Legalizando Drogas
Citoyen habla del tema de legalizar las drogas, a partir de un artículo del Economist. Y como psicólogo sabelotodo que soy, voy a hablar de los dos temas que creo centrales en su post:
1) Si el consumo aumentaría al legalizarlas; 2) Qué hacer en este tema.
1) El tema de si tendremos a más adictos a sustancias o menos en caso de legalizar las drogas da para mucho.
Si uno se pasa por páginas o libros de Psicología o Psiquiatría verá que los modelos teóricos dicen que una mayor disponibilidad de las sustancias favorece su consumo. Esto en principio parece evidente: no es lo mismo tener que irte a tu camello (tienes que conocer alguno y encontrarle) que pasarte por una tienda de porros en la esquina de tu casa.
La famosa “guerra contra las drogas” asume esto en parte: de lo que se trata es de dificultar el acceso a éstas, pues así la gente se drogaría menos. Ilegalización, persecución de los traficantes, incluso (en algunos sitios) penalización del consumo.
Pero no se ha conseguido gran cosa. Es más, el consumo aumenta en el primer mundo, y el primer consumo es cada vez a edades más bajas. ¿Qué está pasando? ¿Cuál es la razón por la que la gente se droga más y antes? ¿si las legalizamos esto se estancará?
Los modelos teóricos psicológicos sobre las adicciones con más consenso asumen que la facilidad de acceso aumenta las probabilidades de que un sujeto consuma. Pero la facilidad de acceso no es causa de la conducta de consumir. La facilidad o dificultad de acceso a una sustancia modula la conducta de consumir, no la elimina o crea.
La “guerra contra las drogas” se parece a la guerra contra la prostitución de Gallardón y Botella: confunde la modulación con las causas de la conducta. Es una doctrina de máximos (de Guerra Total) que considera todo consumo pernicioso o maligno, como una conducta a eliminar totalmente, y que se da de bruces con la realidad: están actuando (mal y desproporcionadamente por confundir el diagnóstico) sobre moduladores y no sobre las causas.
Y aún así está por ver que las auténticas causas sean eliminables: el consumo de sustancias es algo universal, compartido por todas las culturas conocidas. Una de las causas de su potencia tiene que ver con el hecho de que las sustancias son facilitadoras de las relaciones sociales, el mayor reforzador de conductas que existe.
Dicho de un modo sencillo: desde el estudio de las motivaciones e incentivos humanos es casi imposible eliminar por completo el consumo de sustancias. Se podrá minimizar o reducir (con suerte), pero no eliminar. Lo que ofrecen es demasiado potente en términos de reforzamiento social para lo poco que cuestan en términos materiales. Podrán cambiar cuales son las más consumidas, pero no el consumo, ni que haya demanda.
La legalización del cannabis o la coca aumentaría durante un tiempo el consumo de éstos. Pero su ilegalización o persecución no conseguiría la eliminación de su consumo…en función del resto de actuaciones podríamos incluso aumentar su consumo (como le pasa a EEUU). ¿Cuál es el escenario ideal si hablamos no de eliminar sino de reducir a largo plazo todo lo posible el consumo? Legalizar la sustancia pero restringir su consumo bastante, tal y como se hace con el tabaco en algunos países de la Unión Europea.
2) Yo estoy a favor de la despenalización de todas las drogas. Aún sabiendo que al principio lo normal es que aumentara el consumo y el número de gente con problemas de adicción.
Aún sabiendo que el consumo prolongado de cannabis o coca es muy perjudicial (sí, el cannabis también: la acumulación de datos al respecto es cada vez mayor). Esto representará una fuente de ingresos más para el estado, pero también más gastos médicos y en seguridad. Aunque ese es un tema de economistas.
¿Cómo puedo estar a favor entonces? Por puro pesimismo. No se puede acabar con el consumo. La relación precio-potencia de reforzamiento de la coca o los porros es insuperable. ¿Deporte? ¿actividades alternativas? Estoy de acuerdo, pero eso implica esfuerzo físico, mental o ambos, y emporrarse para pasar una tarde muerto de risa con amigos no hace necesario casi ni moverse. Esa es la realidad. La gente lo va a demandar, sea ilegal o no. Podremos limitar la oferta, pero la demanda existirá. De una sustancia o de otra diferente si una de ellas escasea, pero existirá.
Desde un punto de vista realista hay que intentar minimizar daños o intentar reducir el consumo lo posible. Prefiero que la industria de producción de sustancias esté regulada, controlada y se recaude por ello (para en parte tratar a los que tengan problemas de adicción). También que haya una información fiable de lo que se vende. Y, para acabar, tener interlocutores válidos con los que tratar temas relacionados con sus productos (para evitar su contacto con menores, la limitación o eliminación de publicidad, regulación de sus horarios o cercanía a centros escolares, etc).
Creo de verdad que el mejor modelo en ese sentido es, como he dicho antes, el del tratamiento del tabaco en Irlanda. Creo que a la larga es lo que (a lo mejor) puede garantizar una reducción mayor del número de consumidores. O en el peor de los casos, poder recaudar lo suficiente para tratar a los que tengan adicciones.
P.D.: Cuando hablo de reducir lo posible el número de consumidores lo digo no desde la idea de que drogarse sea inmoral o algo así. Como he dicho, apoyo la legalización de las drogas y la despenalización del consumo allí donde esté penado.
Pero también creo que es obligación de las autoridades mirar el tema con el objetivo de minimizar daños en la salud pública: permitir el consumo a quien le apetezca, promover la limitación del abuso sistemático y tratar las dependencias que surjan. El objetivo no debe ser eliminar el consumo.
Tipo de Pecado: Historia y Psicología Pecaminosas |









Marzo 17th, 2009 at 20:23
Discrepo del último punto, el objetivo final SÍ debe ser acabar con el consumo. Del mismo modo que el objetivo final debe ser la erradicación de la enfermad y la pobreza o la felicidad absoluta. La zanahoria siempre se ha de poner a un palmo de distancia del hocico del burro para que este avance.
Una cosa que apuntas, pero en la que no entras, es el el efecto de las drogas como factor de cohesión social (o “tribal”, si prefieres). Y ya no hablo de las drogas sociales con mayúsculas (lo que en occidente sería el alcohol, vamos), sino las que se corresponden con subgrupos sociales determinados. Salvo casos muy concretos (que seguramente se podrían calificar como patológicos, tu lo sabrás mejor que yo) de politoxicomanías extremas, la gente no “se droga”, así en abstracto, sino que toma unas drogas concretas, en función de su entorno social más próximo: Hay determinados grupos sociales que se meten cocaína, determinados grupos sociales que se meten heroína, determinados grupos sociales que se meten MDMA… Y hasta donde yo se, los puntos de intersección son escasos. Y alguien que quiera entrar en esas tribus concretas, tiene bastantes posibilidades de buscar en ese consumo una puerta de entrada. Vamos, lo que decía Sabina, que los jefes van de coca y los curritos de tinto y aspirinas.
Lo remarco porque me parece importante. Porque una gran parte del atractivo que tienen las drogas no es tanto su aspecto “lúdico”, sino lo que tienen de reafirmación de grupo y de prohibido. Desde el momento en que pudieses comprarlas más o menos libremente en el estanco, esa parte de “mira qué malote soy, que me meto lo-que-sea” se perdería.
Y desde el punto de vista de la salud, tanto individual sobre pública, siempre será preferible un adicto que pueda conseguir su dosis cuando se la pide el cuerpo, y que lo que se meta sea la substancia en un grado de pureza estándarizado y excipientes adecuados y asimilables, que uno que vaya sufriendo monos y lo que se meta sea yeso con una pequeña cantidad variable (y desconocida) de psicoactivo.
Digo yo, vamos.
Marzo 17th, 2009 at 23:05
No termino de entender. Cuando hablas de modular o reducir el consumo, te refieres a nivel agregado no individual ¿no?
Mi principal objección respecto al tema de la legalización es el efecto que esto tiene sobre lo que se considera “normal” y sobre los hábitos de la gente. Piensa en el alcohol (atención, uso de anécdota personal como fuente científica). Hoy día decir en público que eres abstemio es algo anormal tienes que dar una explicación, la gente te da a probar, te pregunta si nunca lo has probado, etc,… En otras palabras, existe una presión social considerable para que consumas. Si el alcohol fuera ilegal en sitios público (no digo que esté a favor de ello, estoy formulando una hipótesis) obviamente e imagino que estás de acuerdo en que habría más gente abstemia. La cultura, la forma de relacionarse, los locales nocturnos etc,… estaría todo menos basada en el alcohol (por un problema de costes muy simple, vamos).
¿Cuál es el problema? Bueno, no sé muy como funciona ésto, pero creo recordar de las charlas que nos daban en el colegio que las drogas “duras” (la coca y la heroína quiero decir) crean una dependencia considerable. Volverse alcoholico es algo minoritario porque emborracharte regularmente (digamos tres veces por semana) no te convierte en alcoholico. No obstante, imagino que alguien que se coloque con coca tres veces por semana llega a convertirse en dependiente en relativamente poco tiempo. Es decir, el “riesgo” es infinitamente mayor. Embarracharte regularmente cuando eres joven no significa que te conviertes en alcoholico para siempre, pero colocarte regularmente sí es bastante más probable que no termines teniendo éxito en tu vida.
Más; tú sabes más criminología que yo, pero transformar algo que es un delito en un derecho fundamental no sólo tiene efectos legales, tiene también efectos en la percepción que se tiene de ello y por tanto en la conducta del individuo. Si algo se percibe como un “crimen” la gente tiende a sentir repulsa hacia ello, si algo se legaliza, pasa a ser visto como algo normal. Está por ver, claro, que ese efecto sea importante cuantitativamente, pero obviamente existe.
Marzo 18th, 2009 at 16:24
Me temía haber escrito de modo enrevesado…haré otro post aclarando cosas que habeis comentado.
Marzo 18th, 2009 at 16:26
Perdón por discrepar citoyen, pero emborracharte tres veces por semana si te hace adicto. Alcoholico de fin de semana se llama.
Marzo 18th, 2009 at 18:33
Citoyen…
Creo que lo que Sota hace es aplicar un poco del concepto “anomia” al tema de las tribus, y en ello no deja de tener razón. ¿Por que crees tu que el grupo etáreo en el que generalmente se inicia el consumo de sustancias es el adolecente? (identidad).
Y aparte Sota cierra con una gran reflexión (con aquel concepto anterior a la base) en su último parrafo… Puede sonar duro, pero es el primer paso en la reducción de variables del fenomeno para mover el tratamiento del comportamiento adictivo desde la Sociología a la Psicología (No hago ninguna comparacion de méritos entre ambas disciplinas, pero en el caso particular hay que tasarlas por el impacto sobre el individuo).
Marzo 18th, 2009 at 18:47
Eh, cuando hablo de Sociología y Psicología y “su impacto”, me refiero a la efectividad que tiene la norma social formal versus la cultura.
Citoyen, tu experimento mental sobre la prohibición del alcohol se llama Ley Volstead (ley seca para los amigos), y yo creo que si Al Capone hubiese dicho frente a los capos de Jersey que era abstemio, el plena prohibición, nadie le hubiese respetado por guardar la ley con celo. En Chile, hace algunos años se legalizó sobre los horarios para el expendio de bebidas alcoholicas, limitandolo hasta las 00:00… ¿resultado?, un alza estimada de al menos un 60% de los “clandestinos” (sitios ilegales de venta de alcohol, donde aparte de no respetarse la ley seca, se irrespetan las normas sobre la venta de alcohol a menores de edad y sanitarias sobre el expendio de alcohol adulterado o de producción domestica)
Marzo 20th, 2009 at 22:22
Incluso si el consumo de todas las drogas ilegales se doblara o se triplicara con el fin de la prohibición (cosa muy poco probable), la Humanidad saldría ganando enormemente. Pensar que se puede -o se debe- terminar con el consumo de estas sustancias es, a la vista de los hechos, tan ingenuo como peligroso.
La ONU, en una prueba de contumacia criminal, ha vuelto a marcarse unos objetivos imposibles de realizar para 2019. Habrá que ver cuántos narcoestados se suman a los ya existentes para esa fecha.
Marzo 20th, 2009 at 22:31
La ONUDD y todos los que, como ella se aprovechan de la prohibición para medrar (el ejército de terapeutas y burócratas encargado de eternizar este problema creado por unas leyes tan ineficaces como inicuas) se fija obsesivamente en dos factores que son irrelevantes frente a los gravísimos problemas que han surgido al calor del régimen prohibicionista: los daños de asociados al uso de drogas ilegales y la extensión de su consumo. Tengamos en cuenta lo que queda -interesadamente- fuera de su campo de atención con esta relación no exhaustiva:
“Quienes centran sus esfuerzos en lograr el fútil objetivo de un “mundo sin drogas” se niegan a reconocer los comprobados beneficios de la reducción del daño. Sin embargo, es abrumadora la evidencia contra la “guerra a las drogas”: prisiones llenas de infractores no violentos a las leyes sobre drogas, miles de millones de dólares destinados a acciones militares para refrenar la producción, mientras la disponibilidad de drogas ilícitas aumenta y los precios bajan, y crecen los índices de infección por VIH en la ex Unión Soviética y partes de Asia.
En otros lugares, las historias de futilidad en la “guerra a la drogas” son más brutales: pena capital para delitos relacionados con drogas, asesinatos extrajudiciales en nombre de la creación de sociedades sin drogas, usuarios de drogas enviados a campos de trabajos forzados como forma de “tratamiento”, y mujeres embarazadas que consumen drogas que son esposadas a la cama durante el parto. La lista suma y sigue.”
El mito fatal de un mundo sin drogas
Marzo 21st, 2009 at 03:00
La prohibición, sobretodo en adolecentes, suele ser cotnraproducente. más cuando es una prohibición “de pegatina”. Cualquiera puede conseguir droga hoy en día, legalizarlo conseguiría un mayor control en todos los aspectos.
Ilegalizar las drogas es como ilegalizar el suicidio, da igual lo que hagas, al final el que quiera lo acabará haciendo. De todas formas yo parto de la base que hay una “infinidad” de drogas legales y me parece que el doble rasero sobre este tema es potente.
No sé, supongo que en el fondo soy un darwinista social de cojones, no sé que hago preocupandome por el resto del mundo a veces jaja.
Marzo 21st, 2009 at 03:05
En cualquier caso, añado, que estoy de acuerdo en que todas estas discusiones son cortas de miras y atacan siempre los sintomas en vez de las causas reales de los problemas.
Lo cual, muchas veces es contraproducente (vease el tema de la prostitución y el vacío legal existente). Todo sea por la inamovible posición moral (hipócrita) de los responsables de turno.
Marzo 25th, 2009 at 22:15
Relacionado (y seguro que sabes explicarlo mejor que yo…)