Es humano todo lo que puedan hacer los humanos. Dar besos, ayudar, etc, pero también torturar, cometer genocidios o apuñalar a gente por la espalda. Todo es igual de humano, no sólo lo que nos gusta. Y es al ser humano como ser desnudo, lleno de miedo, rencor, sueños, ganas de ser libre y de putear a los demás del que hay que hablar y con el que hay que tratar, no de una invención cándida e inocente (prejuicio típicamente izquierdista) o de una que caracteriza al hombre como un monstruo sin remedio (prejuicio típicamente conservador).
Cómo funcionamos en tiempos de paz no es igual a cómo funcionamos en una pelea o un combate. Los tiempos de respuesta son totalmente distintos: pillar tarde un chiste u olvidarte de llamar a tu querida tía Petunia no tiene las mismas consecuencias que mostrarte indeciso en medio de un tiroteo. Velocidades de procesamiento de la información y de reacción distintas, y que posiblemente necesitarían procesadores distintos…pero sólo tenemos un cerebro.
¿Cómo lo hacemos? Es la supervivencia lo que está en juego…pero al volver de la guerra/de la pelea es poco adaptativo mantener la vigilancia constantemente y actuar de modo automático y contundente. Sólo tenemos un cerebro…
Los frikis informáticos podrían decir que podemos hacer una partición del disco duro, y en una parte instalar Windows y en otra Linux. Dos sistemas operativos que usaremos según circunstancias diferentes.
Esto nos permite responder rápido y contundentemente en un contexto (guerra) y con más calma y con menos peligro en otros (paz). Esta partición puede hacerse de modo “natural” (ya en la propia batalla nos acostumbramos a “cambiar el chip”) o bien formación típicamente militar, que si vemos lo normal es que nos parezca embrutecedor y humillante, pero en términos psicológicos lo que se está haciendo es “particionar” el disco duro cerebral para que luego en la batalla no tengas que hacerlo tú (haciéndote menos eficaz en batalla mientras tanto pero también aumentando las probabilidades de que te maten: la diferencia entre milicias populares y soldados profesionales no es sólo tecnológica o cuestión de reconocer y disparar mejor, la psicológica no es menor).
Hay trastornos que funcionan de un modo parecido, pero esto no es un trastorno, de hecho ya hemos visto que la mayoría de soldados que han ido a la guerra no desarrollan trastornos mentales. En este caso, al volver a situaciones de paz el sujeto vuelve a cambiar el tipo de procesos cognitivos y tiempos de procesamiento, teniendo una conducta diferente. Cuando no es así tenemos el raro pero conocido caso del soldado que sólo encuentra sentido a su vida en la guerra: no hay “particionado” el disco duro, es que se ha cepillado uno de éstos. El entrenamiento y formación militar aceleran lo que pasaría en tu mente si consiguieras sobrevivir. Hablo en términos generales, como siempre: como es de esperar hay gente que no es capaz de hacer esta partición, y sigue pensando y manejando sus emociones como si no estuviera en un combate (lo cual le hace candidato a dejar el frente, por su bien y el de los demás soldados). De todos modos, de esta “partición” es de donde pueden venir (entre otras muchas cosas, cuidado) las mayores probabilidades a tener trastornos de los que combaten en una guerra. Al fin y al cabo, los que no lo han vivido no han necesitado forzarse cognitivamente hasta ese punto y siempre han funcionado en el mismo tipo de entorno (y con el mismo sistema operativo!). El soldado, al volver al tiempo de paz, sigue teniendo los procesos automatizados cognitivos que le ayudaron a sobrevivir. La mayoría lo maneja “bien” (sin caer en lo patológico), aunque la guerra suele cambiar a la gente.
Aquí no entra el fenómeno de la deserción, el cual puede darse aunque el sujeto sea perfectamente capaz de cambiar de chip (puede que vea la cosa perdida, no haya incentivos en forma de castigo o recompensa para seguir, motivos ideológicos, etc). Hablamos de capacidad para hacerlo, no de la motivación (o falta de ella).
Para finalizar, comento lo poco útil que es meter a locos o psicópatas en el ejército. Los esquizofrénicos (locos) no son más agresivos o peligrosos que las personas normales (su indice de asesinos no es superior al de la población normal), y su enajenación con la realidad puede hacer “complicado” que sigan órdenes en un entorno que requiere mucho control. Hay y habrá psicópatas en el ejército (como en todas las ocupaciones que impliquen poder sobre los demás), pero como candidatos ideales fallan bastante: son el egoísmo personificado, y el ejército necesita disciplina. Pueden ser eficientes matando (o no) pero pueden poner en peligro operaciones por su indisciplina y falta de solidaridad con los compañeros.
Como decía un profesor mío en la Facultad de Psicología de la UCM, el Dr. José Ignacio Robles Sánchez, comandante del ejército español (sí, teníamos a un militar dándonos clase), “más nos vale a los países democráticos tener a soldados sanos mentalmente, por imagen y por utilidad”. En esta interesante entrevista que le hacen desde Infocop online, menciona las fases de preparación de un contingente español cuando hay una operación:
1. Fase de Concentración o Predespliegue
2. Fase de Despliegue u Operaciones
3. Fase de Postdespliegue o Postmisión
Esto puede tener que ver con lo mencionado antes: la concentración ayuda a cambiar a la partición mental que nos interesa y la fase de postdespliegue nos hace volver a la otra “en tiempos de paz”. Son distintas la percepción del tiempo, de las rutinas, el uso de las emociones…en palabras del Dr. Robles:
Del mismo modo que hay una preparación previa a la misión, también se necesita una cierta preparación para la vuelta a casa, a las rutinas diarias. Durante la misión, la vivencia del tiempo es distinta de la que puede tener la familia aquí.
Resumiendo los dos post, el ser humano es muy resistente a la hora de combatir en una guerra y el adiestramiento militar lo que hace es acelerar el proceso que normalmente se da en la mente de alguien que combate durante un tiempo, en principio no es en sí mismo algo deshumanizante (sí puede ser brutal, pero eso ya dependerá de qué régimen político tenga el país, la época histórica, etc).
P.D.: Post tremendamente lleno de metáforas. El cognitivismo nos ha hecho a los psicólogos hablar demasiado en términos de procesos, procesadores y demás comparaciones con lo que hace un ordenador. La cosa, como es normal, da para libros enteros y esto es una simplificación. Pregunten o critiquen lo que quieran.