PP madrileño über alles (I): nuestros amigos del PSM
La democracia en Madrid es un deporte en el que se presentan varios partidos políticos y al final siempre gana el PP. Las opiniones sobre el porqué de ésto son de lo más variado. Quiero decir, en las gentes de izquierdas: las gentes de derechas están ampliamente satisfechas de la gestión del PP aquí.
Los hay que lloran amargamente por un predominio mediático conservador. Los hay que hablan de una capacidad sobrehumana de Esperanza Aguirre para mentir, engañar e hipnotizar a la ciudadanía. Los hay que hablan del Villarato. Algo de todo esto puede haber, o no, pero las claves de este bello deporte del que hemos empezado a hablar en este post van, creo, por otras partes. A ello dedicaremos esfuerzos y tiempo libre sustraídos de jugar al Mortal Kombat de la XBOX360, como hacemos los intelectuales de la izquierda pacifista y pactista en la práctica pero violenta y camorrista desde la barrera. Hoy, la primera y bella parte. Las siguientes ya veremos cuando.
Se rumorea que, en algún oscuro sitio de la jungla de Madrid, se oculta un partido político llamado Partido Socialista. Ausentes durante meses y meses en cabañas de bambú, cuando empieza el run-run de las tambores de las elecciones desde el PSOE mandan un avión y salta en paracaídas el candidato para Madrid. Curiosamente cuando aterriza en la jungla madrileña los indígenas piensan que es un extranjero que viene a robarles el bocata de calamares o que el PSOE se toma a Madrid bastante a coña. Incomprensible. También puede contribuir el que los elegidos al salto no suelen ser precisamente Rambo o Solid Snake. Hemos tenido desde gente incapaz de ganar un debate a un niño mayor de 7 años a la que hemos lanzado a esa bestia política que es Gallardón, confiados con que entre primos la cosa no sería muy violenta, hasta Lissavetzky, cuyo historial en una secretaría de estado es el que es y cuyo cartel evocaba esa búsqueda de tantos hombres maduros en pro del amor retribuido. Que sí, que esta última coña la he oído muchas veces (con otras palabras) en el intercambiador de Príncipe Pío a gente al ver el cartel, que no soy sólo yo.
Una vez el candidato se ha llevado una buena golpiza, le hacemos Ministro o algún castigo similar por empeorar por enésima vez los resultados del partido (nota: llevad a las elecciones una medida similar: “cuando un empleado bata un record negativo en resultados se le ascenderá”. Os votaría más gente, amigos del PSOE) y vamos pensando a ver a quien lanzamos en avión dentro de cuatro años, mientras el PP refuerza un poco las defensas antiaéreas para matar al próximo de modo más devastador, si cabe.
Lo de dejar a alguno de ellos liderar el PSM es como tener al mismo entrenador dos años en el Real Madrid: o es Mourinho o es Del Bosque. Vamos, que si no llegas y ganas algo contra todo pronóstico (y con algo de coña: vean vds. la final de la última Copa del Rey) como que no. Además, la hinchada pide a otro, aunque sea irracional que un proyecto político, deportivo (el Real Madrid) o político-deportivo (el PSM) cambie de líder a cada estornudo. Y así tenemos al PSOE, con su cuatrianual toma de decisión consistente en una diana con fotos de posibles paracaidistas y un dardo rojo lanzado por una temblorosa pero esperanzada mano, a ver si esta vez Esperanza Aguirre y Gallardón no baten su último record en votos o, al menos, que un tercio de los votantes sepa identificar viendo la foto al candidato del PSM, lo que pille más fácil/sea más barato.
Por todo esto y algunas cosas más, entre ellas la clásica asociación “PSOE = partido que estrangula a los madrileños mientras pacta con la ETA y da nuestros leuros a los catalufos” que tanto éxito tiene por aquí, el PSOE despierta poquísimo entusiasmo. Yo les recomendaría hablar más de la ETA, de los separatistas y dejar claro que no son un partido anti-madrileño. Sin eso ya pueden legítimamente hartarse a decir que el PP madrileño ha cometido desastres en Sanidad, Educación o en la santísima economía, que casi nadie les va a oír. Son el enemigo, conio, y lo sabemos todos los de la jungla madrileña. Mirad cómo el PP de Cataluña ha sabido desprenderse de esa imágen de Enemigo del Pueblo que tenían, llegando la mísmisima Soraya a quejarse de que la malvada Meseta no daba suficientes euros a los pobres pobres trenes catalanes. Ese es el mínimo (vender que el Partido Socialista no es enemigo de los indígenas madrileños), pero luego, claro, hay mucho más, como conseguir, por ejemplo, que te voten.
Y los que votan en la capital del Imperio lo tienen claro: ¡más PP!. Al final los muy fascistas se hacen con el poder por el muy nazista método de conseguir convencer a más gente para que les voten. Sí, sí, a esos niveles llega su maldad antidemocrática. A ver si Amnistía Internacional dice algo y se deja de chorradas de lapidaciones o demás. Mientras tanto, la izquierda madrileña, pobre y sola, tiene el consuelo de que la razón está de su parte y que la gente no se rebela por tontaca, engañada por Telemadrid (a pesar de que uno de los méritos de Aguirre es conseguir que desde su primer mandato Telemadrid poco a poco la viera cada vez menos gente, y sospecho que de esos pocos la mitad lo hacemos para reírnos) o por los superpoderes propios de un Primigenio de Esperanza Aguirre.
Y no será por no haberlo intentado por varios medios, a saber: no votar, no participar políticamente en nada pero quejarse amargamente o, y esta es la novedad, aprovechando el legítimo cabreo de la juventud con el desastre actual terminar montando una terapia de autoayuda grupal a gran escala en medio de la capital del Imperio. Lo de votar, afiliarse a partidos, montar otros nuevos, crear organizaciones, montar manifestaciones/concentraciones por cosas tangibles o cosas irrelevantes y onanistas como montar blogs (lo de irrelevante y onanista no es ironía, por cierto) se estudiarán algún siglo de éstos. Tenemos tiempo. Ahora la gente se muere a los 80.
Pues no, señores. Hay razones por las cuales, aunque los rojos comefetos separatistas adoradores de Mourinho no queramos verlo mucho, Esperanza Aguirre está muy bien considerada en Madrid y el PP ha conseguido conquistar el corazón de la clase media alta y baja. Ni ignorancia ni Telemadrid ni niño muerto. Que sí, oigan, que sí, que incluso de gente apolítica o que se considera de izquierdas.
A ello iremos en los siguientes post, a adentrarnos por el río de la triste realidad hacia el Horror que queremos ignorar y del que esperamos sobrevivir. Kurtz-Aguirre no podrá con nosotros. O más bien sí, pero gracias a nuestro fracaso aspiraremos ser premiados con un ministerio, alcaldía o chollete de los pocos le queden ya al PSOE. Es triste robar pero más triste es pedir.
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Pues nada, habrá que esperar.
P.D: Aquí, en Sevilla, unos epígonos del 15M colgaron una pancarta en contra de la elitización, por la universidad democrática y libre de empresas. Para tirarse por un puente.
Lo peor es que muchas de esas pancartas suelen ser bien vistas por un profesorado que sabe que eso contribuye a su plácido estatus (hablo de los que en su vida han salido de la universidad y no conocen lo que es el mundo de la empresa, que al menos en Psicología podían ser más de la mitad fácilmente).
[...] 21 junio 2011 por Geógrafo Subjetivo Raúl Sánchez hablaba en una magnífica entrada que lo que al PP le funcionaba en sus grandes y casi históricos [...]