De los responsables de la crisis

Mi jefe trabaja más que yo. Es algo empírico: yo trabajo ocho horas y me voy para casa. Mi jefe no baja de las diez horas, y además tiene que tener el teléfono encendido las 24 horas quince días al mes. Pero además de las horas tiene más responsabilidad. Yo hago mis cosas, y si las hago bien o mal depende de lo que yo hago. Mi jefe, si yo meto la pata, recibe broncas. No sólo por mí, también por mis otros compañeros. Vamos, que puede llevarse tortas por cosas que él no ha hecho.

Te llevas más tortas pero tu sueldo es mejor: me parece justo. ¿A alguien no? Si lo pagamos igual hay que tener alma de esbirro (o ser amenazado) para aceptar.

Es por eso que Zapatero o en su momento Aznar tenían ciertos privilegios, viven en la Moncloa y demás. Cuando las cosas se tuercen, pasa lo que pasa ahora o lo que pasaba con Aznar a partir de la Guerra de Irak. Como máximos responsables del país, es justo. Habría que incluir a los que tanto han hecho la pelota todos estos años, a los paladines del España va bien y de la España de la Champions League. Deberían caerles no menos reproches, y a lo mejor hasta el despido para más de uno.

Pero el que estén en la cima de la responsabilidad de la crisis no les convierte en los únicos que lo hicieron mal. Hablamos del tema de la responsabilidad cuando las cosas se tuercen en un país. Algo de esto se habló al discutir sobre cómo el nazismo ascendió en Alemania. Quiso convertirse aquello en un intento de locura colectiva, pero la esquizofrenia es genética, y no consta que las siguientes generaciones hayan tenido ataques de locura similares. Otros hablaron de cómo el inocente pueblo alemán se tragó mentiras perfectamente diseñadas por Hitler, pero es de nuevo evitar el nudo del problema. Claro que Hitler y su gobierno fueron los máximos responsables de todo aquello. Pero nunca lo podrían haber hecho sin el resto del pueblo alemán.

En mi trabajo si todos empezamos a trabajar mal algo tendrá que ver mi jefe, pero, antes de nada, tenemos que ver nosotros. Si yo fallo, es mi culpa. Si no sé hacerlo, tendré que preguntar. Si vemos que a unos cuantos nos pasa lo mismo, habrá que decírselo al jefe. Lo que es delirante es saber que lo hacemos mal unos cuantos, no quejarnos, no decir nada y cuando todo se va a la mierda por esto mismo proclamar que es sólo culpa del jefe.

En este país muchos mileuristas se metían en pisos para revenderlos al año siguiente. En este país mucha gente en vez de resignarse y no irse de vacaciones por no poder, pedía créditos rápidos para poder ir a Cancún. En este país mucha gente que vivía con sus padres en vez de ahorrar se lo gastaba todo en un coche que casi no podía mantener (cuando no lo cambiaba cada dos años), o se iba de viaje al extranjero sin parar (sí, sí, low-cost, pero es dinero, y las copas de allí no salen gratis). En este país mucha gente ha vivido bien durante años gracias al auge de la construcción, no sólo obreros, también vendedores de coches, de videojuegos, proveedores de telefonía y demás. Ya sabemos que no vas a dar la patada a la escalera cuando estás a lo alto de ella, pero no sólo los políticos y los banqueros sacaban tajada de la burbuja. Cada uno a su nivel, claro, pero no sólo fueron ellos: sin la participación de amplísimos porcentajes de este país toda la burbuja hubiera sido imposible.

Y se oía mucho que la burbuja algún día estallaría. No hacía falta saber mucho de economía para saber que aquello a largo plazo no se sostenía. No hablaremos del bombo que le dieron los periódicos a algo que debían haber criticado, centrémonos en la gente de a pie de calle, que vivió aquello de primera mano. ¿Cuánta gente se manifestó por esto? ¿Cuánta por el estancamiento salarial durante casi una década? ¡Nada de eso pasó! Estábamos en otras peleas, otros temas, entre ellos la ruptura de España, la ruptura de la familia, el asedio a Cataluña, los perros que matan gente, los asesinos de niños e incluso los deportistas millonarios que se nos mueren jugando al fútbol y que dan tanta pena que hay que hacer manifestaciones multitudinarias en su honor.

Por supuesto que hay que criticar a Zapatero, a la patronal, los sindicatos, los grandes medios de comunicación y los banqueros. Por supuesto. Y más. Pero no hagamos como si los demás hubiéramos sido menores de edad que no tenían ninguna responsabilidad: muchos se beneficiaron, muchos se callaron y casi nadie presionó para que las cosas cambiaran… por no mencionar que hemos votado a estos políticos y seguimos comprando/viendo esos periódicos/cadenas de televisión. Ahora estamos sufriendo las consecuencias de no hacer nada, de no mirar a largo plazo y de liarnos en trifulcas tontas en vez de comportarnos como ciudadanos y/o hacer política más allá de las modas periodísticas. El algún sitio de entre tanto echar balones fuera debe quedar algo de espacio para reconocer algún error o metedura de pata de los gobernados.

No es dios quien mata a los niños. Ni es el destino el que los despedaza, ni es la casualidad la que se los da de comer a los perros. Somos nosotros. Solo nosotros.

Rorschach, Watchmen

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14 comentarios

  1. Muy bueno. Hacen falta más artículos como éste.

  2. Ender dice:

    Estoy muy de acuerdo.

    Sólo un matiz: en los momentos en los que “todo era una fiesta” no había incentivos para nadie para abandonarla sin quedar como un tonto. Por eso creo que es difícil pedir que se escuche a los agoreros o a los que lo ven venir cuando se está en plena burbuja… sencillamente, no te puedes escapar de la ola. Aunque veas que la fiesta se ha desmadrado y que el barman te está sirviendo garrafón a precio de whisky de malta, no puedes evitar pedirte una copa. A lo más, te pides sólo una, y no cinco… (traducción: yo también tuve que comprarme una casa sabiendo que estaba pagando muy por encima de su valor… lo que no hice es comprarme una que no me podía permitir, aunque el banco me hubiera respaldado). Es una reflexión que podríamos plantearnos: más allá de un principio de prudencia personal, ¿qué mecanismos pueden diseñarse, y sobre qué actores, para evitar la borrachera colectiva típica de una burbuja?

    Lo que no tiene sentido, y en eso coincido plenamente contigo, es en pedirle cuentas luego al gobierno, a los banqueros, al capitalismo y al lado oscuro… la responsabilidad empieza en uno mismo: la fiesta se acabó y ahora hay que reparar los destrozos…

  3. interrogante dice:

    No estoy de acuerdo.
    Los jefes pueden hacer que todo vaya mal. Si todo va mal puede ser por culpa de los jefes o por culpa de todos. Evidentemente no será por culpa de un único currito de a pie, pero un pequeño conjunto de jefes puede cargarse un proyecto o una empresa, y destruir por el camino a los valientes que les hagan frente. Y si no fuera así, ninguna empresa podría triunfar haciendo cosas raras, ni ningún ejército tener éxito con tácticas impensables: los curritos de a pie con inevitablemente menos visión les harían pedazos, por locos.

    La burbuja ha sido alimentada con la codicia de (casi) todos. Pero aún así, para las masas era IMPENSABLE que las casas llegaran a bajar nunca. Las masas no son necesariamente eruditas en temas económicos, y la prensa y la televisión han impuesto una única cosmovisión según la cual el ladrillo es lo único seguro y todo iba bien en España. Y por mucho que las masas se quejen en los bares y en sus casas de que no les suben el sueldo pero los precios sí que suben, y las hipotecas son salvajes, los medios de comunicación van a exponer su mensaje y van a llegar a una mayoría de personas aunque sólo sea por saturación.

    Nos creemos muy listos, y si algo es obviamente malvado por mucho que nos laven el cerebro por la tele nos daremos cuenta de que es malvado y lucharemos contra ello (como por ejemplo, la tortura es mala, y en USA por mucho que les intentan convencer de que es buena no convencen a nadie… jajaja!), pero si los medios nos lavan el cerebro con un mensaje equivocado y las masas no tienen nivel académico para saber las razones por las que ese mensaje está equivocado… Francamente es cazar patos en un barril.

    Que conste que no quiero exculpar a los ciudadanos nazis. Pero desde mi punto de vista apear a los líderes políticos de sus políticas “erróneas” cuesta mucho. Anda que nos hizo caso Aznar con Iraq, por ejemplo, o que los griegos logran dar marcha atrás a las políticas impopulares con protestas violentas.

  4. No podía estar más de acuerdo con el artículo, así como con la apreciación de Ender. De hecho, quisiera hacer un matiz sobre esta última en relación a los incentivos. Los políticos, que tanto criticaban o dejaban de criticar sobre la cuestión de la burbuja inmobiliaria, de hecho, reproducían los mismos patrones de comportamiento que el resto de la población (y todavía nos quedan casos por destapar de todo ésto). Así que o asumimos que todos nos volvimos estúpidos de la noche a la mañana, o bien, como dice Ender, la situación se prolongaba más bien por una cuestión de incentivos, perversos sí, pero bastante bien dispuestos.

    Sobre la apreciación de las “masas” de que la vivienda era un activo que nunca se devaluaba con el paso del tiempo, bueno, no es fácil de explicar pero podría haber una razón bastante consistente. En la crisis de los 90, a pesar de la recesión la inflación se mantuvo a unas tasas de crecimiento bastante significativas. Los inmuebeles efectivamente bajaron sus precios reales, pero la inflación mantuvo más o menos constantes sus precios nominales. Es posible que de esa experiencia la gente adquiriese la confianza de que, aunque la economía se fuese a pique o el dinero perdiese valor, las casas mantenían su valor de forma “bastante decente”, o al menos, no se dejaba arrastrar por los mismos vaivenes de la economía en su conjunto. Si fuese así realmente, a fin de cuentas, no hace más que reforzar lo que se ha comentado antes: se trataba de una cuestión de incentivos, y por mucho que digan los fantasiosos, no: una estructura reforzada de incentivos no se cambia de la noche a la mañana, y de hecho, sólo en el largo plazo veremos si esta crisis logra cambiar efectivamente los patrones de conducta o no (que tampoco está claro, todo sea dicho).

  5. Lole dice:

    Una crisis se incuba cuando se olvida la anterior.
    Si no hubiera sido por la burbuja inmobiliaria, habría sido por otra cosa. Tenemos crisis porque … ya tocaba otra.
    Tarde o temprano la gente pierde la prudencia e invierte en productos más arriesgados, dando ejemplo a otros que asumen posturas más prudentes (coservadoras), quedando estos últimos como unos pringados.
    Así, poco a poco, el riesgo colectivo va creciendo. De ahí a estafas piramidales sólo hay un paso, claro.

  6. Lole,

    Obviamente, la gente “aprende de sus errores” pero de forma bastante sesgada y limitada. Basta que cambien algunas de las circunstancias, dados los mismos incentivos, para que la gente perciba únicamente las posibles ganancias y tomen firmemente la excusa de “no es el mismo caso” que con la crisis anterior. Raúl probablemente podría explicarlo mucho mejor, pero diría que aunque la mayoría de personas somos por lo general aversos al riesgo, las oportunidades de ganancia muchas veces nos hacen justificarnos o excusarnos sólamente para que parezca que el riesgo “realmente no existe”. Tampoco hay que olvidar el componente intergeneracional. Tanto en el pasado como en el futuro, hay gente que vive una crisis y que actuará condicionado en mayor o menor medida por esa experiencia, pero hay toda una generación que la ha vivido de forma muy limitada (sin conocer su alcance, causas o implicaciones) o que ni tan siquiera la vive, de forma propiamente dicha. Y ya se sabe, con tracción delantera o trasera, el coche se mueve igual.

  7. Ender dice:

    “con tracción delantera o trasera, el coche se mueve igual.”

    Eso no es del todo cierto, pero la explicación ingenieril no viene al caso, je, je…

  8. Estos ingenieros, qué tiquismiquis son :p

  9. alf dice:

    siempre has sido problematico no pertenecer al coro y repetir la coda. es evidente que no solo ha tenido la culpa el que solo estaba interesado en salir en la fotos o pagar los cubatas. pero es un alivio no sufrir la resaca, ¿ira el anticlerical a Roma a hacerse la foto?

  10. Raúl S. dice:

    Muchas gracias a todos.

    De acuerdo en los matices, Ender y Ramón Mateo Escobar.

    Sobre esto: “diría que aunque la mayoría de personas somos por lo general aversos al riesgo”…bueno, ya me has dado otro tema para escrbir :)

  11. [...] No es divertido, pero hace un chiste sobre Puertawww.ishkarioth.com/terapiadechoque/2010/06/01/de-los-respons… por Papa_Noel hace 3 segundos [...]

  12. Raúl,

    El tema de cómo las personas asumen y valoran el riesgo siempre me ha resultado súmamente interesante. En Economía tenemos la suposición generalizada de que, salvo contadas excepciones, el común de los mortales tiene aversión al riesgo. La neutralidad al riesgo (“valoración objetiva”) tampoco es algo que se dé demasiado (de hecho, lo solemos reducir a un criterio institucional, más que a una actitud por parte de alguna persona o grupo). Entiendo que detrás de estas premisas hay todo un entramado psicológico más que importante, pero bueno, como comprenderás, eso queda al margen de la ciencia económica. Así que estaría más que interesante que escribieses sobre ello. Lo espero con impaciencia.

  13. Lole dice:

    Raúl
    ¿Has leído esto?
    http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/nodoycredito/2010/06/02/la-psicologia-procrisis-de-espana.html
    No sé lo que contiene está fundamentado o no, pero como va de lo tuyo pienso que te interesará.

  14. Raúl S. dice:

    Va más de Sociología que de lo mío, pero me interesa, gracias.

    Habría mucho que hablar ahí, especialmente en las conclusiones del artículo (que son tendenciosillas). Así, por encima:

    “1) Propensión a evitar la incertidumbre. Es decir, “hasta qué punto una cultura programa a sus miembros para sentirse confortables o no en situaciones no estructuradas”. De los 120 países analizados, España es el décimo que menos incertidumbre soporta. De los 17 países de la UE incluidos en el estudio, sólo Portugal y Polonia son más conservadores, aunque estamos empatados con Francia. Conclusión: no es de extrañar que queramos ser funcionarios todos;”

    Esa variable es, directamente, estúpida: no puede medirse. Podemos medir hasta qué punto los individuos de un país sienten más ansiedad (medida fisiológicamente, y quizás con cuestionarios) ante situaciones no estructuradas, pero soltar que es por la “programación cultural” es absurdo. Eso tiene que demostrarse (y yo tengo muchas dudas sobre los orígenes de los rasgos de personalidad, y eso después de papearme libros y libros del tema), pero en el estudio lo dan por supuesto. Pues vale.

    En la “masculinidad” (suspiro), que teóricamente mide valores típicamente capitalistas, el cuarto país con más puntuación es Venezuela (!!!) y el sexto es México (!!!), estando en la cola Suecia, Noruega, Holanda.

    http://www.clearlycultural.com/geert-hofstede-cultural-dimensions/masculinity/

    El artículo es una chapuza.

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