El precio del victimismo

En la oficina soy el único madridista que no cree en el famoso “Villarato” (para los que no siguen el fútbol: es una teoría de los periódicos Marca y As, que básicamente dice que al Barça le favorecen los arbitros…éste post explica bien de donde viene y su falta de sentido). Esta misma mañana tuve otra de esas conspiranoicas discusiones. Curiosamente, la cosa saltó de eso a la Conspiración contra España por parte del mundo especulador salvaje, Revolver Ocelot y demás malos habituales.

Hay una permanente obsesión por no asumir que se han hecho mal las cosas, que nos hemos organizado mal y que las reformas son necesarias. ¡Todo lo hacíamos bien, es que nos joden desde fuera! Como es normal, hay cosas de la crisis económica o del cachondeo organizativo que es el Real Madrid de los últimos 15 años (si quitamos los primeros años de Florentino) que vienen “de fuera”, pero el lloriqueo sistemático y la negación de la realidad (que hay demasiadas cosas que podríamos hacer nosotros por mejorar lo que hay) imperan cada vez más, con el resultado esperado: el victimismo debilita. Santiago Segurota lo explica, como es normal en él, de manera fantástica hablando del victimismo en el Real Madrid y Barcelona.

El victimismo debilita. También en el fútbol, terreno abonado para las coartadas. Alrededor del Madrid comienzan a establecerse teorías conspirativas, supuestas tramas y sospechas de favores al Barça. El club permanece en silencio, pero el clima es de queja constante. Cada semana se hace un puntilloso inventario de las actuaciones arbitrales, en busca de errores que acrediten las tesis de la persecución. Esta lamentable espiral ha crecido en los últimos años, con un pésimo efecto para el Madrid. Es más fácil buscar excusas que analizar los errores que ha cometido el club en los últimos 20 años, errores que han convertido al Madrid en un triturador de presidentes, técnicos y jugadores.

Nada tiene que ver esta dinámica perversa con una conspiración universal. El Madrid se ha vuelto impaciente y nervioso, preso de constantes insatisfacciones. Siempre fue el más estable y sereno de los clubes españoles, cualidades que le permitieron tomar una considerable ventaja sobre sus rivales. Los viejos aficionados no olvidan los mediocres años del Barça entre 1960 y 1990, consumido por los mismos defectos que ahora se aprecian en el Madrid. Era un equipo sin identidad, más preparado para lamentarse que para competir. Su autocompasión le hizo débil, le apartó de la realidad, le alejó del Madrid.

Ahora se habla del profundo efecto que tuvo Cruyff en el Barça, y siempre se refiere el cambio a cuestiones futbolísticas. Es indudable su contribución en este aspecto, pero hubo otro impacto de igual o mayor calibre: el abandono del victimismo como motor de la historia. Más que eso, Cruyff comenzó a trasladar al Madrid el problema que tanto daño hizo al Barça. Dos décadas después, el resultado se aprecia en el clima casi paranoico que se ha instalado alrededor del Real Madrid.

Para mejorar las cosas antes hay que asumir que lo hemos hecho mal. Mientras lloremos y echemos la culpa de todo a los fantasmas, por comodidad, miedo o inmadurez, la realidad seguirá ahí. Hablemos de la economía española o del Real Madrid.

El precio de asumir responsabilidades puede ser duro, pero el precio del victimismo es empobrecerse.

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2 comentarios

  1. Manuel dice:

    Tienes toda la razón, el Madrid actual recuerda el Barça de hace años, cuando todo era culpa del “sistema” y no se reconocía ni uno de los propios errores. Por fortuna para los que somos culés eso hace ya mucho que cambió, y espero que no vuelva, aunque no las tengo todas (cuando los resultados van de cara, todo es fácil, pero cuando no …).

  2. Raúl S. dice:

    Disfruta del equipazo (y del enorme entrenador) que teneis…pero recordad que el Real Madrid vuelve siempre (meter aquí sonido de carcajadas de malo de la película).

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