La crisis económica sigue, y todos nos hemos construido una teoría del porqué hemos llegado hasta aquí. Siempre que las cosas salen mal pensamos en personas, ideas o instituciones que son culpables de lo que ha pasado. Los judíos, los moros, los catalanes, el centralismo mesetario, Merkel, las feminazis, la clase política, el ateísmo, Mourinho, etc. Los éxitos se deben a nosotros, los momentos menos gloriosos a factores externos.
¿Es ésto lo “normal”, entendido como una actitud mayoritaria estadísticamente? ¿hay diferencias entre sexos o culturas al respecto? Para hablar de si creemos que lo que nos pasa se debe fundamentalmente a nosotros mismos o se debe sobre todo a factores externos en Psicología, que estamos en todo y somos así de estupendos, tenemos el concepto “Locus de control“.
¿Qué es el “Locus de control”? Es un concepto de Julian B. Rotter. Sería una parte de las personalidad de las personas, que podían tender a tener Locus de Control interno o a un Locus de control externo:
People with a strong internal locus of control believe that the responsibility for whether or not they get reinforced ultimately lies with themselves. Internals believe that success or failure is due to their own efforts. In contrast, externals believe that the reinforcers in life are controlled by luck, chance, or powerful others. Therefore, they see little impact of their own efforts on the amount of reinforcement they receive.
En principio lo “normal” a nivel popular sería reconocer que los errores son cosa nuestra, mientras que los éxitos hay que relativizarlos, ser humilde, ser consciente de las circunstancias externas (suerte, padrinos, árbitros, etc) y demás. Sin embargo, todo parece indicar que la normalidad, lo más frecuente, consiste en tener un locus de control interno en cuanto a los éxitos (hago bien las cosas por mis propios méritos) y un locus de control externo sobre los errores (la culpa de lo malo es de los otros). La autoestima mejora cuando conseguimos algo y se lastima poco cuando no es así. Las personas con locus de control únicamente interno o externo son menos frecuentes.
De hecho, sabemos que las personas con tendencias depresivas tienen, como era esperable, un locus de control interno en cuanto a los errores (la culpa es mía) y un locus de control externo en cuanto a los éxitos (tuve suerte, soy horrible en ese trabajo pero hay otros que son peores que yo, etc). Es, vamos a decirlo, mucho menos frecuente: ayuda mucho menos a la autoestima, refuerza mucho menos las probabilidades de que un sujeto actúe e interaccione con los demás. Siente que tiene poco control sobre lo que pueda pasarle (¡cuando actúa, de hecho, cree que contribuye a que vaya peor!), por lo que en consecuencia actúa menos. En el caso “normal”, las acciones del sujeto pueden llevarle al éxito, mientras que el fracaso tienen otros muchos padres: en consecuencia es más probable que haga más cosas. El cerebro funciona no para que el sujeto sea feliz o se sienta realizado, funciona para que el sujeto sobreviva. Y es más probable sobrevivir si actúa.
Tal y como explica muy bien Jorge, el individuo tal y como lo entendemos en Occidente es una construcción relativamente reciente y desde luego no universal. Esa construcción política tiene que ver, además de con aspectos históricos, políticos y sociológicos, con una construcción cognitiva diferente, hasta el punto de que determinadas terapias o trastornos mentales no parecen funcionar igual que como sabemos que funcionan en EEUU/Europa. Respecto a lo que estamos hablando, el locus de control más común en japoneses o chinos se corresponde con el patrón que hemos comentado para personas depresivas en EEUU/Europa.
En cuestiones hombres-mujeres, son los hombres los que presentan más el patrón “los éxitos son por mis méritos/los errores son de los otros” y las mujeres al revés. En cuestión de renta, las clases más altas tienen un locus de control interno puro: tienen la tendencia a creer que sus éxitos y fracasos personales tienen que ver casi únicamente con ellos mismos, y conforme vamos bajando a rentas más bajas más aumenta el locus de control externo puro: mis éxitos y fracasos no son tanto responsabilidad mía como consecuencia de mi origen familiar, de la sociedad, etc.
El constructo ha recibido muchas críticas, centradas en que quizás no se trate tanto del “lugar” donde se pone la responsabilidad de nuestros éxitos o fracasos y quizás sí se trate de la eficacia que nos atribuímos a nosotros mismos en lo que hacemos. Esto ha dado lugar a otro concepto: la Autoeficacia , propuesto por uno de los héroes de la Historia de la Psicología, Albert Bandura.
Albert Bandura: Teoria de la autoeficacia by raulespert
Básicamente, las ideas que tenemos sobre nuestra Autoeficacia vendrían de cuatro fuentes: los logros de ejecución anterior (las veces que hemos hecho lo mismo o algo parecido bien), la experiencia vicaria (lo que les hemos visto hacer a otros), la persuasión verbal (que nos convenzan de ello) y nuestro estado fisiológico. Se ha usado con éxito en terapias para alcohólicos o adictos a sustancias, por lo que la idea es más robusta y útil: el término “Locus de control” se usa desde entonces mucho menos. Es una de las cosas que se mide en los famosos informes PISA, por ejemplo. Sabemos que los hombres tienen más autoeficacia en “tareas tradicionalmente masculinas” que las mujeres, pero no mucho menos que ellas en “trabajos tradicionalmente de mujeres” o “tareas domésticas”. Partiendo de este concepto se ha explorado el porqué de la menor presencia de mujeres en ingenierías o Matemáticas, concluyendo que no es que las mujeres sean significativamente peores que los hombres en aspectos matemáticos, realmente sus preferencias tendrían que ver, entre otras razones, con una Autoeficacia percibida menor. Tendemos a preferir aquello para lo que nos sentimos eficaces.
Aún así, sigo creyendo que el problema del término “Autoeficacia” es que consideramos el tema de la responsabilidad de nuestras acciones desde una idea demasiado influenciada por el liberalismo e individualismo occidental. Parece, por ejemplo, que los japoneses son mucho más influenciables por la presión de grupo, pero no está claro que les afecte tanto la ejecución anterior exitosa. Es más, el reforzamiento, la recompensa y los logros no parecen funcionar del mismo modo que funcionan en un estadounidense. En la introducción de este pequeño experimento hablan sobre las dudas que plantea el usar este término en personas no europeas/estadounidenses.
Por no hablar, para terminar, de todo un ejército de personas dispuestas a malinterpretar el término, confundiendolo con cosas voluntaristas y terribles del estilo “si eres optimista el puro optimismo te cura el cáncer”, “no hay límites para la voluntad”, etc.
Muy interesante, Raúl.
Un apunte particular sobre lo que dices de los japoneses: hay papers que cuestionan la eficacia de los sistemas de producción “Lean” y “Just in Time” en las empresas occidentales, aunque están sobradamente probadas en las japonesas, que los inventaron les han sacado mucho partido, de hecho por eso las empresas occidentales tratan de implantarlos también. Sin embargo, hay un montón de factores por los que dichos sistemas parecen funcionar muy bien allí y no terminan de funcionar del todo aquí, y creo que alguno de esos factores explicativos, a menudo despachado con un “la cultura japonesa es diferente”, tiene que ver con lo que tú apuntas sobre la autoeficacia y la presión del grupo.
Muchas gracias, Ender.
Si puedes pasarme los estudios que comentas te lo agradecería.
Pues es curioso, porque todo esto me confirma lo que yo ya pensaba. Yo estudié regular un par de años de la universidad hasta que decidí que mis éxitos, como en el instituto, dependían de mí. Entonces estudié regularmente, con metas alcanzables, ¡y qué resultados! En muchos exámenes, tenía la nota más alta.