Legalizando drogas (II): “21 días fumando porros” de Cuatro
Retomando comentarios del anterior post y tras haber visto el “documental” de Cuatro llamado “21 días fumando porros”, voy a seguir hablando del tema de la legalización de las drogas.
Hablaba Sota en el anterior post del efecto atractivo que puede tener lo “prohibido”, así cómo su valor de cohesión dentro del grupo. Citoyen hablaba del efecto psicológico de aceptación que puede tener la legalización de una droga, y Merton nos hablaba del ejemplo de Chile en la limitación de horas de venta de alcohol.
Viendo el “documental” de Cuatro me acordé de estas tres cosas.
El programa en cuestión estaba lleno de tremendismo. Parecía un documental sobre el preservativo realizado por la Conferencia Episcopal. La chica que estaba durante 21 fumando porros sólo aparecía sufriendo, pasándolo mal, cansada y diciendo que se le olvidaban cosas. ¿Es esto mentira? No, los porros producen todo eso, y mucho más, pero la crónica no era honesta.
Y no lo era por una sencilla razón: si uno ve el programa no puede imaginar el porqué la gente fuma porros. Sienta mal, te cansa, puedes sufrir paranoia… ¿es por estar prohibido? La chica en cuestión se va a los Países Bajos, donde está legalizado, y se relata el cómo tiene un aluvión de “turismo fumeta”.
Conclusión: era un programa asustaviejas, pero a los adolescentes que se están toda la tarde fumados con los amigos partiéndose de risa aquello les suena falso. No se muestra mucho lo más obvio para los que fuman: la gente se lo pasa muy bien con los porros, y se lo pasa bien en grupo…ambas cosas son la clave del asunto.
No lo es la prohibición. Como dije en el anterior post, la prohibición modula el consumo, no es la clave. En general suele pensarse que el atractivo de las drogas tiene que ver con la mala imagen de estas, con su efecto de transgresión con lo establecido y con el morbo de lo prohibido, pero en realidad este “morbo” es tremendamente secundario y una motivación menor en el asunto. De hecho es mucho más importante todo lo contrario: la deseabilidad social. La abrumadora mayoría de personas que empiezan a fumar tabaco lo hacen en la adolescencia, y por presión de sus amigos. Con los porros pasa igual: se trata de imitar a otros, de integrarse en un grupo. La motivación más importante no es la transgresora o lo tendente a lo antisocial o a lo rebelde. La motivación más importante es social, de querer ser aceptado en un grupo.
El hecho de que el porro tengan ese éxito en España no se debe a tener mala imagen, sino a lo contrario. Fumar un porro no es transgresor. Chutarte heroína sí lo es. Cuando pensamos en un heroínomano, ¿qué pensamos? En un tío esquelético, que huele a pis y está inyectándose algo en una jeringuilla en no muy buen estado. ¿Y cuando pensamos en un fumeta? En un tío con ojos semicerrados partiéndose de risa, en plan “deja vivir, tío”, hablando del cómo se monta su propio consumo en casa…¿de verdad alguien dice que esto es transgresor? El porro y sus consumidores han conseguido que tenga una estética molona, de autogestión, buen rollo y pacífica.
Puedes ir a Google y buscar “cannabis”. Las páginas a favor de sus efectos “terapéuticos” son legión (la mayoría, por cierto, tramposamente sesgadas y desinformadas al respecto). Si el porro tiene el éxito que tiene no es por ser transgresor socialmente, al contrario: tiene éxito por la enorme aceptación social y buena imagen que tiene en muchos sectores de la población.
La práctica desaparición de la heroína viene del mismo efecto: la popularización de la (horrenda) imagen del heroinómano típico, que ya todos conocemos.
El programa llevaba a su protagonista a los Países Bajos, hablando del turismo “fumeta” que tiene. En Psicología Social se ha hablado algo de los efectos en la aceptación de valores que puede tener la legalización o no de una conducta. ¿Resultado? Lo legal y lo establecido a niveles sociales y legales es más normal que sea respetado o aceptado por los individuos que aquello que no lo es. En este tema hay excepciones por centenas, lo sé, pero estamos hablando de la generalidad de las cosas, y no sólo de los casos más polémicos o controvertidos. Lo legal o el consenso social mayoritario percibido modifica las respuestas y opiniones de un porcentaje sorprendentemente alto de individuos… incluso en temas medibles cuantitativamente. Hay experimentos muy divertidos y sobradamente replicados sobre este tema que recomiendo conocer.
Es decir, legalizar los porros haría que fueran vistos de mejor modo “socialmente” y muy posiblemente contribuiría al aumento de su consumo. La percepción social de una droga depende de su legalización, pero también de la construcción social del típico consumidor de cada droga. En el caso concreto del porro, pesa mucho más lo segundo: no es percibida como amenaza para casi nadie. Ahí la ilegalidad de la sustancia no va unida a una percepción de amenaza. Su consumo no está asociado para la mayoría con peleas, robos, atracos o delitos variados. Es más, está asociado a “resistencia pacífica”, a autogestión y a risas sin más consecuencias.
Para terminar, sí, como dice Citoyen, hablo de reducir el consumo de drogas hablo del nivel agregado, no del individual.
P.D.: Sota decía en el anterior post que “el objetivo final SÍ debe ser acabar con el consumo. Del mismo modo que el objetivo final debe ser la erradicación de la enfermad y la pobreza o la felicidad absoluta. La zanahoria siempre se ha de poner a un palmo de distancia del hocico del burro para que este avance”.
Estoy de acuerdo con lo que poner la zanahoria a un palmo de distancia del hocico, pero siempre teniendo en cuenta y siendo conscientes de la realidad: está por ver que pueda erradicarse. El problema de las autoridades de EEUU en este tema es ése: que se creen que pueden erradicarlo atacando síntomas.
Tipo de Pecado: Historia y Psicología Pecaminosas |









Marzo 31st, 2009 at 16:40
Nada más acabar de escribirlo se me ocurren cien o doscientas cosas que habría que matizar o aclarar…pero vamos, espero a que digais algo.
Marzo 31st, 2009 at 17:52
Vale, empiezo: La práctica desaparición de la heroína? Durante los noventa se convirtió en una droga MUY marginal, sí… Pero en el último lustro, con el post-grunge, ha tenido un repunte de consumo bestial. Lo que ha desaparecido (o ha quedado enmascarada por el perroflautismo genérico) es la figura del yonki.
Sobre la post data, por supuesto que hay que tener en mente lo que es posible y lo que no. Y no, no es posible (y dudo que fuese deseable) acabar con el consumo de drogas. Pero eso no significa que no se pueda fijar como objetivo, siempre y cuando se tenga en cuenta que la aproximación ha de ser necesariamente asintótica. Ya otro tema es que la aproximación administrativa sea tratar los síntomas, en lugar de las causas…
Marzo 31st, 2009 at 18:13
El consumo de heroína tuvo un aumento de consumo a principios de este siglo, sí, pero yo no lo llamaría exactamente “bestial”.
Pasamos de una prevalencia de su consumo de 0,6 a 0,9…fue importante, pero en ningún momento pasó de seguir siendo una droga marginal, en los últimos lugares de consumo de sustancias (ver diapositivas 4 y 12 del siguiente enlace)
http://www.msc.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/GraficosEncuestaDrogas.ppt#350,4,Diapositiva 4
La otra que parece con tendencia a bajar es el tabaco.
Respecto a lo otro, totalmente de acuerdo. Me he líado con la semántica: ando poco fino últimamente
Marzo 31st, 2009 at 18:24
Cuanto tiempo…
Interesantes los post. Los he leìdo por encima y me parecen muy interesantes. Pero creo que, de cara a la legalización eventual de las drogas hay que tener en cuenta más enfoques que el de mera salud pública.
Sencillamente, dudo que lleguen a legalizarse por dos motivos evidentes.
Uno el monstruoso coste político que tendría que pagar cualquier partido para enunciar las virtudes de tal proyecto a la ciudadanía. Algo evidente.
Y dos, que dudo que las propias mafias estén por la labor. Aquí no menciono al camello de la esquina. Me refiero a aparatos criminales perfectamente organizados, que operan a nivel multinacional y que afectan profundamente a la gobernabilidad de algunos estados. Todos podemos tener en mente a México, pero no nos engañemos. La fiscalía española y las fuerzas de seguridad de nuestro país llevan mucho tiempo advirtiendo que la burbuja inmobiliaria ha sido una puerta de entrada para el blanqueo de dinero del narcotráfico. Y el gran problema del dinero es que si le sigues la pista, descubres que no acaba sólo en manos de narcos. Especialmente si hay ladrillos de por medio. Supongo que se entiende lo que quiero decir.
Nos enfrentamos a un negocio que genera unos rendimientos netos superiores al 1000%. No es una exageración. Si alguien quiere, puedo buscar referencias. Hablamos de organizaciones mafiosas que tienen a su disposición fondos casi ilimitados, que reinvierten en negocios legales que generan rendimientos e influencia política dentro del tejido social a múltiples niveles. Y nadie con esa posición iba a sacrificarla apostando, o dejando que se apueste, por la legalización.
Siento ser pesimista.
Saludos
Angellus.
PD: Luzbell, ya me queda menos. El 21 de abril tengo la última prueba y sabré los resultados en julio. He vuelto a leer tus comentarios de apoyo en mi bloj y me han hecho sonreir. Un abrazo, compañero.
Marzo 31st, 2009 at 20:21
Excusas anticipadas por la extensión:
http://comoquerais.blogspot.com/2009/03/blog-post.html
“Requería hace tiempo Citoyen una reflexión sobre una cuestión discutida numerosas veces: la legalización de algunas drogas, hoy por hoy, vetadas por la ley. Algunos, como Lüzbel, ya han aportado su análisis al respecto, y he querido participar por lo interesante y complejo del asunto…”
Abril 1st, 2009 at 19:16
Demócrito:
Le echaré un vistazo
Angellus:
Esa es otra, por desgracia.
P.D.: Un abrazo también a ti. Ya me contarás que tal te ha ido. Espero que las cosas salgan bien.