La mente del terrorista (III)
A pesar de no haber un tipo de personalidad tipo para la figura del terrorista, entendida como un todo coherente que se repita en la mayoría de los casos, sí se puede hablar de ciertas características que, aunque no forman un perfil definido tomado en bloque, sí podemos atribuir a la figura tipo de terrorista: Optimismo exagerado, Motivación del Cierre Cognitivo y Motivación Pro-Social.
1.- Optimismo Exagerado: Una característica prototípica del terrorista tipo es la fortísima creencia en que los objetivos que persigue su organización serán alcanzados, sus enemigos destruidos algún día, su país liberado más tarde o temprano…las expectativas de éxito son imprescindibles para que los sujetos se unan a proyectos sociales. Unas expectativas altísimas (como suelen tener) hacen más posible la acción (ya que tendrá éxito “con toda seguridad”), unas expectativas bajas hacen más probable no hacer nada (¿para qué, si va a dar igual?). Perder optimismo respecto al éxito de la organización aumenta las probabilidades de que el sujeto abandone el terrorismo. Cabe decir que hacer que “el ánimo no decaiga” entre sus miembros es una prioridad para todo grupo terrorista…
2.-Motivación de Cierre Cognitivo: Este es un concepto del Psicólogo Social Arie Kruglanski, tomado para explicar el fanatismo del terrorista en términos de personalidad. Kruglanski supone que el hermetismo mental de ciertas personas es consecuencia de su aversión particular a cualquier estado psicológico que le genere incertidumbre o ambigüedad. ¿Qué conlleva esta aversión? Dos cosas: a) una predisposición favorable a ideas y sistemas de creencias claros y sencillos (del tipo nosotros somos el único baluarte del Bien y el resto son cachorros del Mal); b) una tendencia a la rigidez de los conceptos e ideas, tendiendo a permanecer inalteradas . Esto último es posible gracias a un “cerrar la mente” a ideas nuevas, las cuales suelen conocerse por las interacciones sociales normales (amigos, compañeros de trabajo, etc).
Al “congelamiento” de ideas es a lo que se llama “Cierre Cognitivo”, el cual evita que alguna de esas ideas modifique en algo las ya establecidas, produciendo incertidumbre y ambigüedad, cosas que provocan una aversión insoportable. A dicho “congelamiento” contribuye, por otra parte, que el sujeto busque interacciones sociales casi sólo con sujetos que piensen exactamente igual que él, evitando así las fuentes de ambigüedad posibles. El resultado es que la red social del individuo (la gente con la que se relaciona), termina siendo formada por personas con el mismo ideario y tendencia al hermetismo mental que él, siendo éstas su única fuente de información “fiable” respecto al mundo. Este “aislamiento cognitivo” tiene otro efecto: al limitarse las relaciones al grupo (terrorista) las fuentes de satisfacción personal fuera de éste grupo van reduciéndose (al tener menos contactos fuera del grupo)…hasta estar vinculadas todas estas fuentes a miembros o actividades del grupo (terrorista). Este grupo se convierte ya no sólo en un grupo de pertenencia ideológico: es también la principal y casi única fuente de satisfacción para la persona…con lo que es comprensible el vigor con el que puede defender al grupo. Dicho grupo pasa a ser su vida, prácticamente.
Estas personas poco tolerantes con la ambigüedad de los pensamientos parece lógico que estén más predispuestas a ingresar en un grupo terrorista (si tenemos en cuenta también que tiene que pasar un momento personal y sociológico adecuado, además de surgir la ocasión).
3.- Motivación Pro-Social: Aunque no nos guste, elegir la vía del terrorismo tiene que ver con la dimensión de ayuda a una colectividad: la del pueblo vasco, la palestina, la de la raza blanca, la de la España católica, etc. En nombre de una colectividad que se percibe como oprimida (y con la cual el sujeto se identifica) se pasa a la actividad terrorista. Quiere decirse: se quiere remediar algo que se percibe como injusto. Hay un elemento de altruismo, de importarle mucho al sujeto lo que le pase a sus semejantes (otra cosa es de lo que sean capaces de hacer con los que no consideran sus semejantes…). Incluso en los casos en los que simplemente se quiere venganza o se está movido por el odio es necesaria una identificación positiva con un colectivo considerado oprimido o gravemente amenazado. Arie Kruglanski, creador de la hipotesis de la Motivación del Cierre Cognitivo, menciona en un artículo este elemento clave en el tema del terrorismo: su gestación y desarrollo depende de un determinado modo de socializar al individuo. No son “gente por civilizar”, al contrario, están MUY socializados.
Ariel Merari an Israeli expert on suicide terrorism writes “The key to creating a terrorist suicide is the group process. Terrorist suicide is an organizational rather than an individual phenomenon. To the best of my knowledge, there has not been a single case of suicide terrorism which was done on the suicide’s personal whim. In all cases, it was an organization that decided to embark on this tactic, recruited candidates, chose the target and the time, prepared the candidate for the mission, and made sure that he/she would carry it out (occasionally via a back-up detonation device activated via remote control in case the would be terrorist got cold feet after all). The three critical elements in the preparation are: boosting motivation, group pressure (e.g. mutual commitment) and creating a point of no return (public personal commitment) by videotaping the candidate declaring that he is going to do it, and having him write last letters to family and friends..”
Quitando algún mercenario contratado por estos grupos, el sujeto medio del un grupo terrorista es todo lo contrario a un hedonista, un vividor o un pasota. El peligro, el mayor peligro vendrá siempre más de las ovejas rabiosas que de los lobos:
Los grandes enfrentamientos colectivos no los suelen protagonizar individuos personalmente violentos sino grupos formados por gente disciplinada y obediente a la que se ha convencido de que su interés común depende de que luchen contra ciertos adversarios «extraños» y los destruyan. No son violentos por razones «antisociales» sino por exceso de sociabilidad: tienen tanto afán de «normalidad», de parecerse lo más posible al resto del grupo, de conservar su «identidad» con él a toda costa, que están dispuestos a exterminar a los diferentes, a los forasteros, a quienes tienen creencias o hábitos ajenos, a los que se considera que amenazan los intereses legítimos o abusivos del propio rebaño. No, no abundan los lobos feroces ni los que hay representan el mayor riesgo para la concordia humana; el verdadero peligro proviene por lo general de las ovejas rabiosas…
Fernando Savater, Las preguntas de la vida
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De hecho, la clave contra el terrorismo es acabar con esa “socialización”.
Por otro lado, volveremos con lo de la Motivación del Cierre Cognitivo, que me ha quedado demasiado “didáctico” y quizás explicado muy a la ligera. Habría que añadir que es el extremo del modo normal de funcionar (al fin y al cabo nadie se levanta teniendo cada día una ideología política: hay una resistencia “natural” a cambiar de ideas).
“De hecho, la clave contra el terrorismo es acabar con esa “socialización”. ”
Hay quien dice que el aislamiento social de ETA es su final definitivo.
Yo no he comentado en los posts anteriores porque ya los habia leido y son posts estupendos. Si quieres te hago propaganda y tal
En el libro que cito siempre de “ETA contra el Estado”, Ignacio Sanchez Cuenca monta un modelito para explicar que ETA tenga un umbral de resistencia mas fuerte. La idea es que la organizacion hace que solo la gente muy “dura” llegue a la cumbre de la organizacion. Esto era asi porque “salir” de la organizacion era relativamente menos costoso que quedarse dentro e intentar cambiar las cosas. Como la gente con un perfil razonable que tiende a ver los tradeoffs entre las cosas y con un cierre cognitivo menor es el tipo de gente que tiene menos voluntad por hacer este tipo de cosas; progresivamente se iban quedando en minoria de forma que en la organizacion solo entraban/se quedaba gente contenta con el statu quo.
Citoyen, en diverso grado, es probable que eso suceda en todas las organizaciones. Son los individuos que sufren cierre cognitivo los que mejor se adaptan a los fines de la organización. Son leales, no sufren dudas constantes, no cuestionan. Ya lo comentábamos respecto a los sindicatos/partidos.
Pero en las organizaciones clandestinas mas.
Por un lado, suelen estar sometidas a una disciplina muy fuerte, lo que tiende a cortar los flujos de informacion entre disidentes; eso hace que el individuo se sienta mas solo en sus puntos de vista y, si tiene preferencias conformistas (obtiene utilidad del hecho de tener las mismas creencias que el resto), intente cambiarlos. Ademas, cuanto peores sean estos flujos de informacion mas dificil es contra-organizarse (la “voz” es mas costosa de ejercer).
Por otro lado, el “coste hundido” (psicologico, social y economico) de participar en algo ilegal, socialmente marginal y minoritario, como suelen ser las organizaciones clandestinas, es tambien muy alto, eso hace que el cierre epistemico sea mucho mas fuerte.
Todo esto se puede modelizar, pero hay que saber muchas mas mates de las que se yo.
Todo esto es interesante porque te permite sacar conclusiones sobre temas polemicos de politica antiterrorista.
Por ejemplo; ¿es la politica de reinsercion de presos y de arrepentidos buena? Por un lado, si, porque ejerce un “efecto demostracion” sobre otra gente que ve que hay gente que se equivoca, etc… Por otro lado, hace que la “salida” de la organizacion sea menos costosa, de forma que saca a la gente razonable de ella dejando solo a los “duros”.
¿La politica de cerrar a batasuna los espacios publicos y deslegitimarla es buena? Es algo ambiguo otra vez. Por un lado, hace mucho mas “costoso” entrar dentro de la organizacion para cualquiera; por otro, ese coste hundido pasa a ser muy alto lo que garantiza que la gente que esta dentro tenga mucha mas reticencia a modificar su planteamiento y solo entre gente “dura” (i.e. dispuesta a pagar el enorme coste de entrar).
De hecho, un aspecto interesante es que las organizaciones clandestinas, en cierto modo, lo que realmente venden es “protección”. En ese sentido, actúan como un sustitutivo de la seguridad pública (películas como “M, el Vampiro de Dusseldorf” muestran este hecho de forma magnífica). Lo curioso es que se trata de un proceso que se retroalimenta. La “inseguridad” se produce por la acción de estas organizaciones, y para protegerse frente a las mismas, a la gente no le queda mucho más que unirse a una de ellas. Así obtienen apoyo y protección por parte de un grupo para el miembro y su familia, y aunque sea frente a otra oganización hostil, la situación se muestra preferible para sus integrantes. La mafia es otro caso que resulta ya paradigmático como ejemplo.
Sin embargo, no deja de resultar súmamente interesante las diferencias que se plantean entre las organizaciones clandestinas (de tipo mafiosas, o de crimen organizado) al uso y las terroristas, especialmente las islámicas o de nuevo cuño. ¿Cómo explicar que se nutran de gente instruída, procedentes de clases medias o medias-altas? A pesar de las explicaciones dadas, sigue resultándome paradójico. En todo caso, la aceptación social (de la causa del terrorista) sí es cierto que parece un nexo fundamental en el desarrollo y crecimiento de sus actividades, de ahí las medidas de aislamiento o rechazo social que se emprenden.
En definitiva, es un tema muy interesante, pero muy complejo; y no merece poca consideración, dadas las amenazas a las que se enfrenta el mundo (occidental) actual.
P.D. Citoyen, como siempre, analizándolo todo desde la Economía de las Organizaciones. Tengo fresco todavía tu ensayo sobre las religiones :p
P.D.D. Estoy leyéndome ahora un libro de George A. Miller, titulado “Introducción a la psicología”. ¿Os suena? De momento me está encantado. Y ahora que voy viendo algunas cosas sobre el tema, recuerdo que sigo esperando por parte de Raúl una entrada sobre la percepción del riesgo o la pérdida por parte de las personas (de ahí su aversión o propensión al riesgo ante el mismo valor esperado). Es uno de los temas en los que la economía y la psicología chocan de forma más patente.
Respecto a eso, traería lo que ha comentado Raúl: convertir a un individuo en terrorista es, sobre todo, un proceso socializador. Una vez existe un grupo terrorista, la forma de debilitarlo es romper sus relaciones con el resto de la sociedad, para que sus cuadros no puedan reproducirse. Eso pasa por el ataque a las organizaciones y grupos que sostienen a la banda terrorista, así como a las condiciones que facilitan su desarrollo. En España se han dado estas condiciones, y ETA se ha debilitado. Por ejemplo:
Normalización democrática
Desarrollo económico del País Vasco
Aislamiento y acoso a las organizaciones de apoyo: ilegalización, infiltración y restricción de los flujos de financiación
Sin duda eso deja sólos a los más duros, en un núcleo cada vez más cerrado, incomunicado y al mismo tiempo inoperante. De hecho, creo que rara vez se llega a acuerdos estables con grupos terroristas cuando han llegado a esta situación: el estado casi ha ganado la partida y el grupo ha purgado a los duditativos. Suele ser guerra hasta el final y acabamiento de la organización terrorista (que aún puede resurgir, pero como grupúsculo con poca implantación y mínima capacidad operativa, tipo GRAPO.
Era respuesta a Citoyen. Respecto a lo de las mafias, no es tanta la diferencia, Ramón. También éstas se nutren, cooptan o incluso reproducen cuadros muy formados. Leí un artículo muy bueno que he perdido (pero luego Saviano en Gomorra lo vueleve a reiterar) donde hablaba de la mafia como creadora y sostenedora de negocios, no siempre ilegales, llevados mediante sistemas racionales, con criterios empresariales y utilizando profesionales muy cualificados. Y no sólo auxiliares: parece ser que muchos “herederos” mafiosos tienen grados universitarios, normalmente derecho o administración de empresas.
Gracias Raul por estos posts, muy interesantes todos.
Justo ayer le volvía a dar otra oportunidad a la serie “El ala oeste de la Casablanca”, siguiendo por el primer capítulo de la temporada 3, “Isaac e Ishmael”, rodado tras el 11S, en el que intentan explicar los motivos del ataque, y desde la visión “progresista” americana de entonces, resumían la motivación del ataque, en que atacando a EEUU atacaban su gran enemigo, la libertad y el pluralismo, sin apenas mencionar la política exterior americana (también clasifican a los terroristas como los más pobres). Por supuesto eso a mi me pareció totalmente erróneo y he vuelto a mandar a “The West Wing” al congelador, me parece que esa motivación por si sola no es suficiente y que las motivaciones reales se resumen en imperialismo e Israel, lo que veo más ligado a ti motivación pro-social. ¿Que opinas del caso?
Demócrito,
Sí, pero la principal diferencia probablemente radica en que la mafia es una institución que, de hecho, ofrece cohesión, identificación, seguridad y protección a sus miembros de forma sustitutiva al Estado. Su objetivo no es político, reivindicativo o faccioso, como ocurre con los terroristas. En el caso de la mafia, por tanto, no debería sorprendernos la toma de decisiones “normales”, o su entrada en negocios no ilícitos, o su formación por personas de lo más variopinto. Al fin y al cabo se trata de una organización que si bien opera al margen no deja de hacerlo en el mismo sistema. Ahí tenemos “El Padrino III”, con el “padrino” empeñado en que su hijo estudie una carrera, o intentando lavar su imagen o legalizando sus negocios.
Sin embargo, sólo hay que ver la base de reclutamiento que la mafia tiene en el sur de Italia, o en EE.UU. La mayoría de los que ingresan como matones proceden de familias pobres o marginales. La posibilidad de llegar a ser “alguien” (o “entrar en la familia”, en el caso de las mafias de corte italiano) es precisamente uno de los incentivos que tiene toda esa gente para entrar, algo que estiman no podrán conseguir nunca por los canales legales. En ese sentido, y a pesar de todo, el terrorismo se me antoja sociológica y teleológicamente distinto, tanto en planteamiento como en fines.
“Pero la principal diferencia probablemente radica en que la mafia es una institución que, de hecho, ofrece cohesión, identificación, seguridad y protección a sus miembros de forma sustitutiva al Estado.”
Ahí es donde disiento. El grupo terrorista también ofrece “cohesión, identificación, seguridad y protección a sus miembros de forma sustitutiva al Estado”, lo cual hablando de sistema político garantiza el enfrentamiento. La diferencia fundamental es que las mafias tienen objetivos económicos, siendo sus objetivos políticos auxiliares a éstos. En un grupo terrorista esto sucede al contrario, puesto que ante lo que se siente desamparado terrorista es frente a un orden dado, no (o no sólo) ante la falta de expectativas económicas.
Así, ambas organizaciones responden a la frustración (socio-cultural, política, económica) de ciertos individuos o grupos. Un terrorista (un mafioso) no está loco, su conducta es racional: pertenecer a una organización que le ofrece apoyo, solidaridad, afirmación y objetivos de vida. Esto es especialmente cierto entre individuos formados, optimistas, con una gran imagen de sí mismos y que no encuentran acomodo o forma de progreso acordes con su percepción dentro de la sociedad, tal cual está montada.
Lógicamente, toda organización tiene necesidad de cubrir una “clase de tropa”. Ningún ejército está compuesto únicamente de generales. Así, también en los grupos terroristas organizados (no hablo de anarquismo) o en las mafias existen jerarquías y niveles funcionales diversos. Por eso no es raro que en ellas convivan licenciados con desertores del arado.
“Ahí es donde disiento. El grupo terrorista también ofrece “cohesión, identificación, seguridad y protección a sus miembros de forma sustitutiva al Estado”, lo cual hablando de sistema político garantiza el enfrentamiento. La diferencia fundamental es que las mafias tienen objetivos económicos, siendo sus objetivos políticos auxiliares a éstos. En un grupo terrorista esto sucede al contrario, puesto que ante lo que se siente desamparado terrorista es frente a un orden dado, no (o no sólo) ante la falta de expectativas económicas”.
Sí, tienes razón. No había terminado de ver la interrelación entre las funciones de cada tipo de organización, pero es cierto.
En primer lugar, gracias a todos.
Judas:
El cómo acabar con el terrorismo es algo que me supera…aunque siendo el efecto socializador clave en el asunto parece que por ahí tienen que venir muchos esfuerzos: no permitir que esté socialmente aceptado en ningún rincón las justificaciones al terrorismo.
Citoyen, Democrito:
El propio Kruglanski menciona que este Cierre Cognitivo propio de la mente de los terroristas es el funcionamiento extremo del funcionamiento normal. Vamos, que tendemos a aceptar mejor ideas que ya tenemos, es más fácil que nos venda la burra un amigo tonto que un extraño listo, nos gusta más relacionarnos con gente afín, etc. Es muy normal que en cualquier organización pase esto a un nivel más bajo.
Ramón Mateo Escobar:
No es mal libro
Y sí, me tengo apuntado el tema. Hablaré de ello.
Carlos Jerez:
Las razones del ataque del 11-S darían para un libro. Con estos post la verdad es que intentaba más o menos decir que mi campo, la Psicología, puede decir algo del tema, pero que las razones del asunto son más asunto de historiadores o politólogos: no hay trastornos mentales y el modo de funcionar mentalmente de esta gente es una versión extrema del modo de funcionar “normal”.
El terrorismo es algo del campo de la política, no una mera cuestión de orden, como dicen algunos. La política exterior de los EEUU, la política de los países musulmanes, las propias reacciones de la UE, la dependencia del petróleo y el tipo de regímenes que genera, las tasas de natalidad…el tema no se despacha en un “nos atacan por ser buenos”, en eso tienes razón (aunque yo estoy del lado que vende cómics de Spiderman, que quede claro). Hay que entender que recién sufrida una catástrofe ese tipo de discursos son esperables y, aunque falso, es lo que hay que decir en el momento (para esto está la política: el relato debe ser simple pero ayudar a la gente, no sepultarla en datos).
La serie es buena, dale otra oportunidad