Lectura recomendada al Colectivo “No les votes”
Después de poder ver el apaleamiento la discusión que se ha montado en éste post de Roger, creo necesario compartir con los dos o tres amigos que nos juntamos por aquí el siguiente fragmento del libro de Edward O. Wilson Sobre la Naturaleza Humana (es de 1978). Me haría ilusión especial ilusión que lo leyera alguien de los están a favor de la iniciativa No les votes.
Yo interpreto la conducta social contemporánea como el conjunto de retoños hipertróficos de los rasgos más simples de la naturaleza humana unidos en un mosaico irregular. Algunos de sus retoños, tales como los detalles de la atención a los niños y la clasificación del parentesco, representan solamente ligeras alteraciones que aún no ocultan sus orígenes pleistocénicos. Otros, tales como la religión y la estructura de clases, son transmutaciones tan grandes que solamente los recursos combinados de la antropología y la historia pueden aspirar a remontar su filogenia cultural hasta los rudimentos en el repertorio de los cazadores-recolectores. Pero aun éstas podrían someterse con el tiempo a una caracterización estadística congruente con la biología.
El segmento más extremada y significativamente hipertrófico es la reunión y participación del conocimiento. La ciencia y la tecnología se expanden a un ritmo acelerado en modos que alterna nuestra existencia año tras año. Para juzgar de modo realista la magnitud de ese crecimiento, señalaremos que ya está dentro de nuestro alcance la construcción de computadoras con la capacidad de memoria de un cerebro humano. Dicho instrumento ciertamente no sería muy práctico: ocuparía la mayoría del espacio del Empire State Building y utilizaría una cantidad de energía igual a la mitad de la producida por la represa del Grand Coulee. En la década de 1980, sin embargo, cuando se añadan nuevos elementos de “memoria en burbujas”, que ya están en su etapa experimental, la computadora podría encogerse para llenar un conjunto de oficinas en uno de los pisos del mismo edificio. Mientras tanto, los adelantos en el almacenamiento y recuperación son igualados por los incrementos en el flujo de la información. Durante los pasados veinticinco años las llamadas telefónicas transoceánicas y la transmisión de radio de aficionados se han incrementado enormemente, la televisión se ha vuelto global, ha crecido exponencialmente el número de libros y publicaciones periódicas, y el alfabetismo universal se ha convertido en el objetivo de la mayoría de las naciones. La fracción de norteamericanos que trabajan en ocupaciones relativas principalmente a la información ha aumentado desde un 20 hasta cerca del 50 por ciento de la fuerza del trabajo.
El conocimiento puro es el emancipador definitivo. Iguala a los pueblos y a los Estados soberanos, corroe las arcaicas barreras de la superstición y promete elevar la trayectoria de la evolución cultural. Pero no creo que pueda cambiar las reglas básicas de la conducta humana o alterar el curso principal de la predecible trayectoria de la historia. El conocimiento de nosotros mismos revelará los elementos de la naturaleza humana biológica de la que la vida social moderna surgió en todas sus extrañas formas. Ayudará a distinguir con mayor precisión los cursos futuros de acción seguros de los peligrosos. Podemos esperar decidir más juiciosamente cuál de los elementos de la naturaleza humana debemos cultivar y cuales subvertir, cuáles podemos tomar a placer y cuales debemos manejar con cautela. Sin embargo, no eliminaremos la dura subestructura biológica sino hasta que llegue el momento, dentro de muchos años, en que nuestros descendientes puedan aprender a cambiar los mismos genes.
En Internet tenemos chamanes, líderes de la tribu, pensamiento mágico y linchamientos a los que no opinan o hace las cosas como el resto de la tribu (lo que le ha pasado a Roger en su blog).
Que nadie dude que Internet no podrá cambiar nuestras predisposiciones a la resolución de los conflictos del modo más ruidoso posible. Nunca dejará de haber trolls. Nunca dejará de haber toneladas de ignorantes dando lecciones. Da igual cuanta información disponible haya o los megas que tengamos. No es un problema externo a nosotros. El problema lo tenemos dentro de nosotros. Da igual todo lo 2.0 que pongais todo.
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[...] This post was mentioned on Twitter by יוחנן בָּרוּךְ and Neoprogs, senseiconsultor. senseiconsultor said: Me gustaría que en #nolevostes leyeran esto. Sobre todo los dos últimos párrafos. http://ping.fm/dbEDw [...]
En mi humilde blog yo abordé la cuestión desde otro punto de vista: el de aquellos autores, incluyendo profesionales como Warren Ellis y el dúo Trey Parker y Matt Stone, que suben voluntariamente su obra a la red y se financian con la publicidad o se autoeditan. A veces, incluso tienen suerte y son comercializados por alguna distribuidora. Así he conocido no pocos webcómics dignos de consideración, o los últimos capítulos de South Park.
Eso sí, mi artículo fue una respuesta a un reportaje de Antena 3 que sólo te presentaba las descargas ilegales frente a las legales. La ley Sinde no me gusta, pero no es de recibo que los internautas ignoren a aquellos autores que confían en la red.