en protesta por la ley. Esas páginas son del estilo seriesyonquis: son sitios donde vas, ves/descargas series/películas/videojuegos sin que los creadores vean un euro y ya está.

Casi tres cuartas partes del tráfico en España están dedicados a la descargar de series, películas, música o videojuegos. Supongamos que el 30% restante es dedicado casi en exclusiva a debates políticos, económicos, científicos y a ejercer la tan mencionada “libertad de expresión” (ignorando el porcentaje de ese 30% que se llevará el porno, por ejemplo). Si uno atiende a los comentarios en Menéame o Escolar parece que vivimos en una época de creación artística, política e intelectual que ríete tú de Sócrates y aquellos locos griegos. Aunque en realidad es más triste: la gente más que ejercer su libertad de expresión prefiere mayoritariamente bajar cosas para entretenerse.

Por otro lado, sitios como Red Progresista, Red Liberal, Socialdemocracia.org, Siracusa o Neoprogs tratan temas políticos, ejercen su libertad de expresión. Ninguna de esas redes corre peligro: generan sus propios contenidos, dicen las barbaridades que les apetece, pero no están amenazadas. Los sitios que se han sentido amenazados no divulgan opiniones ni discuten sobre ciencia ni se dedican a la crítica literaria, cinematográfica o de videojuegos. Se dedican, simplemente, a dar gratis contenidos que no han creado ellos.

Todo esto forma parte de las cosas fascinantes del llamado dospuntocerismo: pretenden vender un discurso de modernidad, de comuna hippie que comparte todo, de fomento de la cultura y de los valores libérrimos, para en el fondo caer en el vandalismo, la apología de la violencia (ver comentarios del enlace anterior), el desprecio al trabajo ajeno (“¡les voy a pagar yo por haber cantado/actuado una vez nada más! ¡amos, anda!”), la envidia hacia el que gana más, las comparaciones demagogas, victimistas y abochornantes con las víctimas del Holocausto nazi (¿a cuantos millones ha matado Sinde? ¿nos os da VERGÜENZA?) y los excesos idiotas que se perdonan u omiten en nombre de la causa. Por ejemplo:

La Ley Sinde no nace de la voluntad del pueblo español, sino que es una imposición extranjera. La embajada de Estados Unidos ha presionado a nuestro gobierno para aprobarla, pisoteando nuestra soberanía nacional. Quieren una Internet sumisa y controlable, que sea útil para convencer a la población, como los restantes medios de comunicación controlados desde el poder. No quieren que la gente comparta información, no quieren que sepamos quién mueve realmente los hilos, no quieren que sepamos cómo se enriquecen empobreciendo al resto de la población. Quieren una red esclava desde la que vendernos su visión del mundo.

Mezcla de patrioterismo del malo (¡¡pero si internet era el lugar donde no había inmigrantes!! ¡¡donde los sentimientos nacionales de diluían!!), paranoicismo, ignorancia (antes de internet no sabíamos nada de Sociología o Ciencias Políticas. Tampoco que los espías espían o que los países tratan de presionar a otros países por cosas que les interesan. Claro que no) y sobre todo, mentira desvergonzada: claro que el parlamento es donde están los representantes del pueblo español. Las intenciones de pasar leyes así vienen de mucho antes de que lo sacara Wikileaks. Es abiertamente falso e infantil vender las descargas en masa de los últimos FIFA, los últimos capítulos de Big Bang Theory o la última de Melendi como actos de insumisión “al poder” o como ejercicios de rebeldía antisistema. Que os estais descargando canciones, videojuegos o películas del sistema…es más, suelen ser películas o canciones publicitadas hasta la nausea por el “sistema”. Probad a subir a vuestros servidores sólo películas o videojuegos de aficionados que las cedan voluntariamente y gratis, a ver qué si continua vuestro éxito. Ya sabemos todos que no.

¿En qué tema político, económico o científico han sido incómodos para “el poder” seriesyonquis, Taringa o gratisjuegos.com? ¡En ninguno! Ni Zapatero ni Esperanza Aguirre ni Putin tienen nada que temer de las descargas de música o películas. Pensar lo contrario es ridículo.

Lo llaman 2.0 pero quieren decir “bajarnos las cosas gratis y hacernos los rebeldes”. Y mira que hay causas para ser rebelde contra el sistema, como el 20% de paro, la educación, los gobiernos autonómicos que se perpetúan 20 años y forman redes clientelares, el integrismo religioso y demás…pero no, entre las noticas más meneadas día tras día aparecen siempre montones de referencias a las P2P, a Sinde, a la SGAE y etc.

Pues muy bien, pero luego nada de llantos cuando venga el FMI y nos diga: “Vds. pueden seguir con eso que les parece tan esencial y les divierte tanto, que nosotros nos encargaremos de su economía”.

21 Diciembre, 2010 por Raúl S. | 6 Comentarios »

Funcionarios & regímenes

Dentro de las últimas reformas hay una que me ha llamado la atención:

Integración de los funcionarios de nuevo ingreso en el Régimen General de la Seguridad Social: con el fin de simplificar nuestro sistema de Seguridad Social, los funcionarios de nuevo ingreso ya no se incorporarán al régimen de Clases Pasivas del Estado que, en consecuencia, se mantendrá exclusivamente para sus actuales beneficiarios.

La verdad, no sabía qué implicaba exactamente este cambio. Por eso, siguiendo la doctrina Marv, cuando no sé algo pregunto a alguien que sabe más que yo, en este caso una amiga mía que es funcionaria desde hace cinco años y que acaba de pasar por exámenes sobre el tema (creo que para promocionar). Comparto con vosotros, escasos y apreciados lectores, lo que me ha dicho sobre el cambio, ya que por lo menos a mi me ha dejado las cosas bastante claras (le he pedido permiso antes de publicarlo):

Esto era previsible, pero no por la crisis. El objetivo de la Seguridad Social es ir unificando regímenes y eliminando en la medida de lo posible los regímenes especiales, a no ser que por las características del puesto sea imposible (por ejemplo, los trabajadores autónomos tienen unas características tan especiales que tienen que tener un regímen aparte, los del mar, las asistentas domésticas, los del carbón, etc.).

Al principio había un régimen de funcionarios, para todos los funcionarios, era un régimen especial, aparte del régimen general. Poco a poco se fueron sacando de ahí a muchos funcionarios para meterlos en el régimen general: funcionarios de las CCAA, funcionarios PAS de universidades, funcionarios de ayuntamientos, funcionarios interinos del Estado…todos estamos en el régimen general. De hecho la inmensa mayoría de los funcionarios estamos actualmente en el régimen general, sin MUFACE (un organismo que lleva la asistencia sanitaria) y sin clases pasivas (que lleva las pensiones).

¿Quiénes quedan en el régimen especial de funcionarios? Los funcionarios de carrera del Estado, también altos cargos del Estado y del Gobierno (presidente del gobierno, ministros), de órganos constitucionales (Cortes, Tribunal Constitucional…). Los funcionarios de justicia y los militares tienen un régimen especial pero la asistencia sanitaria no lo lleva MUFACE sino otros organismos exclusivos suyos (MUGEJU e ISFAS, respectivamente).

Algunos cuerpos concretos (profesores de primaria, secundaria, profesores de universidad, alguna CCAA…) tienen residuos de cuando eran régimen especial, pues conservan MUFACE o algún organismo de este tipo, aunque no cotizan a clases pasivas (a efectos de pensiones).

¿Qué implica estar en este régimen especial? Algunas ventajas y algunos inconvenientes. Ventajas: puedes elegir el médico de la seguridad social o médico de aseguradora privada (gratis, a cargo del Estado), del estilo Sanitas, Adeslas y tal. Elegir siempre es bueno. Y para temas del estilo ir al ginecólogo a hacerte revisiones está guay, porque te dedican tiempo y te hacen revisiones muy completas. La asistencia médica entra dentro de las prestaciones de MUFACE, propio de este régimen especial de funcionarios.

Por otro lado está el tema de clases pasivas, que afecta a todo lo referente a las pensiones de estos funcionarios. Y ahí está la desventaja: en el pago de los medicamentos. En el régimen general, mientras estés en activo, seas funcionario o trabajador de cualquier tipo, pagas un porcentaje por los medicamentos recetados. Si eres funcionario del Estado (que tienes clases pasivas) pagas un porcentaje menor peeeeeero, cuando cualquier trabajador o funcionario del régimen general se jubila, los medicamentos son totalmente gratis, cosa que no pasa con los funcionarios de clases pasivas: siguen pagando el porcentaje que pagaban antes (el reducido). Teniendo en cuenta que los viejos consumen medicamentos que da gusto, esto no beneficia mucho a los funcionarios de clases pasivas….

Hay algunas diferencias más, a la hora de jubilarte, pero vamos, esas son las diferencias fundamentales.

Supongo que a los funcionarios del Estado les joderá el tema de quedarse sin MUFACE (poder elegir asistencia médica privada), pero en tema de clases pasivas salen ganando cuando se jubilen.

Esto no es ninguna sorpresa. Desde hace muchos años el objetivo era unificar regímenes de la Seguridad Social, por aquello de que el sistema sea único para todos, dentro de lo posible.

Por lo demás, leed lo último de Roger y de Javier Maján, altamente recomendables los dos.

2 Diciembre, 2010 por Raúl S. | 1 Comentario »

De nuestro sospechoso parecido con los Malvados de Todo Esto™

La gente se extrañó mucho cuando el caso de Bernard Madoff salió a la luz pública.

¿Cómo gente con dinero, estudios y habituada a administrar dinero había picado en algo así? La gente se asombraba y tildaba a Madoff de genio malévolo y astutísimo. Ya no me meto en cómo lo hizo o demás, a mi lo que me interesaba al oír eso era ver demostrado, una vez más, el autoengaño de demasiada gente de “los nuestros” (a saber: mileurista, puteado, etc) respecto a lo que normalmente llamamos los poderosos.

A mi alrededor oí a varios familiares y amigos expresarse en los términos antes mencionados. Esto tiene una ventaja: sí conocía sus situaciones económicas o vitales a grandes rasgos. Y casi todos los que lo decían tenían algo en el banco a plazo fijo. Más o menos, pero lo tenían. Con un par de ellos que tenía más confianza me atreví a lanzarme, y les pregunté sobre si seguían con esos ahorrillos a plazo fijo en el banco…y que si sabían de dónde se sacaba el banco los intereses que les darían a ellos por tener el dinero allí. Como esperaba, la respuesta era algo así como “no sé…lo invertirán en bolsa o algo así”. Tras insistir, acababan diciendo que les daba igual mientras les llegaran los intereses.

La actitud psicológica y la conducta mostrada desde luego no era tan distinta a la de los ricachones del caso Madoff: yo te doy dinero, tú dame más, el cómo ni me lo pregunto demasiado: colecciono euros y me da igual. Esto nos parecerá mal, bien, el espíritu sacrosanto del capitalismo u otra prueba de la maldad insaciable del género humano. Da igual cómo queramos adjetivarlo. La conducta y la actitud psicológica son idénticas. Pero desde abajo no se percibe así.

No nos extenderemos demasiado en la cantidad de veces que se ha hablado de “la especulación” como fuente de los males del país, mostrándoles como siniestros personajes de nariz aguileña que quieren crujirnos a todos. Tampoco en que muchísima gente de clase media-baja durante los años “de vacas gordas” (nótense las comillas) cobraba más de la mitad del sueldo en negro en la construcción y lo destinaba a “pisos de inversión”. Y no se sentían “especuladores”, ni malvados ni nada por el estilo. Muchos de ellos despotricaban sobre “los especuladores”, que por lo visto era una congregación de hombres gordos con traje y chistera como los que dibuja Forges.

Está en nuestra “genética izquierdista” el ponernos por sistema de parte de los mileuristas, apaleados, represaliados, equipos de segunda B que juegan contra el Real Madrid, etc. El conservadurismo tiene lo suyo también, claro, pero reconozcamos que ese tic a veces nos nubla la visión. Hay demasiadas ocasiones en que la gente humilde y sin muchos recursos no hace lo que considera el Mal por ser mejor moralmente que la gente poderosa: hay muchas veces que no “especula” o comete abusos porque simplemente no tiene capacidad o poder. No pocas veces repiten, a pequeña escala (y a veces a gran escala), algunos de los supuestos males que achacan a las élites correspondientes.

Todo esto va, en el fondo, de desengañar a mucha gente acerca de la Maldad Intrínseca e Inmutable de los (actualmente) poderosos-malvados. No vamos a negar aquí que el poder cambia a la gente (aunque hay quien dijo que no le iba a cambiar), pero admitamos que el enriquecerse sin querer preguntarse por el mecanismo o consecuencias de dicho enriquecimiento es algo que compartimos mileuristas y dueños de megaempresas. No estamos aquí por eso, el problema ha venido de cómo estaba montado el tinglado que permitía enriquecerse. Leyes, instituciones, reglamentos, parlamentos y vigilancias variadas. Si creemos que el problema es que la gente quiere ganar más entonces volveremos a las políticas de subsistencia:

Ahora, cosas que SÍ que han influido: la principal ha sido el CAPITALISMO, entendido como un sistema de producción basado en el libre comercio, la libertad de innovación, y la CREACIÓN de riqueza. Los sistemas económicos anteriores no estaban, por así decir, orientados al crecimiento, sino al mantenimiento. Se toleraban mal, y no se fomentaban, las innovaciones, y ni siquiera se tendía al aprovechamiento de las ganancias procedentes del intercambio y la especialización. El aristócrata, puesto que vivía estupendamente haciendo lo que hacía (o sea, prácticamente nada), no quería que SUS proletarios hicieran algo distinto de lo que habían hecho durante siglos (cultivar la tierra y ya está). El empresario, en cambio, busca formas de que su negocio CREZCA, y para eso recurre (no siempre, por supuesto, pero lo suficientemente a menudo como para que el efecto agregado sea enorme) a la innovación y a la mejora de la productividad.

Es irrelevante la bondad del corazón de los mileuristas, del ejército de jóvenes en paro o de los inmigrantes. Habrá montones de cabronazos y esbirros sádicos en potencia en estos grupos, que nadie lo dude. Simplemente, todo el mundo merece una oportunidad justa, y es tarea del progresismo que se valore a la gente por sus acciones/resultados y quitar toda barrera por razones económicas, sociales, étnicas, religiosas (o no religiosas!) o demás. También es cuestión no dejar a los que fracasen o tengan mala suerte tirados en el arroyo, claro (lo cual implicará gasto público, perdonadme).

Curiosamente, esto lo sintetizó muy bien Zapatero en su famoso debate con Rajoy: el líder conservador nos hablaba de una niña que todo lo tendría hecho si él ganaba, mensaje cargado de populismo y ñoñería. Zapatero tuvo, para mi, su mejor momento al contestar, en una de las mejores definiciones de por dónde debe tirar la retórica socialdemócrata:

No puedo prometer que todas las personas tengan éxito en su vida. Pero sí que todas tengan las mismas oportunidades para tenerlo. Y las que no lo alcancen, tendrán protección.

Un porcentaje enorme de los problemas que al menos tienen mis amigos/familiares vienen de su miedo a que les den la patada en el trabajo: jefes que abusan, malos rollos laborales, tragar con sueldos congelados, hacer horas gratis, etc. La retórica izquierdista tendría que hacer fuerza en la igualdad de oportunidades REAL, hablar de Meritocracia, de que lleguen arriba los más listos y trabajadores, vengan de donde vengan. Que da igual que te vayan a echar: vas a encontrar algo en poco tiempo, y no peor. Que tener 20 años, parecer “como de fuera” o ser mujer no va a importar. Que lo que cuenten sean los resultados.

Es decir, que España debe dejar de ser un país depresivo, que achaca sus males al Destino, al Espíritu del País o a mil causas externas y que va a ser un país en que la gente está bien formada, tiene control sobre su proyecto laboral y en el que dejamos de ser simples espectadores amargados de lo que pasa que descargamos nuestra ira entre cerveza y bravas para luego sentirnos igual de impotentes una vez salimos del bar.

Remover barreras, acabar con el amigachismo y el estado de bienestar de derechas. Citoyen lo ha resumido en los comentarios del último post de Roger:

Lo que necesitamos no es tanto tener a gente protegida en el mercado laboral contra el poder de los malvados; lo que necesitamos es tener a gente bien armada con capital humano que pueda mandar a su jefe a la mierda y encontrar otro empleo decente.

25 Noviembre, 2010 por Raúl S. | 5 Comentarios »