Sectarismos artístico-gastronómicos
En Italia hay zonas en las que la venta de kebabs va a ser perseguida.
Aunque dentro de nuestra izquierda tenemos a los detractores de la comida “basura”, que son las hamburguesas, las pizzas y la comida “yanqui”.
Pero ahora tenemos gente que en la derecha huye de los kebab y la comida “islámica”. ¿Por no gustarte el sabor? ¿por su baja calidad? Eso puedo entenderlo (hay gustos para todo). Pero hay veces que es por connotaciones políticas: es la comida “del Imperio” o de “los moros”.
Es la misma bobería de los que no van a ver películas españolas por creer que todos hacen propaganda roja o los que no ven películas “yanquis” por su “imperialismo”.
Así que lo diré: me importa tres narices de donde vengan las pizzas o las hamburguesas. Me encantan (las que están bien hechas). Me da igual que Clint Eastwood sea afín al Partido Republicano, cuya trayectoria política de (al menos) las tres últimas décadas me parece horripilante y desastrosa: me encantan sus películas y pago por verlas. Me da igual que la paella sea españolísima: no me gusta por su sabor. No soporto a Pau Donés, por más que se vincule a conciertos contra el racismo y a favor del entendimiento entre culturas, cosas que apoyo. Pero su música me produce dolores de cabeza.
Ridículos y sectarios irrisorios son los que sólo alaban a directores de cine o cantantes ideológicamente afines. De estos abundan en Red Liberal: sólo saben hablar de Clint Eastwood por ser republicano, de Alaska por estar en la COPE o de Loquillo cuando habla mal del catalanismo. Si Tony Genil dijera ser liberal estos le convertirían en artista “de talento” y le darían vivas sin parar.
Y viceversa: tenemos también a los que sólo oyen a Ismael Serrano, sólo leen “cosas” del estilo Juan Cruz (al que yo expulsaría no sólo del país, sino casi del mundo) y no les saques del cine social, comprometido y lacrimógeno-tramposo a más no poder.
Recuerdo a una chica aún más friki que yo (al menos en temas de manga y anime) que fue por primera vez a un restaurante japonés. Estaba encantada al entrar, ilusionadísima. Al empezar a comer se sabía mil anécdotas de cada tipo de plato…aunque ya comiendo se le notaba que esa comida japonesa, idílica, genial, del país amado, le estaba dando arcadas. Eso sí, entre arcada y arcada no paraba de alabar la comida japonesa, entre las risitas poco disimuladas del resto del personal.
La gente con talento hace cosas buenas, aún siendo estalinista, nazi o incluso psicoanalista. El talento o el buen sabor (y sus reversos tenebrosos) no conocen de ideologías o fronteras.
Lo otro es perderse muchas cosas buenas (y tragar con muchas cosas horribles) por querer ponerse anteojeras mentales.
Tipo de Pecado: Arte Hereje y No Sacro |









Abril 24th, 2009 at 20:09
Buen post. Totalmente de acuerdo.
Aunque a mí se me cayó el mito de Mel Gibson cuando me enteré que era un fachoso, desde luego, no dejé de ver sus pelis.
Y a mí, que me gusta casi toda la música, me gusta escuchar a Ismael Serrano… y también a Julio Iglesias…
Abril 24th, 2009 at 20:34
No jodas Lüzbel, te has pasao tres pueblos. ¿Un psicoanalista hacer algo bien? ¿Un psiconalista? Amos anda.
No me imagino que a uno le guste el cine y no quiera ver pelis americanas, es como que te guste la pasta y aborrezcas los restaurantes italianos. ¿Qué te queda? ¿Una peli interesante al mes? Y todas dramones, claro. O peor aún, ver cine español. Joder, ver cine español, se me ponen los pelos como escarpias.
P.S: ya sé, ya sé, hay buenas pelis españolas. También las he visto.
Abril 24th, 2009 at 21:13
Maripuchi:
“Y a mí, que me gusta casi toda la música, me gusta escuchar a Ismael Serrano… y también a Julio Iglesias…”
Ah, si lo entiendo. Desde que conozco el “rigitón” casi todo lo demás me parece bastante menos malo.
Demócrito:
Yo conocí a una chica partidaria del psicoanalisis que hacía un pollo en pepitoria riquísimo. Así que sí, parece que alguna cosa pueden hacer bien.
Por lo demás, se puede creer que globalmente el cine español es un truño, porqué no.
Otra cosa es la militancia política contra el cine español que impida reconocer las cosas buenas que salen de vez en cuando (recomiendo “los Cronocrímenes”, ya que estoy: una película española de Ciencia-Ficción, hecha con dos dos duros, original y con buen guión! Tan increible como cierto)
Abril 24th, 2009 at 21:20
El kebab (Kebab, kebab, yo leo a Kierkegaard), me sulibella, así como el falafel y otras “delicias turcas”, y mejor me callo que llevo ya muchos meses a dieta rigurosa y me da el bajón.
Pero que no te guste la paella… ¡que no te guste la paella! Por cierto que según cuentan Don Siegel y Clint Eastwood se ponían ciegos a paella aquí en España.
Abril 25th, 2009 at 17:01
PUES A MÍ TAMPOCO ME GUSTA LA PAELLA, HALA.
(Mayúsculas intencionadas). Las pizzas tampoco, huyo de todo lo que contenga leche podrida (o “queso”, como eufemísticamente le llamáis algunos).
Y ahora en serio: tienes mucha razón, Lüzbel. Valorar un producto sólo por su procedencia es demostrar cortedad de miras. El pollo en pepitoria (o la ternera con bambú y setas chinas, o la baklavá) le puede salir bien a cualquiera, sea nazi, groenlandés o fan de Barón Rojo: son, simplemente, cosas que no tienen nada que ver. Del mismo modo que se puede ser de ultraderecha (o ultraizquierda) y no ser mala persona, incluso lo contrario.
Pero ya se sabe, tiran más dos prejuicios que dos carretas.