¿No lo entiendes? ¡éramos como Zapatero!

Ahora parece que no, pero mucha gente apoyó muchas de las políticas de Zapatero. Incluso mucha gente le votó.

Al mismo Zapatero del que todos los izquierdistas, ahora, renegamos. Los más invocan una traición de Zapatero a los ideales izquierdistas. Dentro de este grupo están los que vieron tal traición el día en que tuvo que tocar las pensiones, subir la edad de la jubilación y demás. Otros de este mismo grupo sitúan la traición antes, cuando lo de las SICAV. El grupo que habla de la socialtraición de Zapatero es mayoritario: Zapatero no era de izquierdas. La situación actual, en la cual cada día parece la antesala al apocalipsis, no tiene nada que ver con ningún proyecto izquierdoso pues. El eterno retorno del clásico “lo que había en la URSS no era socialismo” y del Mundo de las Ideas bello e inalterable.

Como respuesta a ésto tenemos otro grupo, minoritario, al cual aprecio más, para el cual Zapatero ha sido una especie de izquierdista salido de los años 80, máximo representante de algo llamado “la Izquierda Reaccionaria“, la cual lleva dominando el panorama político izquierdista 30 años (aunque nos hayamos dado cuenta ayer: son cosas que pasan). El hecho de que cosas como las ETT´s, las empresas privadas de seguridad o la privatización de empresas públicas hayan salido adelante o hayan prosperado durante ese tiempo no parece relevante al respecto. Todos los apoyos políticos que hemos dado a Zapatero en más de una y dos ocasiones quedan redimidos así.

En el fondo, por más que no queramos o no nos apetezca, detrás de todo este bello espectáculo está el tema de las culpas y responsabilidades de todo en lo que estamos metidos. El partido del gobierno los últimos ocho años, el PSOE, puede que no haya ocasionado la crisis mundial pero tiene una grave responsabilidad en tener el paro como lo tenemos. Ahora nos desayunamos todos los días con noticias de que la Educación en España es horrible, otro día con que nuestra productividad da risa, otro sobre la sostenibilidad de las pensiones y etc. Ahora a todos nos gusta mucho Nada es Gratis. Bravo. Y viva.

Pero yo no recuerdo muchos debates de ese tipo, pongamos, desde el año 2000 hasta el año 2008.

Es más, lo que yo recuerdo que nos ocupaba todo el rato el debate político eran peleas por la segunda guerra de Irak, peleas sobre orgullos-complejos nacionalistas (periféricos y centralistas), peleas sobre ETA, más sobre ETA, aún más sobre ETA y, finalmente, sobre las sucesivas “leyes sociales” de Zapatero (matrimonio homosexual, ley de igualdad, etc). Lo que tenía que ver con lo educativo, económico, laboral, energético o demás cosas que tanto nos angustian ahora durante una década apenas tuvieron protagonismo. Ni para izquierdas ni para derechas. Tuvimos cada uno nuestro tema recurrente favorito y ahí estuvimos, cada uno aportando nuestro pequeño grano de arena a entretenernos con lo que tocara…por que ya digo yo que el Caos Reptante que es la educación universitaria en España no viene de 2008 precisamente.

En toda esta bella e inútil pelea en el barro yo contribuí, a mi pequeña y ridícula escala, a gastar tiempo en ver si el PSOE rendía el estado a ETA o si un periodista ya casi olvidado que era locutor de la COPE era la nueva reencarnación de Hitler. Creo recordar que estabamos con ese tipo de trascendentales debates todo el maldito día. También recuerdo cuando un amigo encontró mi blog y me dijo “Pero…¿cuando vas a hablar de los sueldos de mierda que tenemos, macho?”. Mi amigo no estaba muy metido en la blogosfera política ni, vamos a ser sinceros, en los temas candentes del periodismo patrio. Pobre.

Usabamos todos aquellos temas para reírnos del PP y sus apoyos mediáticos. En el fondo era fácil: el conservadurismo patrio estaba aún recuperándose de la derrota de Rajoy, y se entregó a un conspiracionismo lamentable respecto al 11-M, además de negarse a cualquier reforma social de Zapatero. Pasabamos de economía, de educación, de la sostenibilidad del sistema de pensiones. Era ridículamente fácil hacer judo con el PP losantiano. En el fondo, y hablemos claro, el izquierdismo en España se dedicó a hacer oposición a la oposición. Porque era fácil, y porque lo hacía bien.

Y es por eso que Zapatero tuvo éxito.

No era un malvado conservador que iba de progre ni un trasnochado tatuador de caras de Vicenç Navarro. Era como la mayoría de nosotros, un fantástico representante de la izquierda real española. No muy preocupado de “cosas económicas”, educativas o laborales. Entusiasmado por los debates “sociales”, en los que el conservadurimo político y periodístico se arrinconaba solito en posiciones que en muchas ocasiones caían en lo antimoderno y antiliberal. Redentor de las injusticias pasadas y exageradamente idealista, pero despreocupado de las bases económicas del presente o de aquello viejo y pseudocomunista de la redistribución razonable de las ganancias.

Zapatero era como la mayoría de nosotros, los de izquierdas. Ésta es la horrible verdad que casi ningún izquierdista quiere admitir. Y esta forma de ser, este esquema de prioridades, ha contribuido de modo decisivo a meternos donde estamos. Ni más ni menos. Quizás Aznar o González no eran tan representativos de sus respectivos electores. Pero Zapatero, como en su momento Adolfo Suarez (como muy bien explica Javier Cercas en su fantástico libro), yo creo que sí.

Ahora podemos clamar a dioses inexistentes por la teórica traición de Zapatero a los sacrosantos ideales izquierdistas, claro. Pero sería engañarnos: nunca tuvo intención de meterse en berenjenales económicos trascendentales ni casi nadie desde la izquierda le presionó para meterse en ellos. La “socialtraición” no es más que el resto de países ricos castigándonos como si fueramos un adolescente que se dedica todo el día a jugar a la consola y pasa de formarse o trabajar. Aunque nosotros pasaramos de la realidad ésta seguía allí. ¿Cual era la alternativa realista? ¿decir a China, Estados Unidos o Francia que pasamos de sus amenazas, que estamos muy liados con las últimas declaraciones de gente de ERC o de la Conferencia Episcopal?

O podemos jugar a que nosotros llevamos años interesadísimos en el sistema de despidos “a lo austríaco” y a que Zapatero se ha vuelto de repente un radical infiltrado de Izquierda Castellana, por más que un presidente que hace desaparecer el Impuesto del Patrimonio, contribuye a “lo de las SICAV” o bajo cuyo mandato han florecido los conciertos educativos o sanitarios debería parecernos poco sospechoso de retrosocialismo.

Da igual. Podemos jugar a lo que queramos. Estamos todos entre deprimidos y enfadados. Sabemos, de modo consciente unos e inconsciente otros, la responsabilidad de la izquierda española en cómo está el país. Queremos tener la mínima responsabilidad posible, cada uno a su modo. Es muy duro sentirse partícipe del desastre actual, por más que haya posts, artículos o etc que prueben el apoyo que hemos dado al gobierno de Zapatero más de una y más de dos veces.

Para acabar, ocuparnos y dar importancia a temas como lo económico, lo educativo o lo sanitario debería ser una de las principales ideas de aquí en adelante. Hemos estado muchos años sesteando y liados con temas secundarios (o ni eso). Debemos motivarnos pensando que ese estar enredados en cosas secundarias ha contribuido a meternos donde estamos. Todo ésto siendo conscientes de lo grave que ha sido pero sin recluirnos a un monasterio a darnos latigazos (puede que fuera en muchos casos merecido, pero no es muy útil de cara al país).

4 thoughts on “¿No lo entiendes? ¡éramos como Zapatero!

  1. Totalmente de acuerdo. Hace unos días hablaba con unos amigos (“autentica” izquierda) que me decían que el problema de la política es que estaba supeditada a la economía. Yo les decía lo contrario, que si estamos como estamos en este país es porque durante muchos años hemos hecho política de espaldas a la economía. Y claro, tarde o temprano esa manera de hacer las cosas termina explotándote en la cara…

  2. Sigo echando de menos un análisis en el que verme reflejado. No es necesario llevar 7 años clamando por un modelo laboral austriaco para poder llegar a la conclusión después de 7 años de que es algo más que necesario urgente, y eso no invalida las temáticas que estaban de moda hace 7 años.

    Comprendo, quiero decir, en parte la crítica a la “izquierda ilustrada” que ha (¿hemos? no sé si autoetiquetarme así es lícito y tal…) estado mirando para otro lado, aunque ella misma se justifica: en bonanza, a la chanza, y en vista de las posibilidades ZP era la opción evidente. Pero esa crítica debe ser de naturaleza distinta a la de la “verdadera izquierda” per se.

    Lo que trato de explicar es que algunos no sólo estamos defraudados y enfadados con ZP, ni tampoco añadimos sólo al PSOE. Es la izquierda en general la que nos ha fallado, porque al encontrarse en la encrucijada o agachó la cabeza y obedeció sin siquiera entender por qué (casi gobierno) o se niega a entender que dos y dos son cuatro (caso callejero). No acepto la apelación a la masa ni la llamada a la incultura tan alternativa y novedosa. Esa no puede ser una izquierda con futuro, salvo si queremos anclarnos a tiempos pasados o latitudes más sureñas, o si aceptamos que la izquierda tiene un problema de inteligencia y con los tecnicismos (cosa que me niego a hacer).

  3. No, no estamos tan lejos. No ha sido un problema de entendederas, creo. Ha sido más de exaltación emocional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>