Somos demasiado pequeños…
…para poder aceptar la Verdad.
Creen que permitir que esos documentos vieran la luz causaría demasiado “daño” a la democracia.
Más daño le hace reconocer que hubo un fraude y que se va a ocultar conscientemente. Muchísimo más.
Tipo de Pecado: Armageddon Internacional |









Febrero 24th, 2009 at 22:50
Hay que decirlo más…
Febrero 25th, 2009 at 08:15
Llámame cínico, pero es lo que tiene el Derecho Internacional. Como en muchas ocasiones las instancias que han de velar su cumplimiento no tienen más influencia que la que puede ejercerse desde una determinada coyuntura política, su incumplimiento dependerá casi siempre de factores no jurídicos.
Dicho de forma más llana… que si un Estado se lo puede permitir, quedan en papel mojado, vamos…
Y eso de que no lo desclasifcan porque haría mucho daño a la democracia… no se lo creen ni ellos, hombre. Es una estrategia de comunicaión como otra cualquiera. Yo, Primer Ministro actual, tiro de las orejas al anterior y asumo que se hizo algo mal al tiempo que no desclasifico los papeles por el bien de todos”.
No sé qué será peor, que te acusen de oscurantista por invocar razones de seguridad nacional para no desclasificar un documento o que quedes como un lelo.
En fin… ya nada me sorprende, me temo.
Saludos,
Angellus.
Febrero 25th, 2009 at 12:33
A mi sí me sorprenden. A lo mejor ese es mi problema.
Febrero 25th, 2009 at 12:47
A mí, lo que más me ha inquietado no es el “daño”, sino la referencia a que el daño sería a la “democracia”. Es decir, no daño al gobierno, daño al ministro, daño al ex primer ministro… sino daño a la “democracia”. ¿Tan, tan, tan grave es lo que hay en esos papeles?
Febrero 25th, 2009 at 13:49
No lo sabemos…pero llama la atención que digan que haría daño a la democracia, así, abiertamente.
Si yo ocultara papeles de ese estilo no diría que dañarían “a la democracia” en público: eso me perjudica…
…o más bien no. Eso es lo triste.
Febrero 26th, 2009 at 16:35
Todo esto es triste y vomitivo a la vez. Hasta me entran ganas de ponerme demagogo y empezar a reclamar la justicia popular en forma de políticos ahorcados o colgados de sus genitales (si procede).