La culpa de la crisis: hay que decidirse

Copio aquí el comentario que he dejado en cá Roger respecto al reparto de culpas en la crisis:

Ya que hablamos de culpas y demás, tendremos que decidirnos.

O las personas actúan en un mundo en el que sólo hay estímulos y respuestas (y entonces no les podemos pedir grandes responsabilidades) o creemos que por las razones x las personas tienen alguna posibilidad de decisión y les podemos pedir cuentas.

Da igual la opción que nos guste más: en todo caso tiene que afectar tanto a la masa asalariada como a banqueros, políticos y etc.

No tiene sentido vender que sólo los banqueros, políticos, etc son responsables de ésto, salvando el culo al asalariado medio que era inocente y virginal, pero tampoco lo contrario: vender que estamos aquí únicamente por el currito medio que no sabía de macroeconomía, pero que banqueros, políticos y demás sólo respondían a los estímulos que flotaban en su ambiente, siendo injusta cualquier acusación contra ellos.

Hay que decidirse. En la línea de los que estamos por aquí, me parece bien recordar a la gente que no protestó cuando las cosas fueron “bien” (nótense las comillas), ni hubo protestas por el ladrillazo ni nos interesaba otra cosa que no fuera la ETA, los catalanes ladrones/los madrileños opresores. Hasta ahí, bien.

Pero del mismo modo las élites gobernantes del país también tienen que mucho de lo que responder. Políticos, sindicatos, patronal, el gremio periodístico, etc. No vamos a recordar ahora cómo se vendió que el modelo del ladrillazo aquí, o el triunfalismo idiota del “España va bien” o “España está en la Champions League económica”, aplaudida por sus respectivos sectores mediáticos. Todo eso caló entre la gente: millones de personas se pensaron que podían hipotecarse hasta las cejas 40 años. Esas millones de decisiones no se tomaron en un vacio ambiental o político.

Sí, responsables y mayorcitos eran, pero los que promovieron aquello y lo vendieron como un modelo de crecimiento aplaudible (y se forraron con ello) también.

Quien crea que banqueros, políticos y sindicatos no podían hacer otra cosa tendrá que aplicar la misma regla al resto del país. Yo creo que sí podían haber actuado de otro modo, y por eso las críticas a ellos me parecen que deben integrarse en el reparto de culpas que deben hacerse extensibles al votante medio.

Lo cual, y eso no lo he puesto, no quiere decir que todo el mundo haya tenido la misma responsabilidad, claro.

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5 comentarios

  1. cives dice:

    “O las personas actúan en un mundo en el que sólo hay estímulos y respuestas (y entonces no les podemos pedir grandes responsabilidades) ”

    Yo me inclino por una versión de esto; que es qeu la gente actúa con limitaciones cognitivas y la suma de pequeños errores no facilmente reprimibles puede producir grandes catástrofes.

    Pero si uno se inclina, como suele hacer la gente, por la otra, entonces la retórica de “me obligaron a comprarme un piso y a ahora me lo quieren quitar porque me he ido al paro y no puedo pagarlo” me parece un poco pasarse

  2. Ozanúnest dice:

    Conozco a un parado, encargado de obra hasta hace poco, que me comentó el caso de los obreros que trabajaban con él, los cuales iban al curro en coches Mercedes. Cuando les preguntó si estaban ahorrando, estos les contestaron que el ladrillazo iba a durar siempre, y que no había que preocuparse.

    También me consta, por un informativo visto de casualidad, que muchas personas no creen que el síndrome del ganador de la lotería pase realmente, que eso es una fábula (ellos dirán que un rollo).

    Yo creo que debemos pedirles cuentas a TODOS.

  3. asmodeus dice:

    Hablo a partir de anécdotas personales y no puedo generalizar, pero ha sido demasiada la gente que he visto meterse en hipotecas de locura con trabajos precarios (y la mitad en negro), y cuando se les insinuaba que podía no ser una opción demasiado sensata y que se estaban colocando en una posición muy arriesgada, prácticamente se te echaban encima como si les estuvieras tirando por los suelos un intocable dogma de fe.

    Además, aquí la presión social influyó mucho: “alquilar es tirar el dinero”, y vivir de alquiler es de pobres (esto último no lo decían de forma tan explícita, pero lo pensaban, me consta).

    Después de todo, si te va mal (poco probable, porque “hay mucho curro”), siempre puedes “vender el piso por más de lo que te cuesta la hipoteca”, y eso “va a ser siempre así” (son citas literales que he oído muchas veces), no importa que todos lleváramos oyendo la palabra “burbuja inmobiliaria” desde 2004 por lo menos.

    Unos años después, las justificaciones que escuchaba de esa misma gente cuando todo se fue al carajo eran del tipo “es que los bancos nos engañaron, nosotros no tenemos conocimientos financieros”. Excusa ridícula, porque sumar y restar sabemos todos, al igual que sabemos que si tienes cinco y gastas diez, tarde o temprano, de una manera o de otra, tendrás que devolverlo.

    Que políticos y entidades financieras han tenido una considerable responsabilidad en esto no creo que lo niegue nadie, pero en última instancia, hay un paso imprescindible en el camino para que se produjese la descomunal sobrevaloración de los pisos: la gente los compraba. La gente se metía en hipotecas a 30 ó 40 años para pagar inmuebles a precios de locura. Y al año siguiente subían una barbaridad, y seguían comprándolos. Y al siguiente también. Y al otro. Y así durante varios años. No sé si es tanto cuestión de estímulos y respuestas, o si directamente se puede calificar de locura colectiva.

    Y sí, más allá de políticos y banqueros (que también), de la actual situación hay unos cuantos millones de responsables.

  4. Raúl S. dice:

    Si estamos más o menos en las mismas coordinadas. Pero también pensemos que no todo el mundo tenía el mismo poder, y que aunque todo el mundo tenga lo suyo no todo el mundo tiene la misma responsabilidad en lo que ha pasado.

  5. A´çun recuerdo cuando me llamaban del banco cada dos por tres para decirme que podía pedir un crédito rápido de seis dice o dieciochomil euros con sólo decirle quue sí y que al día siguiente los tendría en mi cuenta.
    - Yo se lo agradezco de verdad pero, en este momento no se me estaba pasando por la cabeza pedir un crédito.

    - No sé, decía el hombre, cambiar de coche, un viaje tal vez…

    - No tengo planeado hacer un viaje ni cambiar de coche.

    - De verdad, piénselo -se ponía plasta- una reforma en su casa… En seri, no tiene más que pedirlo y…

    - No lo dudo, contestaba yo. Está muy bien, lo que pasa es que luego lo tengo que devolver.

    - Sí, claro, eh…

    Terminada la discusión, el tipo no había previsto esa respuesta.

    Eso era el pan nuestro de cada día justo antes de que empezara la crisis. ¿Cuántos se dejarían liar? Yo no me dejé liar y estoy pagando la crisis de todos modos.

    -

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