De la eterna lucha por lo racional y etc.

Aquella discusión, como tantas otras, no iba a acabar bien. En el fondo el problema es mío, por intentar, a pesar de los años, la calvicie y la experiencia acumulada de cómo funcionamos mentalmente, seguir creyendo que debatir y poner pegas cuando la gente a tu alrededor dice barbaridades sigue teniendo sentido.

En esta ocasión estaba hablando con el Sujeto 1 y con el Sujeto 2 sobre los famosos recortes económicos de Zapatero. Había algunos sitios comunes en todo aquello: Zapatero ha tardado en reaccionar, debería irse, etc.

La polémica venía de por dónde debían venir los recortes. Sujeto 1 decía que los ministros y diputados tenían que estar fundiéndose el presupuesto general del estado a ritmos escandalosos, pero quitan el dinero a los funcionarios y daban patadas a los abuelos. El Sujeto 2 seguía en esa línea, diciendo que el mayor gasto en España era el de los políticos. En ese momento dije que muy bien, que se baje el sueldo a los políticos por aquello de “estamos todos en el mismo barco”, etc, pero que fuéramos conscientes de que eso era calderilla comparado con otros gastos.

Se lió una buena. Resumiendo: anécdota de mi tio, anécdota de un amigo de mi novia, anécdota “que todo el mundo sabe” y algún “eso no se lo cree nadie”. Dije que eso era fácil de demostrar, que les mandaría un enlace al día siguiente donde quedaba muy claro que el mayor gasto de España es en pensiones.

Enlace mandado.

¿Cuáles fueron las contestaciones? Cosas del estilo: “Que te van a decir ellos, ¿qué se lo funden todo? Pues no, claro, mentirán y fabricaran esos datos para justificar lo que hacen”, “eso es mentira, porque (anécdotas personales o similares)”.

Al final, da igual que yo tuviera razón, fuera más o menos guapo y/o listo (o todo lo contrario). Lo que importaba es en qué apoyabamos cada uno lo que defendíamos. Podían haberse sacado algún artículo en el que se critique el cálculo de esa página, dar unas razones o mandarme una información sobre el gasto de los políticos y su enorme peso en la economía nacional, no sé. Algo. Pero no: anécdota, “todo el mundo sabe” y más anécdotas.

Saco todo esto (que es una anécdota, bfff), para prevenir a los que creen que podrán convencer a la gente mostrándoles estadísticas, gráficas y demás. Quizás lo consigas con algunos, claro, pero hay un porcentaje indefinido de la población, no precisamente minoritario ni ignorante ni tonto, que se niega a aceptar cualquier dato. Es más, que se niega a debatir en torno a datos, estudios o demás.

¿De dónde viene esta cerrazón? Lo comentaba Eduardo en este estupendo post (leedle, malditos). Y espero hablar de ello dentro de poco algo más en detalle.

Tagged with:

Entradas Recientes

4 comentarios

  1. Ender dice:

    Es un punto importante, muy a tener en cuenta. Primero, y más importante, por los sesgos cognitivos a los que os referís Eduardo y tú. Segundo, porque en ciencias sociales a menudo los datos son interpretables y los estudios ofrecen múltiples aristas a las que agarrarse.

    No obstante lo cual, no creo que la conclusión deba ser que hay que renunciar al análisis racional y crítico, a basar los mensajes y las políticas en datos y en entudios solventes. Más bien, que todo este “bagaje” debe ser presentado al ciudadano de una determinada manera, buscando que se enganche y no le genere rechazo. Es decir, habrá que apelar a las tripas pero con datos detrás. Esto, por lo tanto, no demoniza el marketing político, sino que lo convierte en más necesario… pero un marketing muy distinto al que vemos ahora, que sólo sirve para generar ruido y dudas en el ciudadano con cierto sentido crítico, y por tanto desapego…. a la vez que alienta la conflictividad y las ganas de bulla del ciudadano con menos sentido crítico, el mitinero o el hooligan de tertulia.

    A este respecto, una pega que le veo a las conclusiones de Castells (al menos tal y como nos las resume Eduardo) es que parecen referirse muy mucho a este último tipo de ciudadanos: los que acuden a los mítines, los que van con las banderas a celebrar la victoria a la sede de su partido y a insultar al otro, los que mandan mensajes a las tertulias de Intereconomía, etc… grupo, que en mi modesta opinión, es minoritario, por no decir marginal. Para el resto de ciudadanos, particularmente aquellos de los que se dice que inclinan la balanza a uno u otro lado en cada elección, creo que sí es imprescindible intentar engancharles con algo más que eslóganes.

    Para terminar… sigues en estado de gracia, ladrón… remontando el ruido mediático, huyendo de lo que habla todo el mundo, para tocar esos pequeños puntos imprescindibles que no debemos olvidar, con afilado (y electrificado) bisturí…

  2. citoyen dice:

    Echo de menos las soluciones. ¿Los cables pelados sirven para que la gente entre en razon y se reinserte en la sociedad?

  3. Ender dice:

    Quizá una temporada en las minas de sal…

  4. Raúl S. dice:

    “No obstante lo cual, no creo que la conclusión deba ser que hay que renunciar al análisis racional y crítico, a basar los mensajes y las políticas en datos y en entudios solventes. Más bien, que todo este “bagaje” debe ser presentado al ciudadano de una determinada manera, buscando que se enganche y no le genere rechazo. Es decir, habrá que apelar a las tripas pero con datos detrás. Esto, por lo tanto, no demoniza el marketing político, sino que lo convierte en más necesario… pero un marketing muy distinto al que vemos ahora, que sólo sirve para generar ruido y dudas en el ciudadano con cierto sentido crítico, y por tanto desapego…. a la vez que alienta la conflictividad y las ganas de bulla del ciudadano con menos sentido crítico, el mitinero o el hooligan de tertulia.”

    La cosa va por ahí: la política es más necesaria que antes de la explosión de la crisis, aunque ahora haya mucha menos confianza en los políticos (normal, por otra parte). Son necesarias narrativas nuevas, nuevas formas de contar las cosas e incluso ser pesados con ideas-fuerza distintas. Gracias por los piropos, Ender.

    Citoyen: próximamente la explicación (las teorías de cómo arreglar todo el tinglado en privado, que si nos destapamos demasiado pronto el Pueblo se nos espanta). :)

Dejar un comentario

Quizás deberías leer las Normas para Comentar